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💣⚓️ Las confesiones del almirante Jorge Anaya, el bahiense que nos mandó a la guerra de Malvinas

Una entrevista inédita, áspera y única con el hombre fuerte de la Junta Militar en 1982.

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Por Abel Escudero Zadrayec | Director de 8000

La primera vez que Jorge Isaac Anaya estuvo en las Malvinas, las detestó:

—Vi esas tierras desiertas, áridas, espantosas y pensé: “¡Uy, Dios mío! Si estas islas llegan a ser argentinas algún día, van a hacer una base naval y será uno de mis destinos”…

Por entonces, Anaya era teniente de navío y había llegado a bordo del crucero General Belgrano: el mismo en cuyo hundimiento murieron 323 argentinos durante la guerra de 1982 que él empujó fervientemente siendo almirante, jefe de la Armada e integrante de la Junta Militar con el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri y el brigadier general Basilio Lami Dozo.

—Era un convencido de que debíamos recuperar Malvinas —me dijo una tarde de noviembre de 2001, mientras la Argentina ardía. Para variar.

Petiso y morocho (2 características que no terminaban de agradarle), Anaya podía poner una cara de malo muy malo malísimo pésimo, con una mirada fija de odio o desprecio, o una combinación: según.

Ocurrió algunas veces durante nuestra charla. Especialmente cuando le hice alguna repregunta incómoda: claramente no estaba acostumbrado. Y metía miedo, eh. Su palabra clave: “Patapúfete”.

—Usted es el primer periodista al que le cuento algo —me avisó, el índice en alto, el ceño fruncido.

Me recibió en su casa, un semipiso en Recoleta. Vestía chomba azul y pantalón marrón; tenía un cinturón con sus iniciales y un audífono en su oreja izquierda. Andaba en los 75 años. Y yo, con 26: estaba cursando la Maestría en Periodismo de Clarín y quería entrevistarlo para mi tesis sobre los 3 periodistas que acompañaron a la tropa argentina en el desembarco, hace hoy 41 años (entre ellos, los bahienses Salvador “Pichón” Fernández y Osvaldo Zurlo).

Logré que Anaya me recibiera gracias a su cariñosa relación histórica con La Nueva Provincia, donde yo trabajaba.

—A los Massot les tengo una confianza ciega. A Diana Julio la conozco desde hace 70 años; vivimos la guerra contra la subversión juntos â€”me dijo—. Ella estaba amenazada y los choferes del diario eran de Marina. Un día me pidió que le recortase algunas escopetas. Nos encontramos con Vicente en algún lugar extraño de Bahía Blanca, sacó las armas del baúl de su coche, las pusimos en el baúl del mío, volví a Puerto Belgrano, las hice recortar, nos encontramos otra vez y se las di. Tengo mi corazoncito en La Nueva Provincia: su relación con la Armada es muy estrecha.

Es muy probable que por esa misma razón me haya tenido más paciencia de lo habitual.

Anaya nació en Bahía Blanca el 27 de septiembre de 1926. Juzgado, condenado y destituido durante el Gobierno de Raúl Alfonsín (con quien había compartido el Liceo Militar), fue luego indultado por Carlos Menem. Murió a los 81 años, el 9 de enero de 2008.

Por supuesto, nada de lo que dijo en estrictísimo off the record (“Esto no es publicable, ¿entiende?”, me advirtió: y el índice, y el ceño) aparece en el diálogo que sigue, editado mínimamente por motivos de extensión y claridad.

  • ✍️ Una versión de este material inédito y exclusivo también se publica hoy en Infobae. Las fotos son de archivo.

—¿Le dan ganas de hablar de Malvinas?

—Me cuesta, porque me duele. Pero pregunte lo que quiera.

—¿Lo único que les salió completamente bien desde el punto de vista militar fue el desembarco del 2 de abril de 1982?

—Sí. Fue impecable.

—¿Cuándo se definió?

—El día que tomamos la decisión, que fue el 26 de marzo, analizamos la situación con el canciller [Nicanor] Costa Méndez. Y él dijo: “Para mí, la única solución que existe es la militar”.

—Y usted coincidió, claro.

—Absolutamente.

—¿Por qué?

—[El jefe del Foreign Office] Lord Carrington le dijo a Costa Méndez que debíamos aceptar que le firmaran los pasaportes a la gente de Davidoff [NdR: se refiere a un grupo de obreros contratados por el empresario Constantino Davidoff para desmantelar instalaciones balleneras en las Georgias del Sur]. Si accedíamos, estábamos reconociendo de jure que las Georgias eran británicas. Y como la resolución de las Naciones Unidas habla de “Malvinas, Georgias y Sandwich”, ¡patapúfete!, también perdíamos las otras islas. En ese momento, dije: â€œNo hay más remedio”.

—Después de tantos años, ¿piensa que fue un error? 

—Pienso que fue una maniobra tramada por Gran Bretaña. Ellos forzaron la guerra. Nos pusieron en un callejón sin salida. Al tiempo que advirtieron que el conflicto era inevitable si no retirábamos a los obreros de las Georgias, zarparon submarinos y buques logísticos de Gibraltar. No me dejaron otra opción. 

—¿Se arrepiente? 

—Ahora que la historia ya está escrita y sé que fue una trampa inglesa, asumo que tendría que haber retirado a los obreros. Y patapúfete. Se acababa. Los ingleses son los tipos más ruines que usted se pueda imaginar en cuestión de política.

—¿Y qué objetivo perseguía esa “trampa inglesa”? 

—La señora [primera ministra Margaret] Thatcher se estaba cayendo. 

—Sin embargo, se dice que fue al revés: que la Junta tomó la decisión porque el régimen militar se desplomaba.

—¿Quién dice eso? Los ingleses. 

—Muchos argentinos opinan igual. 

—Sí. Pero, en su momento, quien primero lo dijo fue la señora Thatcher. Y después, el señor [presidente estadounidense Ronald] Reagan. La gallina que canta primero es la que puso el huevo…

—Entonces, usted admite…

—Asumo que tenía elementos suficientes para darme cuenta. Y lo que tendría que haber hecho, a lo sumo, es una nota de protesta por el pedido de Inglaterra de evacuar a los obreros. Y patapúfete. Nada más.

—Pero en cambio, nos mandaron a la guerra y murieron más de 700 argentinos. Y perdimos.

—Yo realmente no capté el asunto. Hoy confieso que caí en una trampa

—La Junta Militar hacía lo que usted decía… 

—Lo que pasa es que yo siempre digo lo que pienso y lo digo con gran firmeza, porque tengo el convencimiento. El hombre de más carácter de los tres era yo.

De izquierda a derecha: Anaya, Galtieri y Lami Dozo.

—¿Y su idea cuál era?

—Tomar las islas, replegarse dejando 500 hombres y retomar las negociaciones diplomáticas. Cuando las cosas no salen como nosotros pensábamos y empieza a avanzar la flota inglesa, se refuerza. Ellos no sabían qué grado de adiestramiento tenía nuestra tropa. Para recuperar una posición defendida por 10.000 hombres, usted necesita 20.000. Y nosotros fuimos agregando y agregando. Por supuesto, eran tipos disfrazados de soldados.

—Ni siquiera tipos: muchos eran pibes. 

—No. El problema de los chicos de la guerra es un cuento. Los ingleses también tenían chicos de 17 y 18 años. Además, no sé qué edad tenía el Tambor de Tacuarí, pero seguro menos de 17… Cuando usted defiende algo que es suyo… Fíjese: cuando hicieron la comisión Rattenbach [NdR: la evaluación oficial de las responsabilidades militares en Malvinas], una de las cosas que me preguntó el general Tomás Sánchez de Bustamante fue: “¿Usted sabía que iban a perder?”. “Sí”, le respondí. Antes del 14 de junio, yo estaba convencido de que íbamos a perder luego de una batalla honrosa. Me preguntó: “¿Y si sabía que iban a perder por qué lo hizo?”. Le dije: “Vea, mi general: si a su mujer le toca el culo en la calle un grandote, ¿usted qué hace? Para conservarles el padre a sus hijos y para alimentar a su mujer, no hace nada. ¿Usted salió del Colegio Militar?”. En el acta lo omitieron y yo acepté que lo hicieran, porque fue una grosería.

—¿Y pensó que Gran Bretaña no iba a responder militarmente? 

—El problema fue la ayuda de los Estados Unidos. Si no hubiera sido por eso, Inglaterra habría tenido que replegarse. Si hubiera sido una lucha mano a mano, les habríamos ganado. Pero no: el mismo 2 de abril Estados Unidos ya estaba dándoles asistencia.

—¿Descarta la idea arraigada de que la guerra serviría para que la Junta se prolongara en el poder?

—Es lamentable que haya gente que crea eso, porque se trata de algo absolutamente falso. El día que lo echaron a Galtieri, nos íbamos a reunir para aprobar el estatuto de los partidos políticos. Además, ¿cómo se llamaba el grupo ese de toda la clase política? 

—La multipartidaria. 

—Eso. La multipartidaria se creó a instancias de la Junta, para estudiar el estatuto de los partidos políticos. Pensábamos que el 24 de marzo del 84 había que entregar el poder sí o sí.

—¿Usted no quiso ser presidente? 

—No. Vea: para ser presidente se necesita una serie de cualidades que yo no tengo. 

—¿Cómo cuáles?

—Por ejemplo, si tal ministro me hace tal cosa, ¡patapúfete!, y a su casa de inmediato. Además, cuando ajustamos los sueldos, por iniciativa mía no se aumentaron los de almirante, brigadier general y teniente general. Yo veía que la población pasaba necesidades económicas. Por supuesto, estaba en la gloria con respecto a cómo está ahora… [NdR: se reitera que esta entrevista se hizo durante el infierno argentino de 2001]. De cualquier forma, si hay que hacer un sacrificio, tiene que comenzar por la cabeza. El otro día leí que un senador cobra cerca de 10.000 pesos, más 31.000 para nombrar asesores, más pasajes, más 1.200 pesos de nafta y seguro del auto… Mire: yo tengo un Duna del 91 y pago 29 pesos por bimestre… si me dieran 1.200 pesos, ¡por favor! Es una cargada. Una vergüenza.

—Usted no quería el poder, entonces.

—Vea: hay que estar muy preparado para conducir un país, como los políticos ingleses, franceses o norteamericanos. Si usted no tiene conocimientos de economía, de sociología, etcétera, no puede ser presidente. 

—¿Galtieri los tenía?

—No.

—¿Lami Dozo los tenía? 

—No.

—Bueno: ustedes tres condujeron el país y Galtieri fue presidente…

—Galtieri es una buena persona.

—Mi papá también es una buena persona, pero no funcionaría como presidente. 

—Qué quiere que le diga.

—¿Galtieri quería perpetuarse en el poder?

—Yo no sé lo que pensaba interiormente; en todo caso, a mí no me lo dijo nunca. 

—¿No son amigos?

—Fuimos compañeros en el Liceo Militar y hoy nos seguimos viendo. Soy amigote; nos juntamos cada 2 o 3 meses a almorzar en el Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Quintana 161.

—¿Y es borracho Galtieri? ¿O lo era?

—Yo nunca lo vi borracho. Algún whiskicito, de vez en cuando, sí. Pero no borracho. El que sí le daba al whisky a las 10 de la mañana era Viola [Roberto, el predecesor de Galtieri]. Mamita, cómo tomaba. Yo me tomo alguno, pero no todos los días y a las 9 de la noche…

—¿Le pareció injusto que los juzgaran?

—Vea: el problema surgió fundamentalmente por parte del Ejército. El Ejército estaba avergonzado por su actuación. El Código de Justicia Militar establece que la rendición sólo es posible frente a 2 tercios de bajas o las municiones agotadas. Nada de eso había ocurrido. Y tan sólo por esto, corresponden 20 años de prisión. Igual, la rendición es comprensible. Los británicos tenían superioridad aérea las 24 horas y relevaban a sus batallones cada día; en cambio, los nuestros estaban en sus pozos de zorro 15 días. La moral de la gente se había venido abajo. Lo que no sabía [el general Mario Benjamín] Menéndez era que si los ingleses no tomaban las Malvinas para el 14 de junio, al día siguiente reembarcaban a todo el mundo y se volvían. Pero los ingleses sí sabían que Menéndez había llamado a Galtieri —fue delante de mí, en la Casa de Gobierno ¡y por línea abierta!— para comunicarle: “Mi general, estoy dispuesto a rendirme porque mi gente ya no da más“. Galtieri le respondió: “Usted debe seguir peleando hasta las últimas consecuencias. Y si no, después tendrá que rendir cuentas al país”. 

—¿Usted coincidía?

—Sí, era lo correcto. Y eso que Galtieri no se acordaba de lo que decía el Código de Justicia Militar, eh… Yo lo recordaba porque lo había aprendido en el Liceo; había que saberlo de memoria.

—¿Y Alfonsín no lo aprendió?

—Vea: yo he tenido toda clase de compañeros. Alfonsín fue compañero mío de banco… Era un gran charleta. Fíjese que cuando decía un discurso sin leer, decía cualquier disparate pero muy bien dicho. Alfonsín hablaba al reverendísimo pedo, pero muy bien… Siempre le tuvo un odio visceral a Galtieri. A mí no, porque yo lo dejaba copiarse en los exámenes. Era un gran pícaro. Pero lo suyo contra las Fuerzas Armadas en su gestión fue perverso. Jamás podré ser amigo de Alfonsín. La traición… lo que hizo denigrando a las Fuerzas Armadas es de tal magnitud… En fin, es lo único que hay que agradecerle porque siempre fueron los radicales los que hicieron las revoluciones: ellos se ponían a salvo, pero nos mandaban a nosotros y después los nombrábamos embajadores, ministros, gobernadores…

—¿Y si hoy lo tuviera enfrente a Alfonsín?

—Hasta le daría la mano… Yo pretendo ser un buen cristiano. Y el mandamiento más hijo de puta que existe es “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Cada vez que me confieso, debo confesar algo en ese sentido: falta de amor al prójimo… Si mi mujer se cruza con Alfonsín, lo escupe. Yo no. Yo no tengo algo personal contra él. Repito: reconozco el mérito de que en estos momentos a los radicales ni se les ocurre golpear las puertas de los cuarteles. Hasta el 76, siempre fueron ellos. Pero durante el período de Menem, a quien los radicales odiaban, nadie dijo ni mu. Y hoy es imposible que las Fuerzas Armadas intervengan. Para nada. La culpa de perder la guerra contra la subversión tanto política como mediáticamente es de la dirigencia política. Si los políticos hubieran reconocido que hubo que hacer lo de Malvinas… Pero no: nos hicieron pelota. 

—¿Cree en la democracia?

—Creo en la democracia cuando existe democracia en los partidos políticos. Los partidos políticos son una verdadera dictadura. Si usted no es amigo de Alfonsín, no entra en el comité de la UCR ni por joda. En el peronismo pasa lo mismo. Y así en todos los partidos políticos. Es decir: hay una dictadura por parte de quienes pretenden ejercer la democracia. Además, si bien en la Armada tuvimos algunos casos lamentables, hoy es generalizado el problema de llegar al poder para servirse del poder. Los políticos representan al partido y hacen todo para sacar cosas primero para ellos y después para el partido. Esa es la democracia que tenemos, porque no hay democracia pura dentro de los partidos. Los candidatos son los que decide el partido y punto. Y ni hablemos de las listas sábana. Si nuestros políticos fueran argentinos, como yo pienso que un argentino debe ser, no correrían más ni la lista sábana, ni el voto obligatorio, ni semejantes dietas y gastos de representación. Los políticos cobran fortunas mientras el pueblo se muere de hambre. 

—¿Qué ve hoy en el país?

—El resultado de las últimas elecciones, en las que el 40% de la gente votó en blanco o anuló, dice que los políticos están causando asco. Pero estoy convencido de que las Fuerzas Armadas no van a hacer absolutamente nada. Si queman la Casa de Gobierno, que la quemen. Para eso están la Policía, la Prefectura, la Gendarmería, los bomberos.

—¿Y por qué cree que las Fuerzas Armadas no van a hacer nada? 

—Porque, además, todos aprendieron lo que es ser represor. Frente a cualquier lío, en la televisión siempre dicen: “La policía reprime”. ¿¡Reprime!? ¡¡Eso es poner orden!! Y fíjese que todo lo que ocurre es porque en el Gobierno tienen miedo de ser represores. La primera vez que hubo un corte de ruta en La Matanza, en vez de despejar y dejar libre el camino (porque “todo ciudadano tiene derecho a transitar libremente…”), la señora Patricia Bullrich cometió el único error que le conozco: fue y les entregó Planes Trabajar. A partir de ese momento, se transformó en un problema dominó: empezaron a cortar rutas en todo el país. Â¿Y ahora cómo los para? ¡A los golpes!

—Usted no tiene miedo de ser represor, claro…

—Los políticos tienen miedo de perder votos por ser “represores”. Yo qué voy a tener miedo. Pero repito que eso no es reprimir: es poner orden. Y hacer cumplir la Constitución, ¿o acaso no juraron hacer cumplir la Constitución? Yo siempre he querido servir a mi país. Amo a mi Argentina. Y creo que mi Argentina está ocupada por una manga de sinvergüenzas. No puedo dar fe de la honestidad de ningún político. Y esas cosas no se destapan porque entre bueyes no hay cornadas. En la clase dirigente argentina son todos atorrantes. 

—Ah, no sólo los políticos.

—También los empresarios. Fíjese: el 23 de diciembre de 1981 Franco Macri me pidió una audiencia por “razones personales”. Cuando llegué a mi casa, había una sopera de plata inglesa. Le dije a mi mujer: “¿Cómo se te ocurre comprar eso?”. “No, es un regalo”. “¿Cómo un regalo?”. “Sí, de Ricciardi”. Miré la tarjeta: decía “Feliz Navidad”, con la firma de Macri. Llamé a mi ayudante: “Retire este regalo de mi casa, ubique al señor Macri y entrégueselo en persona. Dígale que hasta que no me pida disculpas por darme un regalo que no corresponde, no pienso recibirlo”. Me pidió disculpas por escrito, diciéndome que había sido un error de su secretaria. Entonces lo recibí: “¿A qué debo el honor de su visita?”. Y me dijo: “Únicamente quería conocerlo, porque soy un italiano que ha servido siempre a la Argentina y quiero seguir sirviéndola”. “Bueno. ¿Nada más?”, le dije. “Nada más”. “Bien, buenos días, señor Macri”. Ni un café nos tomamos. En la Escuela Naval y en el Liceo a uno le enseñan una serie de principios que después todo el mundo olvida. Les ponen cien mangos y listo: “Todo hombre tiene su precio”, como dijo Napoleón

—Hablando de influencias: en el libro La trama secreta se asegura que usted pidió por su hijo Guillermo [NdR: combatió en Malvinas y tras la guerra quedó prisionero].

—Es una infamia. Yo jamás pedí por mi hijo.

—¿Y por qué?

—Varios me vinieron a pedir que firmara el cese de hostilidades para que liberaran a todos los prisioneros. Yo me negué. Un capitán de navío, infante de Marina, me dijo: “Señor almirante, mi hijo está preso”. “El mío también”, le dije, “pero no voy a firmar porque sería decir que todo lo que hicieron fue al pedo”. Habrá sido para el 18, 20 de junio. Después me llamó Cristino Nicolaides [el sucesor de Galtieri] y me dijo que todos los padres de los presos le estaban exigiendo la firma. Me pidió que les hablara. Y lo hice: “Me da vergüenza escuchar de ustedes, argentinos y hombres de las Fuerzas Armadas, que tenemos que firmar el cese de hostilidades como si fuéramos unos verdaderos cobardes. Yo tengo a mi hijo detenido y no voy a pedir por él aunque me digan que lo van a fusilar“. Me emocioné mucho, porque evidentemente yo a mi hijo lo adoro. Se me cayeron los lagrimones. Aplaudieron todos y no se firmó nada. 

—¿Su hijo se lo reclamó?

—No. Guillermo se portó muy bien.

–¿Así que usted es de llorar? 

—Sí, soy muy emotivo.

—¿Revisó su actuación durante la llamada “lucha contra la subversión”?

—Fue algo que había que hacer. Aniquilar a la subversión era orden de Lúder [Ítalo, efímero presidente peronista que firmó los decretos]. Y todo el mundo entiende que aniquilar es con cuidado. Las subversivas iban con sus bebés en el cochecito y ponían bombas debajo de los autos… Los subversivos eran unos flor de hijos de puta. Para entrar, los novatos tenían que matar a un vigilante. Con esa clase de gente es muy difícil tratar. Fíjese el caso de Alfredo Astiz. Era teniente de corbeta, era muy joven, y lo mandaron al Grupo de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Y ahí a él se le ocurrió infiltrarse en las Madres de Plaza de Mayo. A raíz de eso, supo cómo se hacían las conexiones para hacer un golpe y a partir de entonces, cada operación era desbaratada… Y ellas le decían “El Ángel”…

—¿Está conforme con lo que hicieron?

—Vea: hubo excesos. Hubo excesos. Hubo excesos, pero, digamos… fíjese que en este momento el presidente de los Estados Unidos dio la orden de capturar a Bin Laden vivo o muerto…

—¿Usted mató o torturó?

—No… Yo entonces era comandante de la flota; estábamos siempre navegando. Pero si hubiera tenido que matar a alguien, lo habría hecho. Con la tortura no estoy de acuerdo, aunque es comprensible para obtener información. Vea: los israelíes la autorizaron, por ejemplo. ¿Sabe qué pasa? Por ahí vuela un edificio porque usted no torturó… Igual, yo sería incapaz de torturar. Hay que tener mucho estómago. Y como ya le dije, trato de ser un buen cristiano.

  • Esta entrevista con Anaya formó parte de la investigación que finalmente se publicó como suplemento en La Nueva Provincia en 2007, bajo el título El desembarco de una primicia.

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Especiales

👿🪔 Mirá cómo es el infierno de la cocaína (y cómo podés rescatarte)

En nuestro espacio #Voces, Adrián Di Renzo detalla lo que sufrió e hizo sufrir, y cómo salió. Hoy ayuda a otros y pide prevención.

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Por Adrián Di Renzo | Integrante de grupos anónimos de recuperación


Yo hoy veo el departamento que tenía en Monte Hermoso y digo: â€œÂ¿Cómo pude hacerlo polvo y metérmelo por la nariz?”.

Hay algo que no se explica.

Eso es la adicción: no te das cuenta, no lo sentís, no te importa más nada. Lo único que te importa es consumir.

Él es Adrián. Foto: gentileza.

Cuando yo comencé, primero probé el cigarrillo, que no me gustó, por eso digo: “No se enferma el que quiere, sino el que puede”.

Con el alcohol fue como todo adolescente: empezás con tus primeras borracheras, tus primeras salidas. Creo que tenía control, era un consumo normal. El tema fue cuando fui creciendo…

A mí lo único que me atrapó fue la cocaína.

Foto: medlineplus.gov.

O sea: he probado otras drogas y no. Cuando probé por primera vez la marihuana, dije: “Esto no es para mí”. No me gustaba cómo me ponía.

Y el alcohol lo tenía ahí, lo manejaba, porque a medida que vas consumiendo cada vez más, ya no te emborrachás todos los fines de semana. 

Pero también hay otras puertas que se van abriendo. Siempre hay un amigo que te convida. Muchas veces se piensa que la droga te la convida el que vive en el barrio y generalmente sale de algún grupo cercano, de un amigo o de un amigo de un amigo. Y cuando sos adolescente, por curiosidad y por no tener información, la probás.

Empecé por un amigo que estaba consumiendo cocaína:

—¿Y qué onda? —le pregunté.

—Es buenísimo.

Claro, vos no tenés conocimiento, no te enseñan en la escuela que eso puede llegar…

Tenía 18, 19 años. La probé y dije: â€œSuperman. Esto es espectacular. Cómo no lo trajeron antes”.

No sabía dónde me estaba metiendo…

La cocaína te atrapa, es un estimulante. El alcohol es un depresor: o sea, si vos consumís alcohol, lo más probable es que termines vomitando o tirado en una calle, el cuerpo no te aguanta. En cambio, con la cocaína parece que te suben allá arriba del todo: empezás a hablar, te desinhibís, exactamente igual que cuando uno prueba por primera vez el alcohol, que dice: “Bueno, ahora me animo a sacar a bailar a esa chica”.

Yo, si no tomaba alcohol, no consumía sustancia. Y si tenía sustancia, tenía que tener alcohol. Se me había hecho un combo. Â¿Por qué? Porque no me gustaba que se me note: si vos consumís solamente cocaína, llega un momento en que no querés mirar a nadie, te ocultás, te agarra “la persecuta”, la paranoia de que te están mirando. ¿Y qué hacés con el alcohol? Como es un depresor, bajás. Entonces yo me mantenía. Parecía que estaba normal, iba a trabajar y no pasaba nada.

Y a nivel físico, nada… Tuve la suerte de no matarme consumiendo. Muchas personas empiezan un lunes y no paran hasta el otro lunes, se encierran en habitaciones de hotel o en sus propias casas…

Foto: Leo Espina.

Y no te das cuenta de la adicción. Es un proceso lento y mortal.

Uno piensa que al alcohol lo puede manejar: tomás nada más el sábado, después ya es viernes y sábado, después hay un cumpleaños el jueves y tomás… Cuando te querés acordar, cada vez que querés hacer algo, consumís. Y ahí está el principio de una adicción.

Con la cocaína no me di cuenta hasta mucho tiempo después, porque siempre quería que no se me notara. Incluso durante toda mi etapa de consumo, mi familia no lo supo. Siempre traté de ser ordenado. En realidad, se podrían haber dado cuenta pero no tenían las herramientas necesarias para abordar ese tema, como pasa hoy en día.

Hay muchos padres que dicen: “Mi hijo consume alcohol, nada más. No pasa nada”. O: “Fuma marihuana porque es una plantita”. Pero hoy en día tenemos montones de chicos que tienen accidentes por causa del consumo. Muchas veces se piensa que la droga te va a matar de una sobredosis, y es lo que menos te hace. 

Mi consumo era una vez cada tanto, una vez por año… Y después otra vez y otra vez, y cuando me quise acordar, pasaron 25 años. Siempre tratando de que no se notara, aunque había cosas que se tenían que notar… Empezás a cambiar de amistades, el entorno, porque no te interesa el que no consume. Y en ese proceso nunca nos ponemos a pensar que en algún momento va a llegar el ticket.

Dicen que la primera te la regalan y la segunda te la cobran: en realidad, no es que te la cobra el chanta que te vende, sino la vida, porque te aleja de tus amigos, de tu familia.

La cocaína es como un anestésico: te anestesia el alma, te anestesia los sentimientos.

Nunca tuve que salir a robar para consumir, pero hay chicos que lo hacen. ¿Por qué? Porque no podés parar. Es una enfermedad. Dependés de esa sustancia para poder ser, para poder vivir, para poder levantarte a la mañana…

Mis peores momentos fueron los últimos 5 años, cuando ya consumía todos los días.

Empecé a perder trabajos y estaba todo relacionado con el consumo, pero nadie se preguntaba…

Laburaba con mi viejo y la primera vez que tuve un problema con él, me echó de la empresa. Había faltado dinero. Nunca se preguntó por qué había pasado….

Si vos no tenés alguien que te acompaña en un proceso de decir “¿qué está pasando acá?”, o no controlás ciertas conductas de tu hijo cuando ves que hay cambios, después se hace muy difícil. Drogar, se puede drogar cualquiera. Recuperarse, no. Es muy bajo el porcentaje de la gente que se puede recuperar. Pasa con el cigarrillo, pasa con el alcohólico, pasa con el que juega.

Decís: “Yo sé hasta dónde”, y cuando te querés dar cuenta perdiste el control. Cada vez que querés hacer algo, necesitás ese consumo. Y para ese consumo, necesitás plata. Ahí está otro de los problemas.

Hoy, muchas de las cosas que tenemos, como robos y violencia, es por esto. Las peleas que vemos a la salida de los boliches no son las mismas de antes: son más violentas. ¿Por qué? Porque hay mucho más consumo.

Cuando no tenés droga, te ponés más violento que cuando tenés y consumís. Lo que al principio era todo divertido, una fiesta increíble, todo maravilloso, se va poniendo oscuro.

Foto: Ianmer Basio.

Y cuando estás metido hasta el cuello, tenés que vender lo que sea para consumir.

Podés sacar créditos, podés vender cosas de tu casa… Conozco chicos que le han arrancado la cocina de la pared a la madre para dársela al tranza [el vendedor de drogas] o dijeron que les habían robado el celular y se lo habían dado al tranza.

Todas esas cosas no se saben, se ocultan mucho. El consumo tiene prensa, la recuperación no.

Siempre se habla de que hicieron un allanamiento en tal lado y cada vez hay más drogas, pero nadie se pregunta por qué. Si hay más drogas, es porque hay más consumo.

Eso no logramos entender todavía; hace 60, 70 años que venimos luchando contra las sustancias, pero no estamos haciendo nada para bajar la demanda. Hay que convencerse de que sustancias va a haber siempre. 

Y cuando al final te llega el ticket, decís: “Ah, ¿para esto era?”. Porque está todo divino, yo he vivido fiestas increíbles, pero cuando ves el final decís: “¿Para esto era?”.

Y ahí es cuando empezás a ver para atrás y decís: “Esto es grave”.

¿Cómo hacés para no consumir? Pasa lo mismo con el que fuma y no tiene tabaco, con la diferencia de que el tabaco lo comprás en el quiosco y te sale $ 1.500...

  • 💰 Acá en Bahía Blanca, el gramo de cocaína se consigue entre 10.000 y 15.000 pesos, según la calidad.
  • 📱 Antes, para conseguir drogas tenías que buscar un dealer, conocerlo… Hoy es más fácil: te contactás y te la llevan a tu casa.

A lo último, llegué a consumir más de 5 gramos por día. Se complicaba el tema económico… Tuve la suerte de no salir a robar, pero le robé a mi familia: plata que podía haber sido para otras cosas, la gasté en consumo.

Foto: Bongkarn Thanyakij.

Tenemos un dicho en los grupos anónimos: â€œTodas las sustancias psicoactivas siempre te van a llevar a los mismos lugares: a un hospital, a la cárcel o al cementerio”.

Yo tuve la suerte de no ir a ninguno de los 3, pero cuando me dijeron esas palabras dije: “¡Upa!”.

La cocaína es el infierno mismo. Te levantás a la mañana pensando cuándo vas a ver al tranza para comprar, a qué hora… Por ahí te dice: “Venite a las 4 de la tarde”, y tenés que aguantar…

También está el tema de que podés caer preso por ir a comprar, porque te pegaste un palo con el auto y tenés sustancia encima, o porque vas consumiendo mientras estás manejando. Está todo bien hasta que pasa.

Cuando ya tenía muchos problemas económicos, mi familia empezó a preguntar y me sentí enjaulado. Y dije: â€œÂ¿Por qué no me descubrieron antes?”.

Foto: photographee.eu.

Hoy tengo 50 años y soy parte de grupos anónimos, que para mí son lo mejor que hay para poder transitar la recuperación.

La adicción es una enfermedad para toda la vida pero, si la tratás, podés tener una recuperación. Obviamente, está en cada uno querer empezar.

  • ❌ Dentro de los grupos no se habla de drogas: no interesa qué consumís, cuánto, ni nada por el estilo.
  • 👀 Lo único que te dicen es que vayas, te sientes y compartas, y que ahí vas a perder el deseo de consumir, que eso es lo más importante.
Foto: aretorncasabloc.com.

El alcohol y el tabaco son legales y otras sustancias no, pero en realidad son lo mismo. Y es un proceso que empieza cuando uno es chico. 

Por eso me pregunto: Â¿por qué está tan liberado el consumo?

Ese es el problema que tenemos. Hay chicos que empiezan a consumir alcohol a los 10 años y no nos estamos dando cuenta de que es la puerta de entrada a otras sustancias…

Una vez mi hija, cuando tenía 15 años, vio que había comprado cerveza y me dijo: “¡Papá va a estar de buen humor!”. Y ahí me dije: â€œPor acá no es”.

Soy creyente, no católicamente pero sí de rezar, y gracias a Dios tuve tiempo de decírselo o lo entendió al verme mal. Hoy mi hija tiene 17 y no consume alcohol, casi ni lo prueba.

Hay que educar a los chicos en edades tempranas para que sean conscientes de los consumos. Y es importante el entorno: si un papá y una mamá salen a comer, los 2 toman vino, se suben al auto, llevan al chico al boliche, y cuando el chico se baja le dicen “No tomes mucho”, no es serio.

Y tiene que haber un Estado presente. Hoy no tenés campañas de prevención, en las escuelas no se enseña.

Solamente tenés una publicidad que dice: “Si tenés problema con los consumos, llamá al 141”, un teléfono que te deriva a un hospital que te atiende una sola vez por semana, cuando te atiende. 

A mí me pasó, por eso me metí en esto. Para poder ayudar.

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Foto: periodicovision.com.

Gracias a Dios, no fui agresivo. A muchos chicos les pega por ese lado, porque el que tiene para comprarla, hasta que tenga para comprarla, está todo bien: el tema es cuando no tenés, ahí es cuando tenés que entender a un chico que roba un celular…

Muchos dicen: “Hay que meterles bala y ya está”. No seamos tan así, porque esa misma gente no mira al costado a ver cómo están sus hijos. Por ahí tu hijo no consume cocaína, pero consume alcohol como una bestia y sale a manejar en el auto… entonces, ¿qué es? Â¿Por qué uno sí y otro no?

Parece que el que consume drogas es un delincuente. Y la mayoría consume drogas: cuando vos consumís alcohol, estás consumiendo droga.

Cuando le dije a mi familia, ¡fue una bomba! Hay familias que ya lo vienen sabiendo y lo tratan de corregir, pero mi familia no sabía para dónde disparar… Estaba casado, incluso con un hijo que hoy tiene 28 años…

Muchos dicen: “¿Cómo tu familia no se va a dar cuenta?”. Y, mirá, si se hubieran dado cuenta, yo no habría manejado la plata. 

Mi familia me dijo: “Tenés que hacerte tratar”. Pero por la calentura que tenían, que no se sabía por dónde querían ayudar, dije: â€œDe esta tengo que salir solo”.

Lo mejor que hice en ese momento fue entregar todo: entregué tarjeta de crédito, entregué mi sueldo… Mi idea fue: “Hasta acá llegué, tengo que parar de consumir”. 

Foto: chocale.cl

La recuperación la hice por mí, no por mi familia.

En un momento, era todo un despelote: me tenía que separar, no había manera de encajar en ningún lado, mi hijo no me quería ni ver. Incluso todavía le cuesta mucho entenderlo. La que más me entendió fue la más chica, la nena, que dijo: “Papá estaba mal”. Hoy la relación que tengo con mi hija no tiene nada que ver a la relación que tenía antes: hay una conexión mayor, me apoya en todo. Yo dije: “Le va a dar vergüenza que papá cuente que consumía drogas”. Pero no, al contrario. Me dijo: “Yo te voy a apoyar en todo lo que quieras”. Y eso me dio fuerza.

Al principio, empecé a ir al Hospital Municipal, donde me atendía una psicóloga una vez por semana, media hora. Pero yo salía y quería consumir… Dije: “Por acá no es”. 

Había grupos municipales, pero también una sola vez por semana, de mañana. Esa es otra: todos te atienden de mañana, cuando generalmente la gente que levanta la mano y pide ayuda ya es gente grande, que tiene trabajo o incluso chicos que tienen que ir a la escuela.

Tiene que haber otras herramientas para poder ayudar a esa persona.

Si vos le decís: “Solamente los jueves a la mañana”, y consume todos los días, va el jueves a la mañana y el jueves a la tarde está consumiendo de vuelta, no tiene nadie que lo contenga.

A esos grupos, además, van alcoholizados, bajo el efecto del consumo… 

En los grupos anónimos, en cambio, si estás bajo los efectos del consumo te dicen: “Retirate, volvé cuando estés mejor”. Y todos nos acompañamos, tenemos el teléfono las 24 horas del día. Decís: “Tengo ganas de consumir, no sé qué hacer”. Y del otro lado es: “Venite, hablamos en casa”. O: “Hablamos por teléfono”. Eso es un programa en serio. 

El sistema del Hospital Municipal no sirve pero no por los profesionales, sino por cómo está armado. Sí estoy de acuerdo con que tiene que haber una ayuda profesional para ver de dónde viene el problema de consumo. En mi caso, venía por una cuestión familiar, de cuando se separaron mis padresCon la droga tapás ciertas cosas que te han pasado o te vienen sucediendo.

También fui al CPA que está en el hospital Penna y lo mismo… Los lugares son feos, están mal mantenidos, no hay realmente una contención.

Los grupos anónimos tienen más de 70 años y están en todo el mundo.

Lo primero que me dijeron cuando entré fue: “No estás más solo”. Y yo dije: “¿Por qué? Si tengo a mi señora, a mis hijos, a mi papá, a mi hermana”. Me dijeron: “Ya lo vas a entender. Sentate y escuchá”. 

Foto: narosario.org.ar.

Los grupos son todos en ronda, tenés 5 minutos para hablar, no hay cruce de palabras. Escuchando dije: “A este le pasó lo mismo que a mí, está contando lo que yo estoy sufriendo”. Ahí te abrís: decís lo que querés, si querés; si no querés, sigue otro. Pero lo más importante es escuchar. La gente te enseña que podés vivir sin consumo. Y es un lugar lindo, limpio, tenés refrigerio.

Y entendí aquello de “no estás más solo”: la familia, si no tiene alguien que consumió, no lo entiende.

Es una lucha diaria. Nosotros decimos: “Sólo por hoy”. Yo me levanto a la mañana y sé que ayer no consumí y que hoy no tengo que consumir. Mañana no sé qué va a pasar. Ya tengo casi 3 años con los grupos anónimos, que me enseñaron a vivir, a reeducarme en muchos aspectos de la vida… Y hoy, tener la relación que tengo con mis hijos, la relación que tengo con mi señora…

Hay cosas que no pude resolver todavía, pero se nota el cambio cuando querés ayudar a otra persona, cuando te relacionás con la gente, en tu manera de hablar, en tu manera de actuar.

A mis hijos siempre traté de inculcarles (con mi problema encima, porque yo todavía estaba en consumo) que por ese camino no era. Yo lo transité, vi cosas cosas jodidas: chicos que hoy en día están presos, otros que están muertos…

Tuve un amigo que se mató. Estábamos en Pajas Bravas y a las 6 de la mañana se pegó un tiro con la escopeta. Consumíamos todos, nos conocíamos todos…. Él ya no daba más, no sabía cómo hacer para no consumir más, tampoco tenía más plata: había perdido el trabajo, lo único que le quedaba era el auto. Y se pegó un tiro. Yo dije: “Qué boludo, no la pudo controlar”. Y yo la controlaba, hasta que me llegó el turno, gracias a Dios no de la misma manera, pero me llegó: a todos nos llega el ticket. 

Hoy tenemos muchos casos de chicos que se suicidan porque volvieron a consumir. Dicen que la recaída es muy fuerte. Gracias a Dios, no tuve nunca recaídas. Tuve un compañero que llevaba 9 años limpio, recayó un miércoles y se suicidó el sábado. No soportás, luchaste tanto tiempo…

Por eso tenés que ser muy cuidadoso con tu recuperación, porque cualquier cosita te puede llevar…

El que se suicida no se suicida porque no quiere vivir, sino porque no quiere sufrir más. Incluso hay chicos que están tan paranoicos, pasa mucho con la marihuana, que piensan que la mejor salida es saltar por un balcón porque atrás tienen un león. Empezás a alucinar.

Todos piensan que el drogadicto es el que está tirado en la plaza. Y no: consume muchísima gente… Te das cuenta del que está tirado en la plaza porque ya no tiene más nada.

Esta enfermedad no tiene fin y te va a estar esperando continuamente. Tenés que estar muy fuerte para decir “no”.

En distintos medios también se trata de mostrar que todo el que se droga es un delincuente, y no: el que se droga puede ser un empresario, un abogado, un médico… O sea: la droga no distingue clases sociales, afecta a todos por igual. La única diferencia es que el que tiene poder económico va a poder acceder a la sustancia, en cambio el que no lo tiene va a salir a delinquir: va a hacer lo que sea para consumir.

Foto: gascoabogados.es.

Cuando en mi recuperación logré estar más o menos bien, me pegó y dije: “Bueno, ¿y ahora qué hago?”. Me empecé a cuestionar la vida, por qué pude dejar de consumir de un día para el otro.

Fue un 16. Siempre el 16: yo nací un 16 de enero, mi mamá falleció un 16, mi sobrina nació un 16 y la última vez que consumí fue un 16 de mayo. Y dije: “Si yo pude zafar, sólo por hoy, tengo que ayudar a otra gente”.

Nunca digo cuántos años llevo sin consumir, porque el mensaje que damos es: “Sólo por hoy”.

Hay grupos para familiares, porque muchas veces no saben qué hacer con su hijo: “¿Lo interno?”. Primero, sale carísimo: arriba de los 500.000 pesos por mes, imposible para la mayoría. Y tampoco es la solución, porque a vos te internan, dejás de consumir ese año que estuviste internado (que es una tortura estar encerrado) y cuando salís, si volvés a tu barrio, a tu entorno, a la gente “del palo”, lo más probable es que vuelvas a consumir.

Hay veces que me siento mal, que no aguanto mi vida, porque la vida tiene problemas, pero no voy a tapar como tapaba antes: si tengo un problema, lo afronto.

Y trabajo para que cambie el sistema en Bahía Blanca. Muchos dicen: “Hacemos prevención”. Pero no hay prevención.

Foto: Municipio.

Si hacés eventos en el parque con 20 food trucks y venta de alcohol, tenés que hacer una campaña. La gente tiene que saber que conducir bajo los efectos del alcohol te puede llevar al hospital, a la cárcel o al cementerio. Una copa o una lata de cerveza te pueden salir carísimo: te secuestraron el auto, 150.000 pesos la multa; atropellaste a alguien, tenés un quilombo terrible; te podés matar; podés matar a alguien…

Si no podés controlar el consumo sabiendo que estás manejando, preguntate si no tenés otro problema. 

Foto: psicositio.com

En los grupos te enseñan que tenés que llevar el mensaje y llevar el mensaje es estar bien. Por ejemplo: no puedo estar discutiendo con alguien por el tránsito, porque lo primero que van a decir es: “Ahí lo tenés al falopero”. Aprendí que la conducta es lo principal: te tocaron un bocinazo, no consumas malestar. Pedile perdón, aunque no tengas que pedirle perdón…

Hoy elijo tener esta vida, que para mí es maravillosa.

Cuando te das cuenta de todo lo que viviste y de cómo estás hoy físicamente, mentalmente, decís: “Wow, ¿por qué no me di cuenta antes? ¿Por qué no se dieron cuenta antes?”.

Hoy mi proyecto es ayudar a otros.


Entrevista y edición: Belén Uriarte


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Especial

🐿🗳 Bahía Blanca: 40 años de democracia y un Día de la Marmota impresionante

Informe especial de 8000. Voces de protagonistas y lectores. Y un implacable archivo.

Publicado

el

Por

Equipo editorial de 8000

Textos: Abel Escudero Zadrayec

Hemeroteca: Belén Uriarte

Entrevistas: BU, AEZ y Tato Vallejos


Bahía Blanca parece que padece un angustiante Día de la Marmota, con problemas repetidos una y otra vez, y después otra y otra y otra y una vez más, y así: hasta el hartazgo.

Hace 40 años, obviamente también estábamos calientes; la inflación nos devoraba bolsillos y nervios, nos faltaba el agua, la ría andaba contaminada, el tránsito era un desastre, no teníamos suficientes árboles, la biblioteca Rivadavia penaba económicamente, y así.

Habíamos recuperado la democracia, pero. Y había esperanza, y entusiasmo.

Foto: The Today Show.

—Recuerdo el entusiasmo —le cuenta a 8000 el intendente Federico Susbielles.

En ese entonces, era un pibe de 13 años; jugaba al básquetbol en El Nacional, iba al Don Bosco y vivía donde nació: en 25 de Mayo 255, piso 2, departamento F. Una casa peronista, donde el resultado electoral causó cierta tristeza pero prevalecía la alegría del proceso de enterrar el Proceso, la dictadura: aquella oscuridad.

—¿Y le dabas importancia a la recuperación democrática o estabas en otra?

—Mucha importancia, como todos los que entendíamos lo que estaba pasando —asegura Susbielles—. En el colegio y entre la gente joven se hablaba mucho… En esta última elección pasó algo similar, pero por motivos distintos: la gente tiene hartazgo, siente falta de representación, hay una grieta importante… Me hizo acordar: mi hija Lúa tiene la edad que yo tenía en aquel momento, y preguntaba, se interesó, charlaba con los compañeros. Es un combustible, más allá de que el momento del país claramente no es bueno.


En diciembre de 1983, el salario mínimo estaba en 2.800 pesos argentinos, equivalentes a 90,18 dólares al cambio oficial.

Un par de meses después, para esta época, eran 3.700 pesos argentinos, pero representaban… 82,50 dólares.

  • 🏢 Alquilar un departamento de 2 dormitorios en Brown al 100 costaba $a 4.000 por mes.

  • 🚘 Un Dodge 1500 modelo 1981 salía $a 120.000.

  • 🍷 En la Cooperativa Obrera, una juguera Moulinex valía $a 2.650, un Bianchi borgoña $a 41 y el queso cuartirolo, $a 25,30.

  • 🥩 En Burgo’s (eslogan: “Tiene, puede y conviene”), 1 litro de aceite se vendía a $a 21, el Etchart privado $a 37 y el kilo de asado, $a 29,90.

  • 🧉 En Pampa, la yerba Misionera costaba $a 15,90, el Amargo Serrano $a 8,90 y el jabón Zorro de 800 gramos, $a 17,90.


La periodista Sandra Crucianelli tenía 22 años cuando asumió el jefe comunal Juan Carlos Cabirón; estudiaba Bioquímica, trabajaba en la sección Sociales de La Nueva Provincia y llevaba poquitos meses de matrimonio con el colega Juan Carlos Meschini, de LU2.

—En la universidad había un clima de efervescencia, de querer interesarse y aprender. Habíamos vivido en dictadura… Lo que más recuerdo es la alegría —le dice a 8000.

Sandra votó al radicalismo en 1983:

—La gente salió a festejar a la plaza Rivadavia… Básicamente, creo que el sentimiento que nos abrazaba a todos en aquella época era de esperanza. Todo lo que iba a venir era mejor.


Cabirón fue el 62° intendente bahiense. Era abogado y tenía 44 años.

  • ✨ “El nuevo jefe comunal llega a la administración de Bahía Blanca, junto a un equipo de jóvenes colaboradores, prometiendo asumir la legítima representación de la ciudad que -sin ser capital- es la más importante del sur argentino, y en la que se esperan logros que consoliden su proclamado brillante porvenir”.

    • La Nueva Provincia, 11 de diciembre de 1983.

  • 👀 En el gabinete figuraba el siguiente intendente, Jaime Linares: era secretario de Obras y Servicios Públicos.

  • 🧐 Como director de Prensa se desempeñaba el experiodista Carlos Quiroga, quien durante varios años representó una cara central del Grupo Clarín en Bahía, hasta que lo echaron en 2017; al toque se sumó oficialmente al kirchnerismo, llegó a concejal y hoy es coordinador seccional de la Defensoría del Pueblo bonaerense.

  • ✍️ El primer acto de gobierno de Cabirón fue recibir a la prensa: ocurrió el lunes 12 de diciembre de 1983, a las 11, en el Palacio Municipal de Alsina 65.

  • 🚩 Y al asumir, avisó: “La nuestra será una ardua tarea”.


El acto de asunción de Susbielles se hizo el martes 12 de diciembre de 2023, y a los 4 días tuvo que ponerse a capear el temporal que nos pasó por encima.

—No me pesa en nada —le asegura Susbielles a 8000—. Soy una persona siempre decidida, resiliente, fuerte. En mis épocas de deportista y desde que estoy en la gestión, no sé por qué circunstancia, en los momentos más difíciles es cuando más calmo estoy. Muchas veces la cabeza se me abre y tengo 1 segundo más para pensar.

Imagen

Esta probablemente sea su mejor imagen de propaganda. Foto: @fsusbielles.

  • 🤯 “Hoy el radio céntrico es poco menos que una exposición de rascacielos económicos en los que a menudo la falta de talento y buen gusto son sólo equiparables a la ausencia de respeto por la ciudad y los ciudadanos”.

  • 😳 “El sistema puesto en práctica en Villa Harding Green para alejar a los ‘villeros’, susceptible de perfeccionamiento, es una alternativa interesante”.

    • La Nueva Provincia, domingo 11 de diciembre de 1983.


—En 1983 estrenaba mis jóvenes 18. Eran tiempos de cambios —señala la docente Fernanda Berón, muy atenta lectora de 8000: aquel mismo 10 de diciembre se puso una pollera y un top de bambula blanca para la fiesta de egresadas de María Auxiliadora.

  • 🧵 Fernanda dice podría tirar del hilo democrático y plantear un tejido con varias hebras, que incluyen desde sobrevivir a un tiroteo en 1970 en Córdoba hasta sufrir los operativos militares en su casa del barrio Universitario y después ver cómo las monjas del colegio limpiaban el asiento a los militares en las misas de Corpus Christi.

  • 👩‍🏫 Pensando en el país, como profesora de Historia su enumeración de hebras sería interminable, pero elige unas (simbólicamente potentes) de sus primeros tiempos en la Universidad Nacional del Sur: pasó de los cacheos a las reuniones en el centro de estudiantes y de tener al macabro Remus Tetu en Sociología a ver cómo lo denunciaban por sus delitos.


En 2013, para el 30° aniversario del retorno democrático, la UNS sacó un documental dirigido por el historiador José Marcilese.

  • 🗣 Incluye los testimonios del gremialista mercantil Ezequiel Crisol (que fue el postulante peronista a la intendencia) y los exconcejales radicales José Luis Malet, Oreste Retta y Juan Pedro Tunessi y el justicialista José Sabatini.

  • 🙋‍♂️ Y también habla Cabirón, a quien consultamos para este informe, junto a su hija Silvina, reciente concejala. No nos respondieron.

    • 📽 El exintendente, hoy de 85 años, dice que fue candidato “por decantación o porque nadie quería agarrar” y cuenta que por hacer campaña se perdió el cumpleaños 70 de su mamá.


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Hace 40 años, la UNS encaró un estudio “partiendo de la hipótesis de un arbolado ineficaz e insuficiente”.

  • 🌲 Un dato: el 79,9% de las cuadras o veredas tenían al menos 1 ejemplar.

  • 🌬 Según el relevamiento oficial, el temporal nos arruinó alrededor de 14.000 árboles.

🌊 “La polución ambiental, la contaminación marina, son dos formidables enemigos que acechan la vida humana, que la degradan paulatinamente”.

  • La Nueva Provincia, 31 de diciembre de 1983.


Claudia Rodríguez tiene 60 años y en 1983 debutó en las urnas:

—Mi suegra me había afiliado al partido radical, así que ya sabrás dónde fue a parar mi voto… —nos relata Claudia, otra gran lectora de 8000—. Es muy poco lo que recuerdo, pero después se fue todo a la miércoles… parecido a lo de hoy. Pero lógicamente no se puede comparar con lo que es vivir bajo un gobierno militar.


En 1983 también algunos creían en los controles de precios, como si…

  • 💸 “El problema no es del minorista al consumidor, sino de las empresas líderes, que continuamente aumentan los precios”, decía Heriberto Di Meglio, presidente de la Corporación del Comercio y de la Industria local.

La biblioteca Rivadavia sufría inconvenientes financieros…

  • 🚨 “La comunidad no está a la altura de la institución —acusaba LNP—, en dos aspectos fundamentales. En el cultural y en el económico”.

La Municipalidad quería ordenar el tránsito y acudió a expertos universitarios…

Y ahí estaba nuestra eterna crisis hídrica…

  • 💦 “El estallido se debió a deficiencias constructivas, provocando el escape total de agua”, describió Juan Carlos Schefer, entonces titular del dique Paso de las Piedras.

“¡Aseguróse!”. Y congelamiento de alquileres como tema… Ah: mirá al capo ese, en el ángulo inferior derecho: de espaldas, en cuero, como gritando “¡PAREN, QUE ROMPIMOS TODO!”.

Alejandro Armendáriz terminó la colimba en abril de 1983:

—Tenía toda una carga simbólica la apertura democrática, tras lo de Malvinas y los nefastos años de militares —le cuenta Ale a 8000: también nos lee cotidianamente.

Y también ese fue su primer voto:

—Sensaciones muy fuertes… Ahora, 40 años después, reconozco que fue el resultado eleccionario que viví con más alegría. Y no tengo mucho que ver con el radicalismo. Sin embargo, salí a la calle con felicidad plena. A nivel democrático, fue el día más feliz que viví. Nunca volví a tener esa alegría. Empezamos a vivir con sensación de libertad.


4 décadas atrás, la pirotecnia era algo divino, de familia:

Un día normal teníamos 4 trenes y 10 vuelos. Y a destinos más variados que ahora…

  • ✈️ Por cierto: en estos días seguimos sin trenes. Y un día como hoy, domingo 4 de febrero de 2024, tenemos 4 vuelos: son 3 directos a Buenos Aires y 1 con escala en Mar del Plata…


—Más allá de las circunstancias, que han sido traumáticas y complejas e irreparables para muchas familias, la verdad es que entre mirarlo de afuera y tener la posibilidad de trabajar para dar respuestas, prefiero 1.000 veces estar en el lugar en el que estoy —le dice Susbielles a 8000—. Me gusta ser intendente; me gusta tener esta responsabilidad en la espalda y trabajar en equipo. El desafío es muy grande, pero me siento con mucha energía porque sé que Bahía tiene con qué.


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Especiales

📌 9 definiciones del intendente electo Federico Susbielles en la charla abierta por los 3 años de 8000

Acá tenés un resumen del evento que hicimos en la Sala Payró del Teatro Municipal.

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El miércoles celebramos los 3 años de 8000 con un evento declarado de interés municipal: hubo un recital acústico de Agustina Arias (la voz de nuestros audios, una charla abierta con el intendente electo Federico Susbielles y un brindis colectivo.

  • 🤩 Fue en la bellísima Sala Payró del Teatro Municipal.

Nuestro editor general Tato Vallejos moderó el diálogo con Susbielles, y la audiencia pudo preguntar lo que quiso.

En más de 1 hora, el próximo jefe comunal dejó varias definiciones.

1️⃣ “Llegué a la elección en paz”

Todo arrancó con este planteo: finalmente ganó la intendencia tras presentarse por cuarta vez, ¿qué pasaba si volvía a perder?

—No, no iba a haber quinta —afirmó. Y amplió su búsqueda—: Quería que tengamos esta oportunidad, que tengamos la oportunidad recuperar algo nuevo, que vuelva a unir, y yo consideraba que personalmente y como equipo habíamos hecho todo lo que teníamos que hacer, que la ciudadanía tenía que expresarse. Entonces, yo llegué a la elección en paz, entendiendo que si me tocaba la oportunidad, tenía que ver un poco con el plan que había para mí y que si no me tocaba, iba a seguir pensando en mi ciudad, trabajando y aportando, pero desde otro lugar.

Fotos: Sebastián Lobos.

2️⃣ “Recuperar la mirada a largo plazo”

—La falta de planificación, lo instantáneo de la vida, de la comunicación y de la política, nos ha ido degradando los niveles de gestión y de mirada de largo plazo. Hay un cortoplacismo muy importante, que muchas veces se mide en términos electorales. Tenemos elecciones cada 2 años, con lo cual vivís de elección en elección, lo que hace que muchas veces se busque más el título, el efecto que la sustancia o que el proceso político de transformación, el proceso de gestión que pueda transformar la ciudad. El cortoplacismo nos aplastó, y la verdad es que no podemos resolver la diaria.

3️⃣ “Gestionar implica no agradar a todos”

 â€”Lo que tengo claro es que la prioridad es generar el proyecto de ciudad. Y estoy convencido de que si soy un buen intendente tengo que empezar muchos procesos que no voy a ver culminados en 4 ni en 8 años. Y saber también que gestionar muchas veces implica no agradar a todos los sectores o a todos. Hay que definir el bien común o el proyecto de ciudad. Nosotros planteamos que la inversión tiene que alumbrar un proyecto desarrollista, industrialista, que ponga al empleo de calidad como factor central, porque si nosotros tenemos inversiones y no tenemos mejora en la calidad de vida de la gente, ¿para qué sirve la inversión?

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4️⃣ “No es fácil ser valiente en ciudades chicas”

—Un periodista y un dirigente no deberían ser amigos. Pueden tener una relación de respeto, de conocimiento, pero cuando te suena el WhatsApp tenés que estar como incómodo, porque es la labor del periodista. Y la labor nuestra es dar una respuesta. Yo creo que lo de ustedes con 8000 fueron 3 años valiosos y hay un camino sólido y hay otra realidad. Han hecho un laburo importante, valiente: no es fácil ser valiente en ciudades chicas o en determinados ámbitos, y me parece que eso está bueno y hay que valorarlo.

5️⃣ “Hay mucha gente con ganas de aportar”

—Cada una de las áreas va a tener la obligación de generar mesas de trabajo y directorios para poder articular y poner en gestión al sector ciudadano, al sector privado y al sector institucional de Bahía Blanca. Ese es un gran desafío y así concebimos la gestión que viene. Si no hay puntos de encuentro, la creación de un nuevo proyecto no va a ocurrir como queremos que ocurra. Me parece que hay mucha gente con ganas de aportar, de ser parte.

6️⃣ “No se puede vivir como estamos viviendo”

—No se puede vivir en la ciudad como estamos viviendo, con la gran cantidad de pérdidas de agua, pérdidas cloacales, descargando todo en los trabajadores, porque la verdad es que siempre son los que ponen la cara; en este caso, el trabajador sanitarista. Hoy el número total de pérdidas está cerca de las 2.000; es un número muy importante. Entonces, esto requiere un plan maestro, un plan serio, un abordaje específico. La última semana en La Plata volví a hablar con el gobernador: nosotros en el Estado municipal vamos a tener cuadrillas especiales afectadas a esta situación y le vamos a cobrar a ABSA por el servicio que le vamos a dar. Hoy el 66% de las cuadrillas que se dedican a la reparaciones son tercerizadas: las queremos tener nosotros. Quiero tener la posibilidad de poder trabajar desde el Municipio, hacer el seguimiento, controlar la respuesta. 

7️⃣ “Quiero funcionarios que me obliguen a aprender”

—Como he hablado con todos los sectores en estos años, yo creo que hay miradas concurrentes de hacia dónde queremos ir como ciudad, y hay algunas cosas que seguramente tendremos que debatir. Creo que abrir globalmente, dejarte interpelar, aceptar que alguien en la mesa sabe más que vos, lejos de ser una amenaza tiene que ser algo que te alegre, que te tiene que obligar. Yo antes no era así. Ahora, lo que entiendo es que quiero tener un grupo de funcionarios que me incomode, que me obligue a que tenga que aprender, a formarme, a estar a la altura, y ese grupo de funcionarios tiene que tener en su mesa a los distintos sectores de la ciudad que marquen la línea. 

8️⃣ “Las derrotas son fantásticos maestros”

—La verdad es que las derrotas son fantásticos maestros, te enseñan un montón. Me enseñaron mucho a poder llevar bien este momento, también. En estos días, obviamente, marca mucho en el deporte y también en la política el ganar o el perder. Es muy injusto eso, porque muchas veces uno hace su mejor esfuerzo, hay mucha gente que pone el esfuerzo, que pone lo que tiene a mano y te marca mucho esa situación. Entonces, lo que a mí también me ha enseñado tanta derrota es a tratar de entender bien qué es lo superfluo, qué es lo accesorio: cualquier palabra que me digan la tomo con respeto, la agradezco, pero no me corro de eje; me parece que esa línea está buena y parte de lo que uno tiene que ser, mantenerse en eje, mantenerse humilde, mantenerse centrado y activo para gestionar.

9️⃣ “Éramos una mejor ciudad hace 50 años”

—Si vienen las inversiones y no hacemos nada, o sea, si lo que hacemos es mirar, las marcas en la ciudad van a ser todas nocivas, que es un poco lo que ocurrió hasta ahora. Hoy cuando uno le habla a la gente de inversiones, la gente no lo asume como algo que le va a impactar, que le va a cambiar en algo la vida para bien, porque hasta ahora no ha ocurrido… salvo la etapa de construcción de las plantas, que genera un movimiento económico más importante, después no ocurrió. Nosotros éramos una mejor ciudad hace 50 años de lo que somos ahora, en materia de movilidad urbana, de transporte, de accesibilidad a la tierra, a la vivienda, al trabajo de calidad. 

🤩📷 Más imágenes de nuestro evento

El público haciendo preguntas al intendente electo
Al finalizar la charla hicimos un brindis

  • 👉 En este enlace tenés la transcripción completa de la charla.
  • 🤗 En 8000 queremos agradecer pública y especialmente al personal del teatro por su laburo y su amabilidad, y a José González Casali y Rubén García del Instituto Cultural.
  • 🙌 Y resaltamos otra vez la actitud oficial de ambos funcionarios, que nos acompañaron en este tercer aniversario aunque el invitado principal de nuestro evento era el líder de la oposición, que acaba de ganar las elecciones. Nos parece un gesto hermoso, simbólicamente potente y muy necesario en estos tiempos de tanta grieta pavota.

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