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La sociedad bahiense: evolución poblacional, movimientos inmigratorios y formas de sociabilidad (parte I)

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Por Mabel N. Cernadas | UNS-CONICET


En este artículo se caracteriza el universo poblacional de Bahía Blanca, desde su transición de enclave fronterizo a urbe modernizada entre fines del siglo XIX y principios del XX, hasta la consolidación de su perfil como ciudad mediana y de intermediación en la primera década del siglo XXI. 

En el desarrollo se da cuenta de las transformaciones operadas en la estructura y dinámica social, dos facetas aisladas con fines analíticos, pero que se presentan como interrelacionadas. Para su mejor comprensión se han establecido tres etapas.

La primera, entre 1828 y 1879, se inicia con la fundación de la Fortaleza Protectora Argentina junto al puerto natural sobre la ría denominado Puerto Esperanza, por el coronel Ramón Estomba, militar de la guerra de la independencia, hasta la expedición militar llevada a cabo por el Ministro de Guerra Julio A. Roca al Río Negro entre 1878 y 1879.

La segunda, entre 1880-1970, analiza la gradual incorporación de Argentina y Bahía Blanca y su región al modelo agroexportador como proveedora de materias primas, potenciando las posibilidades de su puerto de aguas profundas. Se aborda aquí la sociabilidad de esa población heterogénea y cosmopolita, hasta mediados de la década del setenta, cuando la crisis del modelo se produjo en el marco del régimen de facto que se inició en 1976 que promovió el terrorismo de Estado y la violación de las libertades públicas e individuales para eliminar la conflictividad social y remodelar “desde arriba” la sociedad y el Estado.

La tercera etapa que queremos caracterizar abarca desde los primeros años de la década del setenta hasta 2010, fecha del último Censo Nacional de Población y Vivienda. La última dictadura cívico-militar puso en marcha un conjunto de reformas de carácter neoliberal entre las cuales se incluyeron la reforma del Estado, la desregulación económica, la apertura comercial y la flexibilización laboral que sería concretada en los años noventa. Este proceso de hondas transformaciones estructurales agudizó la conflictividad social instalando en el espacio público nuevas demandas. 


Etapa I | La vida en la Fortaleza Protectora Argentina: entre la miseria, la   soledad y la incertidumbre (1828-1879)

La fundación de Bahía Blanca fue el resultado de un movimiento de avance de la frontera interior dispuesta en 1827 por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. El establecimiento de una guarnición militar, en un espacio casi deshabitado, respondía a circunstancias políticas y estratégicas más que a necesidades económicas o demográficas y el encargado de realizar este avance fue el coronel Ramón Estomba, militar de la guerra de la independencia.

El fundador denominó al nuevo fortín como Fortaleza Protectora Argentina y al puerto natural sobre la ría como Puerto Esperanza.  

La existencia del precario villorrio, condicionada esencialmente por la agresiva vecindad de las tribus indígenas, hizo que prevaleciera la vida castrense y recién en 1832 aparecen indicios de una vida aldeana estable, aunque de características rudimentarias dadas las restricciones propias de un enclave de frontera.

 El aspecto del incipiente poblado era escasamente atractivo. En agosto de 1833 arriba allí el naturalista Carlos Darwin, quien escribe en su diario:

Bahía Blanca, apenas merece el nombre de aldea, pues sólo tiene unas cuantas casas y las barracas para la tropa dentro de una muralla que tiene al pie un foso profundo.

Y más adelante explica sobre su origen:

El gobierno de Buenos Aires lo ocupó injustamente por la fuerza… De aquí la necesidad de las fortificaciones, las pocas casas y la escasa tierra cultivada dentro del recinto de la muralla; ni siquiera el ganado mayor está seguro de los ataques de los indios más allá de los límites del llano en que se levanta el fuerte. (Darwin, Charles. R, Diario del Viaje de un naturalista alrededor del mundo en el navío de S. M.Beagle, 1921).

Poco antes, Roberto Fitz Roy, comandante del navío Beagle, donde viajaba Darwin, visitó el lugar y tras describir el recinto de paredes de barro que correspondía a la fortaleza, agregaba: 

Dentro y fuera del fuerte se veían ranchos y una que otra casucha, y no se requería más para los pobladores que, incluso la guarnición, solo sumaban cuatrocientas almas. El Fuerte Argentino ha adelantado muy poco desde su establecimiento, aun cuando es núcleo de lo que puede llegar a ser un lugar de importancia. (Parker King, Phillip y Fitz Roy Robert, Narración de los viajes de levantamiento de los buques de S. M. Adventure y Beagle en los años 1826 a 1836, 1933).

Esta situación se mantenía veinte años después. El censo realizado por el gobierno del Estado de Buenos Aires en 1854 indica que en el lugar estaban radicados 941 habitantes, todos ellos en el perímetro urbano. En este período, y paralela a la lenta expansión de las propiedades ganaderas, algunos fuertes y unos pocos poblados, la dirigencia arbitró distintas medidas para evitar el despoblamiento de la campaña y restablecer la seguridad de la frontera: la organización de las municipalidades, la formación de colonias agrícola-militares y el avance gradual en una línea fortificada para proteger a las poblaciones. Esta última estrategia de ocupación gradual correspondió a la traza de la denominada Zanja de Alsina.

Un acontecimiento de trascendencia ocurre en 1856, que habría de transformar la vida del pueblo.  Ese año arriba a Bahía Blanca más de un centenar de pobladores constituido por los   legionarios italianos y sus familias, que integraban la Legión Agrícola Militar, al fracasar la colonización de Nueva Roma.

Estos colonos, soldados italianos imbuidos de ideales liberales, se integraron con rapidez en la pequeña aldea, que al reiniciarse la guerra con los indígenas solo contaba con 776 habitantes, desempeñándose en actividades comerciales, artesanales, en los servicios de transporte terrestre –galeras y carretas- marítimos y en la producción agropecuaria. Algunos de ellos, con cierta preparación, como los integrantes de la familia Caronti comenzaron a dar una fisonomía distinta al poblado y poco tiempo después pasarían a formar parte de la élite de la ciudad. No obstante, también en ese año se produciría otro acontecimiento traumático cuando una epidemia de cólera diezmó a la población: alrededor de 500 fallecimientos, más de la mitad de la población radicada en el lugar.

Los pueblos indígenas y los blancos negociaban y convivían, vinculándose entre sí de las maneras más diversas. Comerciaban o hacían truque de diferentes productos, realizaban de forma conjunta tareas comunitarias, participaban de la defensa o en los conflictos políticos internos, compartían creencias y supersticiones y hasta mezclaban su sangre por matrimonios y uniones de hecho. En sentido estricto la guerra no era blancos contra indios, porque tanto unos como otros luchaban en el bando contrario contra sus hermanos de raza. No obstante, puede decirse que estas dos décadas constituyeron una de las épocas más violentas de la historia de la frontera bonaerense.

La población del fuerte y de los toldos tenía en la época un común denominador: el sufrimiento, la miseria y el permanente estado de tensión. Los abastecimientos eran escasos y los sueldos y las raciones para los indígenas llegaban con bastante atraso. Sin duda, la vida en la guarnición era dura, porque a las tareas estrictamente militares se sumaban trabajos como la construcción y reparación de las defensas, la fabricación de adobes, la preparación de terrenos para sementeras, el cultivo de chacras, la apertura de caminos y mucho más. La tropa era sufrida, brava, ignorante y, a veces, difícil de conducir, pero que respetaba en sus superiores el carácter y el valor. El aislamiento, la soledad y las privaciones hacían indispensable el mantenimiento de una disciplina estricta, que a veces llegaba a ser excesiva y hasta arbitraria que por lo general limitaba las deserciones. 

Debe aclararse, sin embargo, que las necesidades del soldado criollo eran realmente modestas. La carne era el alimento básico y la ración se completaba con algunos víveres secos —arroz, galleta o sal— y rara vez los “vicios” yerba, azúcar, tabaco, papel y jabón. Estaba terminantemente prohibida la venta de alcohol, lo que no significaba que se acatase la veda dado que algunos comerciantes en sus pulperías se beneficiaban con la venta de bebidas espirituosas.

No estuvieron ausentes en la frontera las mujeres, ya que su presencia fue fundamental para arraigar las tropas al lugar, reducir las deserciones y las fugas de los soldados. En su gran mayoría las fortineras provenían del mundo rural, eran pobres, analfabetas, mestizas, mulatas e indígenas, llevadas por lo general de manera forzada para acompañar a los soldados y eran también víctimas de disciplinamiento social. Además del trabajo doméstico: cocina, lavado de ropa, cuidado de los animales y cultivos, crianza de niños, atención de los enfermos y heridos con el conocimiento que tenían sobre hierbas curativas o a través de la “cura de palabra”; constituían el apoyo físico y moral de sus hombres e incluso, algunas revistaban formalmente en el ejército y recibían racionamiento. 

 El primitivismo de la población militar también se observaba en el ámbito civil, porque a la indefensión e inseguridad, el desconocimiento de las pautas de la vida civilizada y el desamparo se sumaban las precarias condiciones de higiene y sanidad de la vida cotidiana, los malos hábitos y la escasa alimentación, la promiscuidad y la falta de recursos y conocimientos para evitar las enfermedades. Estas se convertían en verdaderas epidemias que hacían estragos entre los habitantes del fuerte, del poblado y de los toldos.

No era mejor la situación de los habitantes de Bahía desde el punto de vista espiritual o educativo. No obstante, en los primeros años de la década siguiente se inauguraba el primer edificio escolar construido para esa finalidad, lográndose una mayor regularidad en el desarrollo de las actividades escolares. Si las dificultades fueron grandes para el funcionamiento de la escuela de varones, mayores habrían de ser las que surgirían al tratar de instalar un establecimiento educativo para niñas por la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires. Los inconvenientes se subsanaron una década más tarde, hacia 1866, con el nombramiento de dos oriundas de la población: Gregoria Palao y Ciriaca Palao de Laspiur

Para asegurar las fronteras internas debía incorporarse efectivamente a la soberanía del estado áreas cuyas características geográficas, climáticas y ecológicas eran desconocidas. La ocupación y el poblamiento de estos territorios sólo sería posible después que se hubieran realizado las exploraciones y estudios respectivos. Para cumplir estos propósitos llegó a Bahía Blanca a principios de 1859 la Comisión Exploradora del Sur, presidida por el ingeniero Carlos Pellegrini. La primera impresión que recibió del pueblo el científico era poco halagüeña. Así escribía:

El aspecto de Bahía Blanca “nada tiene de agradable, el color ceniciento de las casas es la principal causa”. No obstante, el mismo señalaba que habían comenzado a realizarse algunas construcciones particulares con paredes de ladrillo cocido, revocadas y blanqueadas, que rompían la monotonía entre los modestos ranchos de paredes de adobe y techos de paja que predominaban en el poblado. Su crítica también se extendía al estado ruinoso en que se hallaban la iglesia, el molino harinero y hasta el mismo fuerte. Por ello, recomendaba desmantelar la “caricatura de fuerte” edificando en su lugar la casa municipal, un par de escuelas, una iglesia decente, un tribunal y una prisión.

Las características de la población bahiense fueron también motivo de las observaciones y comentarios del ingeniero italiano. Como toda población de frontera, su principal peculiaridad era la heterogeneidad. Esta se daba, tanto en el ámbito militar como en el civil. 

El soldado para el servicio de frontera era reclutado entre los sectores más pobres de la población, lo que explicaba la heterogeneidad racial de los cuerpos militares. La tropa estaba formada por voluntarios, enganchados y destinados. Estos últimos, individuos que habían sido incorporados forzosamente o que la justicia enviaba a los fuertes y fortines para cumplir determinada condena. Un informe del coronel Ramón Burgeois de 1852 indicaba que, de las 46 plazas, más de la mitad eran de raza negra, prisioneros brasileños que al término de la guerra se engancharon en el ejército argentino.

La visión de Pellegrini de la población civil no era mejor ya que entendía que esta no podía convivir con presidiarios e indios, aunque estos fueran amigos. Señalaba al respecto: 

…no debe esperarse una marcha sobresaliente hacia el progreso de parte de una población en cuyo seno derramamos bárbaros y criminales, una sociedad colocada entre el desierto y el presidio. (Pellegrini, Carlos, Comisión exploradora de Bahía Blanca, 1860/1861). 

A pesar de contar con más de tres décadas, no se habían producido grandes cambios en la pequeña aldea de frontera. Su vecindad con el territorio dominado por los pueblos originarios aún la mantenía sumida en el peligro, el atraso y la pobreza. No obstante, comenzaban a vislumbrarse algunas modificaciones que perfilaban las posibilidades futuras de la región. En el informe citado de Pellegrini su autor concluía:

Ese pueblo infeliz, azotado por la arena…antes de cien años será una ciudad floreciente…una ciudad que regarán fuentes naturales, que rodearan pintorescas villas a lo largo del romántico Napostá, un puerto de condiciones inmejorables, el primero de la República Argentina. (Pellegrini, Carlos, Comisión exploradora de Bahía Blanca, 1860/1861). 

Un prolongado cese de las hostilidades con los pueblos indígenas en la década del sesenta permitió que se fueran radicando fuera de los límites del pueblo algunas explotaciones rurales con viviendas permanentes. Zonas alejadas sobre los arroyos Napostá y Sauce Chico y sobre los ríos Sauce Grande y Colorado se convirtieron en estancias dedicadas a la cría de ovejas, y en menor medida, al cultivo de cereales. 

El primer censo nacional realizado en 1869 bajo la presidencia de Domingo F. Sarmiento constataba que el partido totalizaba 1.472 habitantes, de los cuales el 72 % eran urbanos —70,2 % argentinos, 12,9 % indígenas y 16,9 % extranjeros— y 28 % rurales.

Aunque la producción de la región comenzaba a interesar en los círculos económicos de Buenos Aires, no se produjeron grandes cambios en la sociedad local hasta la expedición llevada a cabo por el Ministro de Guerra Julio A. Roca al Río Negro entre 1878 y 1879. A partir de esa fecha se abriría un nuevo capítulo para el poblado fronterizo que vamos a reseñar en la próxima nota.


Sobre esta primera etapa (1828-1879) puede consultarse: Carlos Pellegrini, Comisión exploradora de Bahía Blanca en Revista del Plata, Buenos Aires, 1860/1861; Charles. R, Darwin, Diario del Viaje de un naturalista alrededor del mundo en el navío de S. M.Beagle, 1921; Phillip Parker King y Robert Fitz Roy, Narración de los viajes de levantamiento de los buques de S. M. Adventure y Beagle en los años 1826 a 1836, 1933; Félix Weinberg y colaboradores, Manual de Historia de Bahía Blanca. UNS, Bahía Blanca, 1978; Mabel N. Cernadas y Norma Buffa, Aspectos de la vida en la frontera, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1980; Mabel N. Cernadas, La vida en la frontera a través de algunos observadores extranjeros. Convivencia y enfrentamientos, Instituto de Investigaciones Históricas del Museo Roca, Buenos Aires, 1984; Mabel N. Cernadas, La organización de los partidos de la frontera entre 1852 y 1859: Bahía Blanca y Patagones, Sociedad Argentina de Historiadores, Pinamar, 1987; Félix Weinberg (Dir) Historia del sudoeste bonaerense, Plus Ultra, Buenos Aires, 1988; Mabel N. Cernadas, Valentín Alsina y la política inmigratoria entre 1852-1862 en Cuadernos del Sur , Nº 21, UNS , Bahía Blanca, 1988-1989; Mabel N. Cernadas, Valentín Alsina y la organización bonaerense. El régimen municipal y las prefecturas de campaña, en Revista Histórica, Instituto Histórico de la Organización Nacional, Buenos Aires, 1991; Mabel N. Cernadas, La expansión de la frontera en el sudoeste bonaerense entre 1852 y 1859 en Historia de los pueblos al sur del Salado, Olavarría, 1992; Mabel N. Cernadas, La vida en la frontera: Bahía Blanca en el año 1859, en Res Gesta, Nº 31, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. U.C.A., Rosario, enero-diciembre 1992; Mabel N. Cernadas, Inmigración en Bahía Blanca: la ciudad y campaña en 1869 ; Mabel N. Cernadas , Norma Buffa  y Adriana Susana Eberle, Estudios sobre inmigración, Bahía Blanca, UNS, 1992, pp. 5 a 44; Mabel N. Cernadas, (Comp.) Bahía Blanca de ayer a hoy, Primer Seminario de Historia y realidad bahiense, Bahía Blanca, Universidad Nacional del Sur-Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, Delegación Bahía Blanca, 1993; Mabel N. Cernadas,  Valentín Alsina.  Periodista, Jurista   y Hombre de Gobierno, Utopía Ediciones, Bahía Blanca,1996.  

Agradecemos a los integrantes del Archivo de la Memoria de la Universidad Nacional del Sur (AMUNS), Dr. José Marcilese y Mg. Celeste Napal por haber contribuido con el material fotográfico con que cuenta la institución. 


MABEL NÉLIDA CERNADAS

Es profesora, licenciada, magíster y doctora en Historia. Se desempeña como docente de posgrado en los Departamento de Humanidades y de Economía de la Universidad Nacional del Sur e investigadora principal del CONICET. Es asimismo directora de la carrera de doctorado en Historia e integra el Comité Académico de la maestría en Sociología.

En la formación de recursos humanos se destaca su trayectoria en la dirección de proyectos acreditados, investigadores, tesistas, becarios y pasantes. Autora y coautora de varios libros y capítulos de libros, ha publicado numerosos artículos y reseñas en revistas nacionales e internacionales, como también en actas de congresos sobre temas vinculados a la historia política y social argentina.

Creó el Archivo de la Memoria de la UNS y dirige el Centro de Estudios Regionales «Profesor Félix Weinberg» del Departamento de Humanidades de la UNS. En 2017 fue distinguida con el título de Profesora Extraordinaria Consulta de la UNS. En 2018 fue reconocida como mujer destacada de la ciudad de Bahía Blanca en Ciencia e Investigación, por la UNS y el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca por su aporte al conocimiento de la historia local. 


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🗑♻️ Nuestra basura: un problema que se queda y es de todos

Otra edición de “Voces”, el espacio de 8000 para que se hagan sentir distintos referentes y especialistas de nuestra Bahía.

Publicado

el

Por Natalia Pitton, ecologista y equipo de la Subsecretaría de Gestión Ambiental


Pocos temas hay tan importantes a los que los bahienses prestamos tan poca atención: nuestra basura, que es un misterio para gran parte de nuestra comunidad.

Cuando generamos basura, normalmente la ponemos en una bolsa, la sacamos a la calle (no siempre en el canasto correspondiente) y simplemente, ¡magia! Desaparece al día siguiente.

Si por cualquier motivo no desapareció al día siguiente, algunos tomarán las bolsas y las pondrán en un canasto ajeno; otros, la empujarán hacia alguna esquina donde ya no se vea (al menos, no frente a sus casas); y otros (los peores), arrojarán sus desechos en algún descampado o espacio verde, y problema solucionado…

🤔 ¿Problema solucionado?

Hay una percepción muy equivocada respecto a la basura que generamos y es que si no la vemos, ya no existe. Por supuesto, esto es completamente falso y es el gran problema a nivel mundial que estamos padeciendo.

La basura no se va a ningún lado. La basura queda donde se la arroja, o vuela, o flota, pero se queda. Incluso si se la quema, sus restos continúan en el aire, acumulándose en la atmósfera y en los pulmones de los vecinos y transeúntes.

Este es el gran paradigma que todos los ciudadanos debemos comprender: no hay ningún lugar adonde vaya la basura; se queda, siempre, en nuestro territorio, en nuestro aire, en nuestras aguas, en nuestro cuerpo.

Foto: bahia.gob.ar

Lo único que podemos hacer para evitar la basura es reducir nuestro consumo, reutilizar, reciclar, compostar, para que los residuos reutilizables vuelvan al circuito natural o de producción y no se generen desechos nuevos.

Y en cuanto a los residuos restantes que no podemos recuperar, darles siempre una buena y correcta disposición final.

Cuando llegamos a comprender que todo lo que desechamos se queda, se acumula y repercute en nosotros tarde o temprano, se disparan ciertas alarmas. ¿Y ahora?

Miramos a las grandes empresas y países desarrollados, principales generadores de contaminación, como causantes de todos los males que padecemos. Sin embargo, aunque les cabe una gran responsabilidad en el cuidado del medio ambiente, como habitantes de este planeta no podemos dejar pasar el enorme peso de nuestra conducta individual diaria respecto a la basura que generamos.

No si tenemos en cuenta que somos 7 mil millones de personas en el planeta cada día con hábitos de consumo y desecho mayoritariamente inconsciente a nivel ambiental. Y unos 300.000 en Bahía Blanca, generando aproximadamente 500 toneladas de desperdicios por día que no siempre terminan en el lugar adecuado.

🚛 ¿Y a dónde va nuestra basura?

Nuestra ciudad es una de las pocas en la provincia que cuenta con un sistema de ingeniería de alta complejidad para compactar y asegurar los residuos de forma que queden, por así decirlo, “encapsulados” bajo tierra, y no generen mayores riesgos a la salud ni al medio ambiente.

Este espacio es el relleno sanitario, ubicado en el kilómetro 14 de la ex ruta 229, ex camino a Punta Alta. Sin embargo, a pesar de su capacidad técnica y tecnológica, no deja de ser el lugar donde enterramos nuestros desperdicios y pronto tendremos que buscar uno nuevo ya que está llegando a su capacidad total.

Es decir, lo que tiramos queda igual, pero bajo nuestros pies.

👀 ¿Qué pasa con la basura a cielo abierto?

Cuando la basura queda tirada en cualquier parte, como en todo proceso de descomposición, comienza a liberar rápida o lentamente distintos tipos de sustancias, elementos y gases, filtrándose en los suelos, accediendo a las napas, liberando metano y dióxido de carbono en el aire, atrayendo plagas y generando focos de contaminación y enfermedades. Tanto peor si se quema como si se libera en corrientes de agua.

Esto no sólo cuenta para los basurales a cielo abierto sino también para la basura que tiramos al paso en espacios verdes, veredas, o vuela hacia el alcantarillado llegando al mar; lo mismo para los líquidos que desechamos incorrectamente por los inodoros o las cloacas en nuestros hogares.

Sin querer, muchas veces, estamos generando un gran mal a nuestro ambiente, por indiferencia o desconocimiento.

🤷‍♀️ Pero entonces, ¿qué hacemos?

Lo primero que debemos entender es que todos somos consumidores, y, por lo tanto, generadores de residuos. Ninguno es la excepción.

👉 Mejorar nuestra forma de consumo es el principio del cambio: como consumidores podemos marcar tendencias de mercado ya que los productos responden al interés del comprador.

Si rechazamos productos que generan muchos residuos, como por ejemplo, embalaje excesivo, el mercado cambiará. Nadie quiere vender algo que nadie compra.

Es algo tan simple como no aceptar las bolsas plásticas de los comercios cuando lo que nos dan cabe fácilmente en nuestras manos, mochila o bolsa de tela. Viene asociado a una palabra clave: rechazar. Rechazar todo aquello que es innecesario, para evitar así, el desperdicio de materiales. ¿Cuántos elementos están de más en nuestras compras diarias?

👉 En segundo lugar, no todo lo que tiramos es basura.

Dentro de nuestros residuos, hay muchos que pueden reutilizarse. Entre ellos encontramos los reciclables como papel, cartón, plásticos de todo tipo, vidrio, tetrapack, aluminio y metales varios, telgopor, etc.

Si estos materiales son separados en nuestros hogares (en lo que se llama separación en origen) y llevados a reciclar, se transforman en nueva materia prima, evitando que se transformen en basura y que además haya que gastar energía para producir nuevos.

En nuestra ciudad existen varios puntos sustentables para llevarlos, limpios y secos, así como empresas privadas que los compran. También por algunos barrios pasa la recolección diferenciada por la puerta de las casas, llevándose todo lo reciclable una vez a la semana hacia las cooperativas de recicladores.

👉 Finalmente, dentro de las prácticas simples que podemos hacer desde nuestras casas para reducir la basura que generamos, tenemos el compostaje.

Este proceso es fácil de realizar y puede hacerse con o sin disponibilidad de un patio de tierra. A través del compostaje, algunos restos vegetales como cáscaras de frutas y verduras, restos de yerba, café, cáscaras de huevo, se colocan en un recipiente, se combinan con hojas o pasto seco, y la propia naturaleza lo va transformando paulatinamente en tierra fértil o compost (abono natural).

En nuestra ciudad existen, además, composteras comunitarias, donde este proceso se realiza entre los vecinos del sector con mantenimiento del Municipio. El compost resultante se reparte entre los vecinos o se utiliza para fertilizar las plazas y huertas donde se encuentran ubicadas.

♻ Aplicando estos tres pasos en nuestras vidas, vamos a notar como en poco tiempo se reduce drásticamente la basura que desechamos. Y lo mejor de todo es que tanto lo reciclado como lo compostado vuelve al circuito productivo y de la naturaleza sin generar impactos negativos.

  • Existen muchas más formas de cuidar el medio ambiente que podemos empezar a aplicar desde hoy. Algunas podés descubrir en el Manual de Buenas Prácticas.

Nuestra calidad de vida está condicionada por muchas aristas, pero la primera de ellas sin duda responde a las decisiones que cada uno de nosotros toma sobre ella. Decidamos entonces dar el paso hoy, con una vida más saludable y sustentable para nosotros y nuestras futuras generaciones. No cuesta nada, y aporta mucho.

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💛 Ayuda-Le: el corazón bahiense para luchar contra el cáncer

Otra edición de “Voces”, el espacio de 8000 para que se hagan sentir distintos referentes y especialistas de nuestra Bahía.

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el

Por la comisión directiva de Ayuda-Le


Ayuda-Le es una asociación civil sin fines lucro, fundada el 3 de mayo 1990, con el propósito general de apoyar todas las actividades relacionadas con el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades malignas del sistema hematopoyético (encargado de la formación de la sangre) que se lleven a cabo en Bahía Blanca y su área de influencia sanitaria abarcada por el Hospital Penna.

Está reconocida como entidad de bien público por la Municipalidad (bajo el N° 325) y por la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Buenos Aires (N° 11.177), desde el 3 de abril de 1992.

🤝 Cómo surgió

En 1990 la comunidad bahiense, con el apoyo de la prensa oral, escrita, televisiva y de entidades de servicio de la ciudad y la zona, posibilitó la recaudación de fondos para pagar un trasplante de médula ósea a 2 enfermos: Nicolás Fernández y Luis Castillo.

Desafortunadamente ambos pacientes fallecieron y sus familiares decidieron entonces donar el sobrante para iniciar las actividades de la asociación.

Posteriormente, reiteradas campañas públicas permitieron reclutar socios, que con su aporte mensual contribuyen a solventar los gastos que demandan las actividades de Ayuda-Le.

Fotos: Ayuda-Le.

🙌 Algunos logros

🟨 La construcción de 8 departamentos en Baigorria  2.150, a 6 cuadras del Penna.

Totalmente gratuitos y completamente equipado para que el niño y sus papás puedan tener una estadía confortable transformándose en un cálido hogar donde los mismos pueden desligarse de esa situación problemática para dedicarse a ser el soporte de su hijo, que en ese momento ve limitada su vida infantil.

Si la situación lo requiere, son ayudados también con bolsas de comestibles.

🟨 Una sala de juegos en el mismo predio para que los niños puedan pasar algunas horas jugando en un lugar más espaciado con distintos sectores: lectura, arte, casita, construcción, juegos de play, películas, etcétera.

👨‍👩‍👧 Tratamiento y acompañamiento

👉 Porque vivenciamos que el tratamiento supone grandes exigencias para los niños y sus familias:

  • Durante un tiempo más o menos prolongado deben armar sus rutinas en función del hospital, los horarios y los cuidados que requiere el niño enfermo.
  • Muchos de estos niños procedían de ciudades o pueblos lejanos a Bahía, lo que obligaba a sus padres a instalarse en los pasillos del hospital por semanas.
  • El juego es la actividad por excelencia de los niños, que los sumerge en un mundo mágico que debe permanecer activo para ayudar en su recuperación.

Decidimos tener a cargo 5 salas del hospital, renovando cada vez que sea necesario sábanas, acolchados, colchones, almohadas, cortinas de baño, calefacción y ventilación, proveyendo de heladeras para conservar alimentos necesarios para lograr el estado nutricional apropiado del enfermo.

Colaborando además con catéteres implantables, agujas para punción medular, drogas antineoplásicas, tensiómetros, saturómetros, barbijos, alcohol en gel y todos los insumos necesarios. Se concreta el amueblamiento de 2 salas de aislamiento para niños proveyéndolas de camas, mesas de luz y de comer, mueble de acero quirúrgico, aires acondicionados, pintura y decoración con vinilos infantiles; cortinas, cubrecamas, etcétera.

👉 Porque afirmamos que el diagnóstico temprano, el acceso a un tratamiento adecuado, el cumplimiento de dicho tratamiento en el tiempo correcto, la presencia de salas especializadas en los hospitales, la disponibilidad de camas para la hospitalización, un buen estado nutricional y el apoyo de una red de soporte socioemocional son parte de los factores que colaboran con el éxito del tratamiento.

En 1993 creamos el servicio denominado Patrulla, dentro del Penna, para que los enfermos estuvieran controlados las 24 horas con enfermeras capacitadas para la atención de sus necesidades.

El Hospital de Día tampoco escapó a nuestros logros.

Para esos niños que van a control, que deben pasar gran parte del día en el hospital y que no pueden compartir la sala de juegos con los demás niños internados con otras enfermedades, equipamos una sala aislada donde pueden jugar libremente, encontrando PlayStation, libros, bloques, juegos tranquilos, triciclos, crayones, fibrones y todo aquello que hace que el tiempo corra sin darse cuenta.

Además, una biblioteca ambulante para las habitaciones de inmunosuprimidos.

Y logramos la creación de un taller que permita al niño comunicarse con otros niños, mostrando sus experiencias y vivencias, brindándole la oportunidad de manifestar sus sentimientos de amor/odio, alegrías/tristezas, gozos/temores, etcétera.

Todo ello buscado no sólo a través de la palabra hablada sino de otros lenguajes, mediante la utilización de nuevos códigos que enriquezcan la comunicación: el cuerpo, el gesto, la mirada, los sonidos, la voz, la pintura, la cerámica, el reciclado; favoreciendo así el crecimiento grupal e individual, donde la experiencia personal es vivida colectivamente.

Para todo ello es imprescindible el retiro y luego la vuelta al hogar a través de remises totalmente gratuitos y la utilización de materiales especiales que no sean nocivos para su estado de salud.

👉 Porque entendimos que la experiencia de un niño con leucemia y su familia es altamente estresante y que es importantísimo el soporte que la comunidad puede brindar, perdiendo el miedo a acercarse, el temor a impresionarse, valorando que más allá de estar enfermo de leucemia es un NIÑO que necesita jugar, distraerse, ir a la escuela, relacionarse, insertase socialmente, crecer y desarrollar sus potencialidades. 

Sumamos a todo lo anterior una intensa campaña de concientización sobre la donación voluntaria y habitual de sangre y el registro de donante de médula ósea.

Los donantes habituales y voluntarios de sangre representan por sí mismos un seguro de calidad: se acercan a donar sin ninguna coacción y buscan ayudar al otro, a quien no conocen, pero saben que existe y necesita de ellos.

Estos donantes se contraponen a los donantes de reposición, quienes exigidos por el entorno familiar y social pueden verse obligados a omitir durante la entrevista algunas cuestiones relacionadas con su salud o con situaciones de riesgo a las cuales pudieron estar expuestos y por lo que no deberían donar sangre en ese momento.

Contamos con un registro de donantes voluntarios al cual recurrimos cuando es necesario, especialmente si los pacientes no son de la ciudad. En cuanto al registro de donantes de médula ósea, es un compromiso a futuro pasando a formar parte de un Registro Mundial al cual se recurre cuando el paciente no tiene un donante familiar compatible.

Reciclamos un patio del hospital (al cual dan las ventanas de las habitaciones de aislamiento) que estaba en muy malas condiciones. Se sacaron escombros, se lavaron paredes de 7 metros de altura por 150 de largo, se podaron árboles, se pintaron paredes de blanco y se hicieron murales, dando color a ese espacio sin mantenimiento.

👉 Porque generando espacios de bienestar para pacientes oncológicos pediátricos se logra una mejor predisposición de los niños ante esa enfermedad. Y al encontrar detrás de sus ventanas un lugar lleno de magia y color renuevan su fortaleza.

🤗 Gracias a los socios

Ayuda-Le brinda ayuda para lograr la mejor calidad de vida a todo enfermo no sólo leucémico sino oncológico en general, sea niño o adulto carenciado, sin obra social y que si bien es atendido en un hospital público, sufre distintas carencias.

En general, en este tipo de enfermedad todo lo que se necesita es costoso.

La institución funciona gracias al aporte de socios. Si bien estamos agradecidos desde el alma por haber confiado en nosotros, sabemos que ante la complicada situación que hoy atraviesa nuestro país, de la cual no estamos exentos, es muy difícil seguir ayudando, manteniendo y renovando aquello que se fue deteriorando con el tiempo y el uso.

👉 No tenemos bandera política ni religiosa. No gozamos de ningún subsidio fijo, sino de alguno que se gestiona por única vez y siempre resulta escaso.

💛 Seguimos adelante porque si tenemos en cuenta que el 70 % de esos chicos se cura si accede a un diagnóstico temprano, adecuado en tiempo y forma, a un buen estado nutricional y a una red de apoyo socioemocional, esta estadística aparentemente irrelevante se transforma en la posibilidad de vida para muchos niños.

Contacto

👉 Dirección: Roca 298 (esquina Castelli).

👉 Teléfono: (0291) 4541313.

👉 Facebook: Ayuda-Le “Ayuda al Leucémico”

👉 Instagram: ayuda_le


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Voces

🤝 Bahía contra la Trata: “El cambio es a través del trabajo colectivo”

Otra edición de “Voces”, el espacio de 8000 para que se hagan sentir distintos referentes y especialistas de nuestra Bahía.

Publicado

el

Por integrantes de la ONG Bahía contra la Trata


Somos una organización que se reúne de forma ininterrumpida desde 2014, constituida como asociación civil en marzo de 2015, con la participación de 32 socios y socias, y un clima colectivo de identidad grupal que trasciende a las personas.

Dimos los primeros pasos desde el convencimiento de que actuando en conjunto, con personas diversas pero con un objetivo común, se podían superar todos los obstáculos.

Lo más notorio fue estar detrás del debate para que se concrete la ordenanza de 2015, que cambió la norma anterior que permitía habilitar cabarets, además de establecer la caducidad de las habilitaciones existentes hasta ese momento. Y no menos importante fue ponerle voz al debate público para que hagamos un cambio como sociedad.

La organización surgió con 3 objetivos básicos:

  • Aportar a la transformación cultural para romper la naturalización de la explotación de personas como algo “que siempre fue así y no puede cambiar”.
  • Ejercer un control de ciudadanía sobre los poderes de la República en su actuar y desempeño, tanto en la persecución del delito como en la asistencia a las víctimas.
  • Propiciar un espacio de participación y construcción grupal a quienes tienen un interés individual, a partir de una idea clara: la acción conjunta brinda mayores herramientas y posibilidades de transformación. El cambio ES a través del trabajo colectivo.

👉 Nos podés encontrar realizando actividades de difusión de derechos en escuelas y barrios, y brindando charlas de prevención para aprender a cuidarnos de ofertas laborales falsas y de perfiles peligrosos en redes sociales.

👉 También podés ver a Bahía contra la Trata en los carteles de difusión sobre la línea de denuncia anónima 145 de los espacios públicos de la ciudad, o en murales de clubes de futbol que alientan a vecinos a no mirar para otro lado, sino a comprometerse  y hacer la diferencia.

¿Contra qué estamos luchando?

Es importante recordar QUÉ es la trata de personas y CÓMO se ve en nuestra ciudad.

Hablamos de quienes ofrecen, captan, trasladan y/o reciben a personas para explotarlas de alguna manera. ¡Y no nos imaginemos combis blancas ni jaulas!

Son personas que entran en los barrios o en nuestros perfiles de internet para “marcarnos o entregarnos” si somos vulnerables, o un novio que convence a nuestra hija de viajar lejos “a vivir una vida mejor”. Son padres entregando a sus hijos para ser abusados sexualmente por dinero o favores, son las niñas obligadas a casarse por acuerdos familiares y son los migrantes que viajan engañados a los campos, sin saber que les espera dormir en el suelo, cosechar de sol a sol y volver a sus provincias y países con mucho menos dinero del que les prometieron.

Ante todo esto las formas de aportar a la lucha son múltiples.

Se trata de lograr un cambio cultural, de prevenir aprendiendo los medios de captación actuales, de actuar rápido ante la desaparición de una persona, de denunciar y exigir sentencias firmes, de trabajar con todas las partes encargadas de asistir a las víctimas y acompañarlas a reconstruir su vida como sobrevivientes.

👉 Si sospechás de una situación, de un aviso clasificado, ves movimientos raros en tu barrio, te comentan de un lugar donde hay niños o niñas trabajando, o de un campo donde no hay condiciones básicas de higiene y seguridad, llamá anónimamente a la línea 145.

👉 Si el tema te interesa y querés brindar tus manos, tu tiempo y tus ganas, sumate a nuestras actividades o acercate y formá parte de nuestro grupo de voluntarias/os. Podés comunicarte con nosotros a través de Facebook e Instragram.


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