📝⚖️ Las cosas que pasan cuando te llama el deber judicial

Publicado el 23/08/2026.

Por Abel Escudero Zadrayec

Director de 8000


A eso de las 9:25 del 8 de julio de 2026, el día en que mi abuelo paterno hubiera cumplido 108 años, suena el portero eléctrico en su departamento de calle Lamadrid. Justo estoy. Entonces contesto, algo extrañado:

—¿Quién es?

—Buen día —dice una voz masculina—, busco a Abel Escudero Zadrayec, ¿se encuentra?

—¿De parte de…?

—Policía Federal.

—A la mierda… Perdón, ¿por qué tema es?

—Una notificación judicial.

—¡¿Eh?! A la… Ya bajo.

* * *

Mientras me abrigo, pienso: “Si yo no vivo acá…. Qué justo”.

Mientras bajo los 2 pisos por la escalera, pienso: “Tiene que ser una estafa o algo así, turbio”.

* * *

Pero qué curiosidad, eh.

* * *

Es un tipo joven, en sus veintipico; pelo castaño y degradé. No lleva uniforme.

Me entrega una hoja amarillenta y usada. El escudo argentino ahí arriba, y después:

Poder Judicial de la Nación

JUZGADO FEDERAL DE BAHÍA BLANCA 1

Noto que al dorso hay algo, unas letras grandes; doy vuelta la hoja y dice:

SALIDA

LEGAJO TURNO MAÑANA

PLANTA CL4

BAHÍA BLANCA

DÍA: 12/8/24

Y un sello del Correo Argentino…. Incluso veo la marca de los 2 agujeritos donde alguna vez hubo un broche.

Jajaja, ¿¡pero qué es esto!? —le digo, entre desconfiado y buscando estúpidamente complicidad.

—Se aprovechan los insumos —me responde el policía.

* * *

En La Nueva Provincia, donde trabajé 25 años, también debíamos reutilizar sobres y hojas: siempre me pareció demasiado laucha, ¿cuánta guita se puede ahorrar así, por dios?, algo ordinario, nada cercano al estilo que proyectaban los dueños.

Durante mis últimos años ahí, antes de irme a Clarín en 2016 (también antes de la venta al “Turco” Gustavo Elías), en los baños nos teníamos que secar con retazos de las bobinas del papel de diario.

* * *

Pobre de mí cuando leo el papel judicial, impreso desprolijamente, medio en diagonal:

Es un aviso para tomarme declaración testimonial por pedido del Ministerio Público Fiscal. Lo firman el juez Walter López da Silva y la secretaria Anabela Macedo.

Noto que a mi DNI le falta el último número y que no hay ni un solo dato sobre el motivo de la citación. Apenas figura el código de la causa: FBB 10.728/2022.

Sí aclaran que debo ir. Si no, me arriesgo a “ser conducido por la fuerza pública”.

Lo miro al policía:

—¡¿Pero qué es esto, amigo?! ¿A qué se refiere?

—No lo sé.

—Cómo puede ser…

Contesta emojimente: 🤷‍♂️

Me invita a firmar y le pongo la firma. Qué puedo hacer.

* * *

Antes de que se vaya el policía, alcanzo a pispear otro papel que trae en su carpetita. El llamado “oficio electrónico judicial”.

Le contrabandeo una foto. Ahí al menos aparece la carátula: “Aguirre, Víctor Raúl y otros s/ privación ilegal libertad agravada art 142 inc 5 víctima: identidad reservada y otros”. Así, tal cual:

¡¿PERO QUÉ?! ¡¿CÓMOOOOOOO?!

* * *

A todo esto: retorcido el Derecho para redactar, ¿no?

Nuestra Justicia champán es así: amante de locuciones latinas, parrafadas enrevesadas… Maravilloso terreno para duendes lingüistas.

Una vez en LNP propuse armar un cursito destinado a la familia tribunalicia bahiense, para entendernos mejor. No hubo caso, conté otro fracaso.

Creo que un poder del Estado, ¡LA JUSTICIA, nada menos!, debería evitar expresarse ya no “en difícil” sino casi en incomprensible; año 2026, nos morfan las gaviotas cangrejeras y la inteligencia artificial, qué me venís con in dubio pro reo y a quo, dejame saber qué querés decir sin adivinar ni googlear, dale.

* * *

Aguirre, Víctor Raúl. Me suena.

* * *

Y el delito: el artículo 142 del Código Penal establece que se aplicará prisión o reclusión de 2 a 6 años cuando en la privación ilegal de la libertad “concurra alguna de las circunstancias siguientes”, y enumera 5. La última es si el hecho dura más de 1 mes.

* * *

¿Qué tiene en la cabeza alguien que es capaz de secuestrar?

* * *

¿Y qué CARAJO tengo que ver yo con Aguirre, Víctor Raúl y otros que aparentemente secuestraron durante más de 1 mes a “identidad reservada y otros”?

* * *

Cada vez más gente ya ni siquiera googlea: le pregunta a la IA. Y le cree. Así como así. Sin contrastar fuentes ni nada: como si.

Para ciertas cuestiones es una opción cómoda; me tienta, pero ya cumplí medio siglo y los nombres ahora sólo me suenan (si acaso) y empecé en el periodismo cuando aún había máquinas de escribir y no existía Google y para corroborar un dato debías pasar un rato en las catacumbas del archivo.

Algún tiempo pasado no fue mejor.

Y todo esto para decir que, como buen viejo meado, paso de la tecnología de moda y acudo primero al sistema del Poder Judicial de la Nación. Elijo jurisdicción, pongo el código de la causa, resuelvo la “prueba de Turing totalmente automática y pública para diferenciar computadoras de seres humanos” (el llamado captcha) y me salta un cartelito:

Expediente inexistente o no disponible para su consulta pública.

* * *

¿Debería llamar a un abogado?

¿Y si voy al Juzgado para averiguar?

* * *

Entonces decido googlear la carátula:

¡Más de 2.000 páginas! Me imagino el festín literario (?)

Buceando un poco, leo que ese tal Aguirre, Víctor Raúl fue suboficial del Destacamento de Inteligencia 181, órgano clave de la represión ilegal en Bahía durante la dictadura.

Cuento a los “otros”: son 31, también acusados por delitos de lesa humanidad. Y cuento a sus víctimas: son 102, y varios me suenan, como Braulio Laurencena, Alicia Partnoy, Eduardo Hidalgo, Víctor Benamo, René Bustos

* * *

En el PDF de la causa meto Control+F para buscar mi nombre, y nada: por supuesto. ¿Y entonces?

Entonces, por fin, voy a la IA. Le pregunto a la Claude, a lo Maradona, en tercera persona:

Me suena.

Y luego tira: “Aparece mencionado en el marco del proceso contra Vicente Massot”.

Ah.

* * *

Massot, Vicente Gonzalo María: 74 años, nacido el 14 de abril de 1952 en Manila, Filipinas. Hijo de padre diplomático (Federico) y de madre dueña y directora de La Nueva Provincia durante más de medio siglo (Diana Julio).

Wikipedia lo presenta como “el primer periodista en la historia argentina en ser imputado como responsable de delitos de lesa humanidad”: se apoya en un perfil que sacó Revista Anfibia en 2014. Ahí Massot dice:

—Ahora también tengo que dedicarle tiempo a la causa judicial que me armaron. Me acusan de ser cómplice de la dictadura por los editoriales del diario. Editoriales que no escribía yo, sino mi madre.

El texto se titula “No fui yo, fue mamá”. Lo firma el bahiense Miguel Prenz, exeditor de la revista Soy Rock, profesor de TEA, autor de no ficción: no lo conozco.

* * *

Sí conozco a Vicente Massot, claro. Trabajé un cuarto de siglo en LNP, sin coincidir con la línea editorial, sin tantos problemas. Haciendo un trabajo profesional.

Siempre me pagaron cuando correspondía; nunca lo que yo creía que me correspondía. Y cumplieron con todos los aportes. Esto ya es más de lo que pueden decir varios colegas y amigos que laburan o laburaron para medios muy derechos y humanos.

Cuando me fui, hicimos un pacto económico de caballeros y chau, gracias.

Acá mismo conté el único gran garrón periodístico que me deglutí: aquella investigación sobre los días del “Che” Guevara en Bahía Blanca, tan cinematográficamente secuestrada por un tiempo. Por decisión de Vicente Massot.

* * *

Ahora recuerdo algo que salió en Apepe, en FM De la Calle y en El Ágora, cuando en junio de 2023 apelaron el sobreseimiento de Massot en la causa por instigar al genocidio y por los asesinatos de los obreros gráficos y gremialistas Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, cometidos hace 50 años.

Los fiscales Miguel Palazzani y Pablo Fermento seguían impulsando el juicio oral y público a Massot, por considerar que desde LNP pidió y justificó “el desarrollo de todas las prácticas que se aplicaban en clandestinidad (interrogatorios bajo torturas, abusos sexuales, asesinatos y desaparición)”.

  • Y mencionaron “14 nuevas pruebas documentales”, entre ellas “una entrevista realizada por Abel Escudero Zadrayec al almirante Jorge Isaac Anaya”.

Ah, ahora sí.

* * *

La charla con Anaya (áspera) sucedió en 2001. Al año siguiente usé unos tramos en mi tesis de maestría El desembarco de una primicia, sobre los 3 periodistas que acompañaron a la tropa argentina el 2 de abril de 1982.

Y hace 3 años recuperé el diálogo completo: salió en 8000 y en Infobae, con títulos distintos:

* * *

¿Qué tiene en la cabeza alguien que nos manda a la guerra? ¿Y alguien capaz de ordenar un secuestro, una tortura, una muerte? ¿Y quien instiga?

* * *

La clave se ancla en esta escena que me detalló Anaya:

—A los Massot les tengo una confianza ciega. A Diana Julio la conozco desde hace 70 años; vivimos la guerra contra la subversión juntos. Ella estaba amenazada y los choferes del diario eran de Marina. Un día me pidió que le recortase algunas escopetas. Nos encontramos con Vicente en algún lugar extraño de Bahía Blanca, sacó las armas del baúl de su coche, las pusimos en el baúl del mío, volví a Puerto Belgrano, las hice recortar, nos encontramos otra vez y se las di. Tengo mi corazoncito en La Nueva Provincia: su relación con la Armada es muy estrecha.

* * *

Para los fiscales, ese relato constituye “una muestra más” del vínculo de Massot con “el núcleo decisional y organizacional del aparato de poder criminal”.

* * *

Ni el propio Massot lo niega. Por ejemplo: en una entrevista con la historiadora Ana Belén Zapata, cuya tesis doctoral pone la lupa sobre “páginas manchadas”, dijo:

—La relación del diario con la base (naval) y el Cuerpo V era buena, sin ninguna duda, y no era una relación desconocida, venía de lejos.

* * *

La mira judicial apuntando a Vicente Massot viene de 2012: tras condenar al primer grupo de represores bahienses por crímenes en el ámbito del V Cuerpo de Ejército, el Tribunal Oral Federal ordenó investigar a quienes eran directivos de La Nueva Provincia en aquellos años de terror.

¿Por qué? Por una “comprobada campaña de desinformación y de propaganda negra, destinada no sólo a imponer la versión de los victimarios, sino principalmente a colaborar en la creación de un estado tal de anomia legal en la sociedad que permitió el ejercicio brutal de violencia irracional y desatada por parte de la estructura estatal”.

* * *

Los 2 periodistas que más enfáticamente siguieron el caso Massot son de estas tierras y ambos se llaman Diego.

Uno se apellida Kenis y lo tenemos acá en 8000.

El otro es Martínez y escribe en Página/12, donde también es delegado sindical.

  • Jugamos juntos al básquetbol en Liniers… e incluso coincidimos un tiempito en LNP. No nos vemos desde hace como 3 décadas, pero.

“El pozo, la pala y el olvido” se titula el capítulo que elaboró este Diego para el libro Bahía Gris: voces a 50 años del golpe, editado por Elijo Leer y HD:

—Es imprescindible nos dijoque se conozca la historia de lucha de Heinrich y Loyola y la respuesta criminal de la familia Julio-Massot, para poder enfrentar la impunidad que hasta hoy les garantiza la corporación judicial de la ciudad.

(Imagen: Río Negro, retocada con Gemini.)

Y añadió:

—Es muy difícil encontrar un caso en la Argentina de connivencia tan evidente y tan brutal de un medio de comunicación y de un grupo empresario con el terrorismo de Estado.

* * *

Vicente Massot era el único vivo de los directivos cuando salió la acusación.

Al toque se presentó espontáneamente, pero no le tomaron declaración.

Habló por primera vez en sede judicial el 18 de marzo de 2014. Narró su historial en LNP y no contestó preguntas. A la salida, algunos militantes que le gritaron:

¡Massot, fascista!

¡Vos sos el terrorista!

(Foto: Télam)

* * *

En estos 12 años pasaron varios jueces (Eduardo Tentoni, Álvaro Coleffi, Santiago Ulpiano Martínez, Claudio Pontet, ahora López da Silva) y también otros fiscales como José Nebbia, Félix Crous y Abel Córdoba, más o menos relacionados con el kirchnerismo que Massot aún detesta.

  • Acá lo conocimos más públicamente cuando en 2012 estalló un escándalo con su pareja, la concejala kirchnerista Gabriela Bustos Arnst: fue condenada por usar pasajes de micro destinados a enfermos graves e indigentes. Y Córdoba se despegó de ella remarcando que tenían una relación “intermitente, de carácter informal y sin compromiso moral“…

  • Ah: René Bustos, el papá de Gabriela, también fue concejal por el peronismo (2003-07). Y víctima de la dictadura: lo secuestraron y lo torturaron. Murió en 2017, a los 68 años.

* * *

También pasaron varias otras cosas en estos 12 años. A Massot en 2015 le dictaron la falta de mérito, los fiscales apelaron, la Cámara Federal ratificó, los fiscales recurrieron el fallo, Casación Penal declaró inadmisible la queja e interpusieron un recurso ante la Corte Suprema, que se desestimó 4 años después.

El 1 de junio de 2023 el juez Walter López da Silva sobreseyó a Massot por ausencia de evidencia “precisa y seria”.

Pero los fiscales volvieron a insistir, y consiguieron que la Cámara Federal de Apelaciones ordenara al magistrado reasumir la investigación por los crímenes contra el personal de la Universidad Nacional del Sur.

Y ahí vuelve a aparecer LNP como “pata mediática de la campaña de acción psicológica”: vuelve a aparecer Massot como presunto responsable.

(Foto: FM De la Calle)

* * *

En fin: de toooooodo esto se trata. Por esto me citaron.

Creo que mucho no puedo aportar, pero, 19 años después de publicada mi tesis como suplemento en LNP, 1.228 días después de publicada la entrevista con Anaya, ahí voy.

* * *

Llego un par de minutos antes de las 10 al juzgado, en Alsina 317. Saludo al policía, me pregunta en qué me puede ayudar, le digo que vengo a declarar, por qué causa, porque me citaron, en fin, perdón, y justo entra el juez López da Silva:

Buen día, Su Señoría —me presento—. Tengo 2 consultas breves. La primera: ¿tu segundo apellido va con “D” mayúscula o “d” minúscula? Hay que verificar todo.

Se ríe:

—Minúscula.

Se trata del magistrado que manejó asuntos como los de Lázaro Báez y Juan Ignacio Suris; el mismo que debía investigar al Grupo Elías por lavado de dinero y evasión impositiva pero fue apartado.

—OK. La segunda consulta: me citaron con un policía tocándome el timbre, sin decirme motivos ni nada. ¿Por qué pasa algo así?

—Porque estas causas son reservadas, no se puede dar información. Vení que te acompaño.

Vamos en el ascensor hasta el primero y ahí me deja: tiene otra audiencia en el quinto y no volveré a verlo.

* * *

Veo un par de pintores laburando en este piso: me encuentro literalmente ante un blanqueo judicial.

Cecilia Solomon, la prosecretaria interina, me hace pasar a una oficina que da a la calle, donde me recibe la secretaria federal Anabela Macedo.

Entra algo de luz solar. Hay un escritorio, 2 sillas de este lado y una del otro, puesta de costado, frente a una computadora, más una laptop enfocando donde me toca sentarme.

En la pantalla está el fiscal general Miguel Palazzani, que sale por Zoom desde Neuquén y con una taza de San Lorenzo; a mi izquierda se ubica el auxiliar fiscal Pablo Fermento.

Cecilia se dispone a hacer el registro de la declaración y Macedo queda de pie. Le ofrezco mi lugar, me dice que no, que está bien así.

Me leen mis derechos (nada cinematográfico) y me advierten las penas por dar falso testimonio; juro decir la verdad, por supuesto: soy un periodista profesional, no miento.

* * *

📌 Me preguntan por algunos tramos de mi tesis de Malvinas:

  • contesto que fue hace 25 años y no recuerdo ciertas cosas, que lo publicado es lo que pude verificar y que al final constan los nombres de todas mis fuentes que aceptaron figurar.

📌 Me preguntan por Anaya y la relación estrecha con LNP:

  • contesto repitiendo aquella escena de las armas recortadas.

📌 Me preguntan si charlamos sobre el Proceso:

  • contesto que no, que ese no era el foco de mi investigación.

📌 Me preguntan por una entrevista a Vicente Massot en la que dice que en 1982 su madre recibió un llamado del dictador Leopoldo Galtieri para contarle sobre el desembarco en Malvinas:

  • contesto que no me suena.

📌 Me preguntan si quiero agregar algo:

  • contesto que no.

* * *

Pregunto si hay algún problema para contar todo esto:

  • me contestan que no.

* * *

Me pasan una copia de lo que dije, para chequear. Corrijo algunas cositas; me da el TOC y marco un par de errores ortográficos: vuelvo a pedir perdón, ahora acá, públicamente. No me pude contener.

Firmo al pie y eso es todo.

* * *

Todo duró casi 1 hora. Me trataron muy bien, me saqué dudas, incluso tiré alguna broma pavota y planteé mis quejas por el modus operandi, dicho esto latinamente para no desentonar.

Tengo alguna noción de cómo funciona la Justicia. Y sé que en una testimonial sos testigo, tenés la obligación de comparecer y debés decir la verdad, pero en una indagatoria sos imputado o sospechoso, no jurás nada y podés negarte a declarar. Igual me fastidió el modo de la notificación, tanta falta de información.

No me puse nervioso; tengo el culo limpio y el corazón acostumbrado a cimbronazos ridículos: soy argentino, generación X, hincha de River y de Liniers. Pero me pegó un cacho violento.

Le pregunté a mi viejo cómo hubiera reaccionado ante algo así:

—Me infarto.

La secretaria federal Macedo me ayuda a pensar mejor:

—Los expedientes penales son públicos únicamente para las partes. O sea: desde el Juzgado no se puede hacer de otra forma más que citando para un día y una hora, sin dar mayor explicación. Y es verdad que la gente se pone muy nerviosa acá. Es algo que nos excede…

Le pregunto cómo hacer más amable el proceso:

—Supongo que al momento de la notificación se puede tratar de bajar la expectativa. Después, va en la empatía de quien recibe la declaración.

Me encanta la Justicia haciendo docencia: un poder estatal explicándose, abiertamente, en castellano comprensible.

—Las cosas se van flexibilizando —me dice Macedo—, pero falta mucho…

* * *

En otra época, si te mandabas una macana en la escuela te surtían las manos con una regla de madera; a mí me hacían firmar el temible Libro de Disciplina; ahora los pibes tal vez no entienden lo que leen pero sus almitas de cristal se encuentran más a salvo, saludablemente contenidas.

En otra época, prácticamente cualquier chiste era sólo un chiste: malo, regular, bueno, pero un chiste. Ahora hay que prestar mucha atención y evaluar a qué colectivo podés ofender, incluyendo la 517.

Pienso que, justamente, las cosas se van flexibilizando: cambian.

* * *

Me voy del Juzgado pensando también que todo esto puede servir para tener presente el pasado y sus matices, y también para contar qué pasa si te llama al deber, de un timbrazo policial, una fría mañana de julio, cuando estás recordando a tu abuelo en paz. Será Justicia.

(Imagen de ligorosi, retocada con Gemini.)

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