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#SeresBahienses

💁🏼‍♀️✊ Paola Quiroga, activista trans: ser quien sos es una lucha

Nuestra gente, nuestra mirada, nuestra ciudad.

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―Me fui a los 13 años de acá porque en el tiempo que empecé con mi transición la policía molestaba mucho. Era una época muy reprimida para el colectivo: vivíamos presas, siendo menores o mayores; éramos muy maltratadas y perseguidas y no teníamos un futuro. Dormíamos más en el calabozo que en una cama común.

Esos fueron los momentos más duros en la vida de Paola Nahiara Quiroga, una mujer trans de 36 años que nació en Bahía y siendo adolescente se cansó, habló con su familia y eligió irse a Mar del Plata:

―Dije: “Quiero ser Paola”. Y me fui. Y empecé toda mi transición —le cuenta a 8000.

―¿Cuándo tuviste conciencia de tu género? 

Siempre tuve esa inclinación sexual femenina, desde que tengo uso de razón. Me gustaba juntarme con las nenas, pero no porque me gustaran sino por el hecho de que me gustaba vestirme igual que ellas.

―¿Por qué te detenían cuando eras adolescente?

―Por ser mujer trans. En ese tiempo éramos “travestis” porque no había identidad de género ni nada…

De Mar del Plata vino a los 2 años, con la transición hecha. Pero no se radicó: fue y vino hasta los 31, y entonces sí, finalmente volvió a casa, con su familia.

―Ellos estuvieron siempre conmigo, pero yo estuve muy ausente de ellos. Por mi condición y decisión personal, intentaba alejarme bastante.

Ellos son su mamá Cristina, sus hermanos Ezequiel y Luis y sus hermanas Daiana y Gabriela. A su padre prefiere ni mencionarlo. Y también tiene 12 sobrinos, que son “luz y amor”.

―Yo les digo directamente hijos, a todos.

―¿Recordás cómo fue aquel reencuentro con tu familia? 

―Triste, pero lindo. Triste porque… ¿por qué esperar tantos años? Era inentendible. Hoy es totalmente distinto: hoy ya es común ver a una mujer trans…. Pero estoy contenta con ellos, los quiero mucho, les agradezco mucho.

Vive en Noroeste, el barrio que la vio crecer, donde aún viven sus parientes. Ahí tiene su propia casa, y comparte terreno con su hermana Daiana.

Paola dice que no está en pareja y no piensa en ser madre:

Tengo mis hijos caninos, “Jack” y “Xina”. Pero ser madre, no. Soy muy independiente y tengo trastornos de bipolaridad, así que no: me parece que para ser madre tenés que ser una persona súperresponsable, porque tenés a cargo una vida.

Paola trabaja limpiando casas y es parte de Furias Feria, una organización que vende ropa y recibe donaciones para ayudar a la comunidad LGTBIQ+ y a otras personas en situación de vulnerabilidad.

Además, cobra el subsidio Potenciar Trabajo por sus estudios: está en segundo año de Trabajo Social en María Auxiliadora. 

―¿Por qué elegiste esa carrera?

―Porque justamente eso es lo que falta: empatía con la sociedad, con el conjunto, con la persona. La empatía con el otro es súperimportante, más allá de su género.

―¿Y cómo te sentís?

―Me siento cómoda, me gusta. He sido muy bien recibida, de hecho soy becada. Tantos años luchando, para estudiar justamente en un colegio que es religioso. Acá no se podía creer eso: antes podías estudiar vestido de gay, pero mi caso no es así.

En unos años, se ve ejerciendo en los barrios populares: donde más se necesita.

―No me gustaría formarme para estar detrás de una computadora. Mi ideología de lo que es el trabajo social es eso: salir a ver la problemática de la persona, ver en qué puedo ayudar, aunque sea un momento, un poquito de contención…

―¿Creés que ha mejorado el tema laboral para la comunidad trans? 

―Yo no tengo trabajo formal. Es un trabajo, por así decirlo, en negro: o sea, te contratan de la boca para afuera. Y te van recomendando según el desempeño que tengas…

Pero muchas ni siquiera cuentan con algo así: más del 50% de las trans tienen el trabajo sexual como principal fuente de ingreso.

  • 🙅🏼 Y la mayoría dejaría de hacerlo, de acuerdo con el primer informe de la comunidad local, que te mostramos hace 8 meses.

―¿Qué es la prostitución para vos?

Es la herramienta que nos da de comer… la que nos hace vivir, directamente, porque gracias a la prostitución podemos llevar un plato de comida a nuestra casa. En el caso de otras compañeras, para poder ayudar incluso a sus familias. No todas tenemos la misma suerte, pero es un trabajo bastante doloroso y complicado.

Algo en blanco a veces parece inalcanzable:

―Quizás ahora con los derechos que hemos conquistado está más apto que te dé un trabajo el Estado, pero sería también por una obligación —dice Paola, en referencia a la ley de Cupo Laboral Travesti Trans, que desde 2021 establece un mínimo del 1% de los cargos y puestos del Estado Nacional.

—Pero pasar por un quiosco, que diga “Busco empleado”, ir y presentarse, ¡no!

  • 😔 Como ya te contamos, en Bahía 1 de cada 5 trans con trabajo en relación de dependencia lo perdió o tuvo que dejarlo tras expresar su identidad de género.

―¿Qué te genera? 

―Impotencia, porque yo puedo desenvolverme igual que cualquier otra persona.

Si bien anduvo por La Plata, Buenos Aires y Comodoro Rivadavia (sitios donde encontró un poco más de compañerismo y apoyo estatal), Paola siempre volvió. 

―¿Qué significa Bahía para vos? 

―Es donde nací y, va a sonar medio feo, pero es donde quiero morirme. Pero quiero morirme así, como mujer trans. Quiero dejar una huella marcada que permita entender el recorrido, el camino que una pasa para poder llegar a donde sea.

En el día a día, lo que más cuesta es lidiar con la propia sociedad, dice: pese a ciertos avances y derechos conquistados, se torna difícil enfrentar tanto “no”:

Vamos con el “no” por delante ―asegura―. Por ahí te esquivan, o te atiende uno, después otro, se van rotando: nunca te atiende la persona que te tiene que atender… Insultos no hay tantos, pero siempre están a la orden del día.

En Furias Feria son 8. La venta de ropa funciona martes y jueves, y los demás días organizan otras actividades, como tejer acolchados para donar a merenderos.

―Me acerqué por las chicas y me gustó. Como estoy con el tema del trabajo social, me interesó. Es algo que te llena, te pone contenta porque ves la sonrisa de las personas, la alegría de la criatura, de una mujer mayor: vos le estás entregando un paquete de acelga y la señora te abraza con un agradecimiento que es impagable.

―¿Cómo definís este espacio de Furias? 

―Lo más lindo. Tengo muy buena relación; me gusta la gente, es muy empática, te saluda, te pregunta, charla. Es un lugar acogedor donde nosotras nos sentimos cómodas y tratamos de hacer sentir cómoda a la persona que viene de afuera.

―¿Y sienten el apoyo de la comunidad? 

―Sí. Si bien falta bastante (no siempre tenemos el apoyo 100%), vamos remándola. Esto es una lucha de todos los días.

  • 🤗 Si querés colaborar, acercate a Luiggi 251 o contactate por InstagramFacebook o el teléfono 2914321434.
  • 👉 Reciben donaciones de ropa, alimentos no perecederos y frutas y verduras. También dinero, ya sea en efectivo o por transferencia al alias furias.feria.mp

―Si se acerca alguna autoridad para ver cómo mejorar la situación de la comunidad trans, ¿qué le decís?

―La empatía. Que se fije dónde están los problemas realmente, porque no hay problemas sólo en la zona céntrica o aledaños: hay problemas en los barrios populares, hay problemas en lugares donde no llega la política.

―¿Qué es la empatía? 

―Es una palabra muy amplia. Es el amor por el prójimo, ponerte en los zapatos de la otra persona, entender lo que le pasa a la otra persona sin juzgarla. Si no tenés nada para ofrecerle, solamente con que la escuches es muy importante.

Paola repite tanto la palabra empatía porque conoce de cerca lo que implica su carencia. Atravesó situaciones muy violentas, por ejemplo: una vez le partieron un brazo en 3 partes.

―¿Qué pasa por la cabeza de alguien capaz de hacer algo así?

―Homofobia, odio, bronca, resentimiento hacia él mismo, porque qué te puede molestar que yo me vista de mujer, si soy yo la que me visto de mujer. Es cuando te odian, literalmente; primero se tienen que odiar las personas, calculo. Para llegar a lastimar a una persona así, o incluso quitarle la vida… es bastante triste.

Pero también hubo gente que la ayudó. Principalmente Bárbara: su amiga, su hermana, su todo, que falleció hace más de 5 años en un incidente vial.

A Paola le gustaría encontrarse con más Bárbaras:

―Apelamos a la buena voluntad y al cambio, a demostrar que una también es un ser humano, una persona igual que cualquier otro ciudadano.

  • 📌 El 20 de noviembre es el Día de la Memoria Trans y acá se hará una marcha por las que no están. Saldrán desde el Municipio: “Sería importante que se acercaran personas que no son del colectivo, para entender por qué lo hacemos”.

Según Paola, la mayoría de la comunidad trans local vino de afuera, y hay chicas más chicas, con una realidad muy distinta:

―En el tiempo mío era salir camuflada a la calle para sentirte cómoda. Hoy una puede caminar tranquila. Esto es muy importante para ellas, y se lo debemos a nuestras adultas mayores, al colectivo en su conjunto.

―¿Cuál es el mayor aprendizaje que sacás de todo este recorrido? 

―La formación. Hoy, que tengo ese derecho, es formarme para que se entienda que también puedo, que soy igual, solamente con una inclinación sexual distinta

―¿Y qué le dirías a esa chica de 13 años que se fue de su casa? 

―Que la felicito porque fue bastante triste, duro, pero estoy acá, de pie. Y es muy importante después de haber tenido muchísimos episodios en los cuales una intenta atentar con su propia vida, porque se siente desprotegida, porque no tiene un consuelo, porque no tiene dónde vivir, dónde comer, entre muchas otras cosas. Hoy me siento bien: contenta con lo que tengo y con lo que pienso seguir proyectando.


Producción, videos y edición audiovisual: Tato Vallejos

Producción y texto: Belén Uriarte

Fotos: Eugenio V.

Idea y edición general: Abel Escudero Zadrayec


👀 #SeresBahienses es una propuesta de 8000 para contar a nuestra gente a través de una serie de retratos e historias en formatos especiales.

La estrenamos para nuestro segundo aniversario. Estos son los episodios anteriores:


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