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Curas abusadores

🛐🙏 Silencios, vergüenzas, culpas y ausencias

Las víctimas suelen ser menores. Y denunciar se hace difícil.

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En la cara veinteañera de Juan Cuatrecasas se ve clarita la bronca.

Y más clarita se ve la vergüenza.

Y bastante más clarita se ve la pena: cuando baja la mirada, cuando se quiebra, cuando parece que no podrá seguir contándole al Papa Francisco cómo a los 11 años fue abusado sexualmente por un cura del Opus Dei en un colegio de Bilbao, España.

Juan se quiebra, y tarda 4 minutos y 47 segundos pero finalmente hace su planteo. Y el Papa le contesta:

—Estos casos de abusos de menores no prescriben. En la Iglesia, al menos. Y si por los años prescriben, yo levanto la proscripción automáticamente. No quiero que esto prescriba nunca. Es un drama el del abuso de los menores. No sólo en la Iglesia, sino en todas partes. En la Iglesia es más escandaloso, porque donde precisamente tenés que cuidar a la gente, la destruís.

¿Y qué pasa acá, en nuestra Bahía a veces no tan blanca pero bastante católica? 

  • 🛐 Bueno: al menos, así se moldeó la ciudad: es la religión predominante y las instituciones más poderosas que nos rodean conservan un fuerte arraigo eclesiástico. Como la Armada y el Ejército, por ejemplo. O lo que fue La Nueva Provincia durante más de un siglo.
  • En la era Massot del diario, directamente se evitaba publicar cualquier cosa que pudiera dañar a la Iglesia. La mayoría de las veces era por miedo y autocensura: por ser más massotistas que los Massot.

Sin ningún condicionamiento más que hacer periodismo, acá en 8000 llevamos meses poniendo la lupa sobre este tema: qué pasa en Bahía con los abusos eclesiásticos.


Aquella escena de Juan y el Papa forma parte del documental Amén. Francisco responde, que se estrenó el 5 de abril de este año y muestra a 10 jóvenes que le trasladan sus inquietudes a Jorge Bergoglio.

—El abusador o la abusadora destruyen a un chico. Y si es una persona de Iglesia, es una hipocresía y una doble vida horrorosa, ¿no? —dice el Papa—. La política es limpiar. Que venga la denuncia y limpiamos. Tolerancia cero: esa es la política de la Iglesia.

En 2016 bajó la orden, como respuesta a los reclamos de víctimas y familiares.

—La cultura del abuso está por todos lados, lamentablemente —añade Francisco—. La Iglesia está tratando de que sus curas y sus monjas no abusen.

Palabra clave: tratando.

  • El escándalo de los sacerdotes católicos pederastas estalló en 2002, cuando el equipo de investigación del diario Boston Globe reveló un esquema dantesco: los curas abusaban de menores y la Iglesia se enteraba, pero toleraba, encubría y relocalizaba a esas bestias, que empezaban a abusar en otra parte. Y así. 
  • Una fuente clave de ese trabajo periodístico fue Richard Sipe, un exsacerdote que se dedicaba a la rehabilitación de curas abusadores. Escribió 6 libros y según sus estudios, el 6% de los clérigos eran abusadores.
  • Pero los reporteros del Boston Globe descubrieron un panorama aún peor: había unos 200 abusadores en una diócesis de 2.200 curas. Es decir: alrededor del 10%. Y tras la publicación, surgieron más víctimas y se judicializaron 249 casos.
  • Esta investigación provocó un efecto dominó a nivel mundial: aparecieron curas abusadores por todos lados. Hay una película extraordinaria al respecto: salió en 2015, se llama Spotlight y ganó el Oscar.
Michael Keaton hace de jefe del equipo del Globe. Imagen: captura.

Bueno, ¿y qué pasa acá?

Acá tenemos, incluyendo Cerri, White y Cabildo, 30 clérigos católicos: 22 son sacerdotes y 8, diáconos (no ordenados).

¿Tenemos entonces algún abusador en Bahía Blanca?

  • Abundan los rumores, pero el único caso denunciado (y público) es el del padre barnabita Mauro Henrique Cantanhede Ferreira, un brasileño que era el párroco de San Roque cuando en 2019 una mujer lo acusó de haberla obligado a practicarle sexo oral.
  • Poco después, otra mujer que se confesaba con Mauro lo señaló por abuso y amenazas: “Me regaló bombachas y me pedía fotos”.
  • El cura fue suspendido. Pero la causa acaba de ser archivadacomo te contamos el viernes: según la Justicia, no hay pruebas suficientes para determinar si es culpable o no.

¿Y entonces? Â¿Justo acá tenemos un extraordinario 0% entre 30 clérigos? ¿Ninguno comete abusos sexuales?

—Lamentablemente, no puedo decir que no sucede â€”nos comenta Verónica Orio, canciller del Arzobispado bahiense.

Lo que sucede es que no hay denuncias.

8000 verificó en las fuentes disponibles:

  • ⚖️ Justicia: “El sistema no trabaja por ocupación de víctima ni victimario, sólo por delito”, nos indicaron en Fiscalía. O sea: para conocer si existe alguna denuncia por abuso contra un cura hay que ver causa por causa…
  • 🙏 Iglesia católica: en los últimos 6 años, sólo se registró la acusación contra el padre Mauro, según nos confirma Orio, que es la encargada de recibir las denuncias junto con el padre César Cardozo.
  • 🔎 Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina: aún no hay nada de Bahía Blancanos asegura la psicóloga Liliana Rodríguez, integrante de la entidad.

En Amén, el Papa le dice a Juan, el chico español abusado:

—Yo te agradezco la valentía de haberlo denunciado, porque hace falta tener pantalones para denunciar esto. No es fácil, porque los condicionamientos sociales son muy grandes.

Tiene toda la razón el Sumo Pontífice: es jodido denunciar al mediador entre Dios y los terrenales. El cura tiene mucho poder sobre su rebaño, que tiende a confiarle. Además, las víctimas suelen ser menores y callan por miedo, por vergüenza, por culpa.

De acuerdo con la psicóloga Rodríguez, a veces en la Red de Sobrevivientes aparecen testimonios de personas adultas que se animan a hablar cuando sus padres mueren o cuando tienen sus propios hijos.

Pero sobre todo ocurre que la Iglesia no te facilita las cosas.

Es verdad que (por la orden de Francisco) acá en Bahía hay gente designada para recibir denuncias. Pero…

  • 🤨 No se promociona mucho que digamos. Â¿Habías oído hablar de esto? ¿Viste alguna mención en los avisos parroquiales? Durante la semana, 8000 visitó 3 iglesias al azar (la Catedral, San Luis Gonzaga y San Roque) y no vimos ni un cartelito hecho a mano…
  • 🙄 Â¡Ni siquiera les dicen “abusos” y “denuncias”! En el sitio oficial de la Arquidiócesis colocaron un aviso (debajo del enlace para donar…) que se arrodilla ante los eufemismos â€œprotección de menores” y “recepción de informes”. Mirá:
  • Sólo cliqueando ahí llegás a una nota y al final hay un correo electrónico y un celular.

En fin. Lo cierto es que si tenés un vínculo más o menos estrecho con el esquema católico bahiense, quizá alguna vez escuchaste que tal hizo tal cosa. O algo por el estilo.

De ahí no pasa, pero. Las vergüenzas y ciertos delitos se guardanY prácticamente no se habla de esto, ni en los medios ni en las mesas familiares.

Sin embargo, hay que hacerlo. Hay que hablar y hay que denunciar, aunque duela tantísimo.

Porque se trata de depredadores conscientes y recurrentes.

Porque las víctimas casi siempre son menores y vulnerables.

Y porque si no hacemos algo, la impunidad se torna eterna como el Señor.

Si sabés algo, por favor denunciá:

Y si no te sentís cómodo haciendo la denuncia pero querés aportar tu testimonio para ayudar a otros, podés charlar con nosotros. Te garantizamos total respeto y absoluta discreción:

Hagamos algo, por el amor de Dios.


Textos y edición general: Abel Escudero Zadrayec

Producción, entrevistas y textos: Belén Uriarte

Producción y edición: Tato Vallejos

Fotos: Eugenio V.


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El resto de nuestro informe especial sobre abusos eclesiásticos:

Curas abusadores

🧐🛐 El impacto de nuestro informe sobre curas abusadores (incluyendo las críticas)

Publicado

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Por

Por Belén Uriarte, Tato Vallejos y Abel Escudero Zadrayec

Equipo editorial de 8000


Pasó de todo desde que el domingo pasado publicamos un informe especial sobre curas abusadores.

  • ¡Hasta nos intentaron hackear! El servidor donde se aloja nuestro sitio recibió más de 800 ataques en pocas horas.

En una ciudad como Bahía Blanca, tan potentemente católica y periodísticamente canuta, el tema tuvo muchísimo impacto aunque ningún medio lo rebotó: de esto no se quiere hablar.

Y no nos extraña en lo más mínimo.

Tampoco nos parece raro que hayan surgido rumores sobre sacerdotes y sospechas anónimas (que no replicaremos) pero ni una sola denuncia formal. Ya lo advertimos: es jodido denunciar. Las víctimas tienden a ser menores y callan por culpa, vergüenza, miedo. Y encima, la Iglesia local no te la hace nada fácil.

Es como dijo el mismísimo Papa Francisco, impulsor de la tolerancia cero contra los clérigos pederastas:

—Hace falta tener pantalones para denunciar esto. No es fácil, porque los condicionamientos sociales son muy grandes.

Fotos: Eugenio V.

Nuestro informe provocó una multitud de comentarios: algunos elogiosos porque nos metimos seriamente con semejante asunto y otros críticos por variados motivos.

Por ejemplo, más de uno nos tiró esto:

👉 Dicen “curas abusadores” en el título y no exponen a ninguno.

Es una etiqueta general, para englobar el tema: jamás afirmamos que acá hay curas abusadores… pero tampoco que no. ¡La propia Iglesia plantea lo mismo!

—Lamentablemente, no puedo decir que no sucede —nos comentó Verónica Orio, canciller del Arzobispado bahiense y encargada de recibir las denuncias acá.

  • Si hubiera alguna acusación concreta, la expondríamos sin dudarlo.

👉 ¿Y entonces por qué hicieron el informe? ¿Están en contra del catolicismo?

El Papa respondió por nosotros:

—El abusador o la abusadora destruyen a un chico. Y si es una persona de Iglesia, es una hipocresía y una doble vida horrorosa, ¿no? La política es limpiar.

  • Nadie limpia lo que ya está limpio… a menos que tenga un pulcro trastorno.

Ahora nos preguntamos: ¿pertenecer a una institución y quererla mucho implica defenderla ciegamente? ¿Sin posibilidad de crítica, cual fanático? ¿Existe un grupo de seres humanos que sea perfecto? ¿No es mejor sanear, aunque duela tantísimo?

  • Que quede claro: acá en 8000 sólo estamos en contra de los silencios cómplices, pavotes y chantas.

Y nos tomamos muy en serio la opinión de nuestra audiencia, porque nuestra audiencia es el centro de lo que hacemos.

Por eso, recopilamos varios comentarios que nos llegaron por correo electrónico a orgullobahiense@gmail.com y a nuestras cuentas de Twitter, Facebook e Instagram. Y los reflejamos a continuación, incluyendo las críticas. Y las contestamos, como corresponde:

👉 Sería interesante extender la investigación a todas las iglesias o religiones. (Fabián Fernández, vía email)

Para este informe, acotamos el alcance a la Iglesia católica debido a que es la principal religión acá, pero también por los casos que surgieron a nivel internacional y la lucha que declaró enfáticamente el Papa contra los abusos eclesiásticos. Y especialmente, porque en nuestra ciudad de este tema no se habla…

👉 ¡Qué manera de ensuciar y calumniar a la Iglesia católica sin demostrar denuncias reales y con pruebas! (Jorge Sarjoy, en Facebook)

Revelamos los escasos datos existentes. Y que no hay denuncias. Y que resulta muy difícil denunciar. Y que resulta aún más difícil afrontar un proceso judicial.

👉 ¿Qué tiene que ver que sean curas? La violación es un delito, más allá de la religión. No todos los curas son violadores, como no somos todos violadores los hombres. (Lucho Mardones, en Facebook)

Tiene que ver que el informe ES justamente sobre curas católicos abusadores. Obviamente, no todos los curas católicos son abusadores, y nunca dijimos semejante barbaridad.

  • De hecho, marcamos que, según estadísticas internacionales, al menos entre 6% y 10% de los curas son abusadores.
  • Y también notamos que acá hay 30 clérigos y ni una denuncia formal: un 0% extraordinario.

👉 Den nombres y lugares donde están. Es importante para no ser cómplices. (Rubén Ferch, en Facebook)

Dimos lo que hay: en los últimos 6 años, la única denuncia registrada fue contra el padre brasileño Mauro Henrique Cantanhede Ferreira, de San Roque. Y su causa acaba de ser archivada.

  • Un objetivo clave de lo que hicimos es reflejar cierta opacidad y la falta de denuncias.

👉 Más que información, es puterío de barrio: es el famoso hablar mal de alguien, que la duda siempre va a quedar… Acá habría que ver qué intereses defiende 8000, porque nadie es imparcial. (De @teorinolagamba, en Instagram)

El interés que defendemos se llama periodismo, que en este caso implica plantear un tema del que nadie habla y que a todos nos debería importar.

  • Además, consultamos a todas las fuentes involucradas y aportamos todos los datos que hay disponibles.

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🗣 Otros comentarios que recibimos

👉 Mabel Dalmaso: Curas, pastores, iglesias de todo tipo y color… ¡Ojo! Cuiden a sus hijos e hijas. Gente que invoca a Dios y aprovecha para su beneficio, ya sea monetario o para satisfacer sus instintos.

👉 Liliana Galante: ¡Merecen ser juzgados y condenados!

👉 Carmen Gajardo: Los que tienen que ayudar a la gente y se lo han prometido a Dios, son los que más daño hacen.

👉 Hugo Balsamello: ¡Claro está que ya no se puede guardar la mugre debajo de la alfombra!

👉 Magalí Roa: Siempre pasó, lobos con piel de cordero, las máscaras siempre se caen, sociedad enferma.

👉 Emit_925: Excelente que hagan este informe. Basta de cubrir cosas.

👉 Paola Garófoli Mattei: La relocalización de curas no ayuda. Habría que ver los que cambiaron de lugar.

👉 Jorge Eduardo Bellegia: Si los hay, debemos denunciarlos.

👉 Paola Marco: La Iglesia católica es el máximo exponente por ser la mundialmente más popular, pero debo decir que abusadores y abusadoras en religiones abundan. Desde el dolor que me genera, pero a la vez las ganas de que se hable y actúe, celebro estos dolorosos informes que abren mentes.

  • Con este concepto de Pao elegimos titular nuestro newsletter del viernes, y ella luego nos aportó vía Twitter otro mensaje cargado de coraje y sensatez:Desde mis 6 años hasta casi los 17 sufrí acoso de un ‘líder’ de una religión minoritaria y recién ahora lo puedo hablar. ¡Hablemos! ¡Cuestionemos! ¡Debatamos! ¡Informemos! ¡A los chic@s hay que educarlos para que identifiquen lo que les pasa! Duele pero es necesario.

Nuestro informe completo


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Curas abusadores

Curas abusadores en Bahía Blanca | 🤝 Los sobrevivientes tienen una red

La conforman personas de distintas partes del país. Entre ellas, excuras, exseminaristas, exnovias, exmojas…

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La psicóloga de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina, Liliana Rodríguez, le dice a 8000 que muchas víctimas sólo se deciden a hablar cuando ocurre otro evento importante en sus vidas, como puede ser el fallecimiento de la mamá o el papá.

—Como hablar de que han vivido esta situación es muy difícil para las personas y genera muchísima culpa y muchísimo temor, a veces por una cuestión de cuidar a los padres para que no se sientan mal, no se sientan culpables o porque estaban muy involucrados en la iglesia o porque eran amigos del cura o porque el cura iba a su casa o por diferentes circunstancias, terminan callando durante mucho tiempo y cuando esos padres ya no están sienten la posibilidad de poder expresarlo

—¿Han tenido casos así en la Red?

—Sí. Hay situaciones que denominamos “crisis vitales”, como el nacimiento de un hijo. Empiezan a aparecer un montón de preguntas y angustias frente al hecho de que se van a responsabilizar de una persona, de que no le ocurra, cómo proteger a su propio hijo…

Liliana, en el medio – Foto: gentileza

—Las personas que se animan a hablar con sus familias, ¿encuentran aceptación?

—En general, sí. Primero, esas familias no tenían la menor sospecha de que ese hijo o esa hija había pasado por esa situación o podían haber notado conductas (estoy hablando de adolescentes adultos) pero nunca lo hubieran relacionado con esa vivencia. Les cuesta mucho entender lo que vivieron y manejar todo lo que provoca, porque claramente provoca enojo, provoca culpa en esos padres… 

—Habiendo escuchado a tantas víctimas, ¿cómo se explica ese poder capaz de silenciar a una persona durante tantos años para no lastimar a una mamá o un papá que es creyente?

—Justamente, es la gran manipulación y el poder que ejerce el agresor: inocular esa culpa, ese silencio, es su mejor arma para lograr ser impune. Eso es lo que provoca quien agrede. Además como el poder lo van ejerciendo lentamente, acercándose a esa futura víctima (que generalmente es elegida porque tiene algún punto de vulnerabilidad personal, social, que permite que el agresor se convierta en una figura muy importante, de confianza), pasan como a ocupar el lugar de amigo.

Según Liliana, suelen darse 2 situaciones. 

  • Hay familias muy creyentes, practicantes, involucradas en las actividades de la iglesia, cuyo hijo o hija es abusado/a por el mismo sacerdote que casó a la hermana, que bautizó a los sobrinos, lo que genera “una trampa tremenda para la víctima”. 
  • Hay familias que no estaban de acuerdo con la vocación elegida (sacerdocio, noviciado) y luego esa persona es agredida o abusada y le resulta difícil hablar, porque es como decir: “Tenían razón”… 

—¿Saben de personas que entraron a la Iglesia por vocación y fueron abusadas?

—Sí, hay muchos integrantes de la Red que son exnovicias, exseminaristas, excuras, exmonjas. Por eso hablamos de abuso de poder en sus distintas formas, que no es solamente el abuso sexual, sino también el abuso de confianza, el abuso espiritual, el abuso vocacional, porque que una persona decida su vocación en el marco de la Iglesia y luego se tenga que ir porque ha sido abusado es una experiencia muy fuerte. Es un quiebre en su proyecto de vida. Es un reaprender a vivir en sociedad, porque quien ha estado viviendo en un convento tiene una manera de encarar la vida y está como alejada del mundo y de la sociedad común, entonces de pronto hay un montón de cosas para las cuales no tiene herramientas. Tiene que descubrir sus propios gustos, sus propios deseos.

😡 Encubrimientos

Liliana Rodríguez cuenta que el trabajo con las víctimas les ha permitido ver “un plan sistemático”: la autoridad de la Iglesia toma conocimiento del abuso y el agresor es trasladado a otro lugar.

Así, comienza una “cadena de encubrimientos”, que lleva a que de un mismo agresor haya sobrevivientes que pertenecen a distintos lugares de la misma ciudad o de provincias diferentes. 

Sobre estas bases viene trabajando la Red de Sobrevivientes, que recibe denuncias de distintas religiones, aunque el 98 % corresponde a la Iglesia católica.

Las denuncias no sólo alcanzan a sacerdotes u obispos sino también a catequistas, monaguillos, monjas, boy scouts…

Y el trabajo de la Red no se agota en la condena. Como marca Liliana, quien abusa no lo hace sólo una vez y puede haber víctimas que aún no han hablado.

🧐 El trabajo

La Red se encarga de dar información, asesoramiento y acompañamiento, ya que la víctima “tiene muchísimos obstáculos para poder reconocer que aquello que vivió se llama abuso”.

—Es como llegar a la casa de gente conocida: no hace falta mucho hablar, porque todos han vivido cuestiones similares —remarca la psicóloga Liliana Rodríguez.

Cuentan con:

  • Acompañamiento psicológico: ella misma recibe los mensajes por Facebook y hace las primeras entrevistas. 
  • Acompañamiento de pares: hay un grupo de WhatsApp disponible las 24 horas de los 365 días del año: “Alguien se despierta con una tremenda pesadilla y sabe que puede escribir y seguramente algún compañero o compañera va a estar despierto y va a poder acompañar en ese momento, porque lo vivió y sabe de qué se trata”.

La Red tiene un compromiso de “reserva absoluta y confidencialidad, que nos ha permitido construir una relación con fiscalías”: generalmente los convocan como testigos, participación que les permite conocer y afirmar que los perfiles de víctimas y victimarios son similares en todas las causas, y así llegar a 2 conclusiones importantes:

1) “Ningún agresor, ningún condenado, ninguna pericia dice que esa persona no sea consciente de sus actos. Las pericias parecen calcadas: son personas conscientes de sus actos, que no les importa el dolor de las personas, que cosifican a sus víctimas en pos de sus propios deseos. No son personas enfermas, por lo tanto no se puede hablar ni de enfermedad ni de tratamiento ni de cura. Los agresores tampoco entienden que tengan un problema, no se hacen cargo de ninguna situación”. 

2) “Podemos asegurar que las víctimas y los sobrevivientes no mienten y no sólo por la experiencia que tenemos, por la escucha que tenemos, sino que además está corroborado en todas las causas: no hay una sola pericia hecha a ningún sobreviviente que diga que fabula. Todas las pericias confirman que es verdad lo que dice, que se ven las huellas emocionales producto de los tremendos abusos que han atravesado”. 

✍️ Entre Ríos, la punta del iceberg

—¿Reciben mayor cantidad de denuncias de algún lugar en particular?

—La Red lleva 10 años y es un espacio de construcción colectiva y dialéctica en permanente movimiento. La provincia que hizo punta, donde explotó primero, fue Entre Ríos con 3 curas que fueron condenados. Después se tiene que pelear la sentencia firme, la cárcel efectiva, que es por lo que luchamos, o sea, no termina en la condena. Sabemos perfectamente que utilizan una serie de artilugios para impedir la denuncia, para embarrar las causas… Pero también tenemos que decir que hubo logros: hay curas condenados, hay elevaciones a juicio.

Esa es la punta del iceberg: sabemos que hay muchísimos casos más. Se empieza a resquebrajar, como empezó a resquebrajarse Salta, una provincia tradicionalmente católica, donde se ha logrado el juicio con una condena irrisoria, porque le dieron 4 años al obispo Gustavo Zanchetta, pero se logró que sea condenado. No lo podemos dejar de reconocer, aunque se necesita muchísimo más. En Salta la universidad que hay es la Universidad Católica, son todos de ahí, por eso la complejidad con que se encuentran aquellos que se animan a hacer una denuncia. Hay que poder hacer una denuncia y enfrentar el poder eclesiástico judicial en una provincia como Salta.

Obispo Gustavo Zanchetta – Foto: Infobae

—¿Cuántas personas se han acercado a la Red?

—Estoy desde los comienzos y te diría que más de 200. Eso no significa que todas hayan denunciado: hay personas que necesitan tomarse un tiempo porque les resulta muy fuerte. Pero consultas sí, muchísimas.

🤐 Poder y silencio

Según Liliana, muchos casos de abusos están relacionados con las distintas fuerzas. Por ejemplo, capellanes de Servicios Penitenciarios, donde se ve “el refuerzo del gran poder que tienen social e institucional”.

—Lo peor que les puede pasar es que los sobrevivientes estén juntos. Lo que nunca imaginaron que les podía pasar es que exista una Red de Sobrevivientes y que se vaya armando este entretejido de datos que permita que salgan a la luz.

Y es muy crítica de la Iglesia, porque “no hace nada” para combatir la pederastia:

—Sabemos quién es Bergoglio. No dejó de ser Bergoglio —le dice a 8000—. Para el resto del mundo puede ser Francisco, pero nosotros sabemos de la complicidad, y sabemos que no puede ignorar lo que sucede en su país. De hecho, hizo una serie de acciones en defensa del cura (Julio César) Grassi que todavía sigue siendo cura, como tantos otros condenados en nuestro país.

Sentencia:

—Hay una convivencia entre el poder político, eclesiástico y judicial, de larga data.

🙏 La importancia de hablar

Liliana Rodríguez dice que es fundamental que las víctimas sepan que existe una red de personas que han atravesado situaciones similares, con la que se pueden comunicar y donde se respetan los tiempos: el objetivo es que nadie quede solo encerrado en su dolor.

Aclara que la Red no está en contra de la fe de las personas; es algo absolutamente respetable. De lo que sí está en contra es del accionar de la Iglesia. Y pide:

  • No defender al agresor “porque a mí me parece, porque yo lo conozco, porque fui los domingos… Eso no es conocer a una persona”. 
  • No pedir testigos: “Estos delitos se cometen en lugares absolutamente privados, no hay testigos. El agresor teje una telaraña sobre ese niño o esa niña o adolescente, elige a sus víctimas, busca el punto de vulnerabilidad, que puede ser una vulnerabilidad social, familiar, y aprovechan esa situación”.
  • No acusar a la víctima, que “es lo que se suele hacer. Hay compañeros y compañeras que han tenido que irse del lugar donde vivían porque no los dejaron terminar la secundaria por hablar. Los escupían, les decían cosas. Entonces esto: no agregar más dolor al dolor que ya la persona tiene”.

Textos y edición general: Abel Escudero Zadrayec

Producción, entrevistas y textos: Belén Uriarte

Producción y edición: Tato Vallejos

Fotos: Eugenio V.


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Curas abusadores

Curas abusadores en Bahía Blanca | 🧐 Qué dice y qué hace la Iglesia acá

Hay 2 personas asignadas para recibir denuncias. Pero denunciar no es fácil…

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Desde que el Papa Francisco ordenó en 2016 “tolerancia cero” para clérigos pederastas, en Bahía Blanca la Iglesia sólo recibió 1 denuncia por abuso: la que involucra al cura brasileño Mauro Henrique Cantanhede Ferreira, que acaba de archivarse.

Así se lo confirma a 8000 Verónica Orio, canciller del Arzobispado local, secretaria del obispo y una de las personas que recibe las denuncias formalmente, junto con el padre César Cardozo, ambos designados en 2019.

Orio indica que las vías de contacto figuran en la página oficial de la Arquidiócesis y también se han dado a conocer en las parroquias, aunque “cada tanto es importante recordarlo”.

  • Verónica tiene 44 años, trabaja como administradora de un negocio, integra Acción Católica y es una de las impulsoras de la movida solidaria Nochebuena para todos.

🧐 Ahora bien, ¿qué tan fácil es encontrar esos contactos? En 8000 fuimos a verificar:

  • en la Catedral no vimos ningún cartel sobre cómo y dónde denunciar;

  • tampoco en las 2 parroquias que visitamos al azar: San Roque (donde era párroco el sacerdote brasileño denunciado) y San Luis Gonzaga.

  • En la página de la Arquidiócesis la cosa no está nada clara: no se mencionan las palabras “denuncia” ni “abuso”; sólo hay un aviso que dice “recepción de informes” y “protección de menores y adultos vulnerables”. 
  • Si hacés clic ahí, se despliega un artículo sobre la orden papal donde aparecen los contactos, al final de todo.

🤷‍♀️ ¿Qué hacen?

Yendo al caso concreto del cura brasileño, Verónica Orio detalla algunas acciones:

1) La denunciante fue personalmente, la recibió ella y luego el obispo. Se informó lo ocurrido al superior de la congregación correspondiente (Padres Barnabitas), que tomó la medida preventiva de suspenderlo.

—No deja de ser sacerdote, pero sí se aparta de su función ministerial hasta tanto se aclare su situación —sostiene Orio.

2) La congregación inició su propia investigación, más allá del procedimiento que se lleva a cabo a nivel judicial.

—No digo en este caso —comenta Orio—, pero a veces puede no haber un delito penal pero sí una conducta impropia de acuerdo al ministerio, que para la Justicia penal no importa pero hacia adentro sí.

Verónica Orio – Foto: LB24.

Y además, remarca que:

  • una investigación previa nunca puede resolverse antes que el proceso judicial;
  • un gran inconveniente es la demora en las resoluciones: “Antes había un tiempo para hacer la denuncia, ahora no. Entiendo que la ley busca que puedan abrirse cuando les surja, porque son cosas dolorosas que por ahí no se dicen en el momento. Pero, por otro lado, las vidas de las personas quedan detenidas”.

3) La Iglesia ofrece acompañamiento a quien denuncia: pone a disposición “lo que necesite”.

4) También acompaña al sacerdote acusado

—Es una persona que ejercía su ministerio, que un día le dicen: “Bueno, vos no lo podés hacer más” —nos dice Orio— . Entonces se pregunta: “¿Y qué hago mientras tanto?”…

5) Si el sacerdote es condenado, ¿qué pasa internamente?

—Hay distintos tipos de condenas, depende del delito y la forma por la que haya sido condenado en lo penal. Hay penas en las que no pierde el estado sacerdotal pero no lo puede ejercer nunca más; hay casos donde directamente pierde el estado clerical (es decir, deja de ser sacerdote).

😢 El dolor interno

—¿Qué te generan los abusos sexuales vinculados a la Iglesia?

—Es doloroso —dice Orio—. Admiro a los fiscales, jueces y abogados que lidian con esos temas todos los días, porque tenés que tener una coraza para que no te derrumbe.

—¿Cómo se aborda este tema en la Iglesia?

—Integro el Consejo de Protección Arquidiocesana, a pedido del obispo, y una de sus primeras tareas fue desarrollar un protocolo de actuación y otro de prevención, que no te garantiza que nada suceda, pero te da un marco dentro del cual moverte… También hemos desarrollado capacitaciones en distintos grupos parroquiales, donde los dirigentes tienen chicos a cargo.

—¿Cómo se trabaja con ellos?

—Al que le toca estar en contacto con menores por ahí tiene temor. Nos ha pasado en capacitaciones a grupos de dirigentes, que son chicos jóvenes, que nos digan: “¿Si tiene que ir al baño…?”. Y les decimos: “No podés ir al baño”. “Pero es chiquito…”. “Y no, no podés, tenés que ir con otro, asistirlo desde afuera”. “¿Y si se angustia y llora?”. “Y sí, contenelo, pero no lo hagas solo, que te acompañe otra persona”… Hay tantas denuncias, que por un lado está bien, está buenísimo que los chicos tengan información que nosotros no teníamos a esa edad, pero es difícil acompañar a grupos así, somos seres sociales.

—¿Qué sensación te genera que haya abusos en un ámbito como la Iglesia?

—Cuando uno es parte de una institución y surge en el seno de tu lugar lo sentís como propio. La iglesia no existe en el éter, a la iglesia la hacemos todos los que somos católicos y participamos: sacerdotes, laicos… Y las personas que forman parte de la Iglesia no son Dios… Es verdad que hay errores y errores. Hay errores que tienen un impacto en la vida del que está al lado mío que es terrible. Entonces, ¿me duele? Sí. ¿Hay que hacer todo lo posible para que no suceda y para evitarlo? Sí. ¿Es inevitable? No, porque las personas que la conforman son humanos, por más que sean sacerdotes. Es cierto que por la formación integral que tienen, uno esperaría otra cosa, pero no deja de ser una persona. Algunos tienen problemas psiquiátricos… Son enfermedades, con eso no estoy queriendo justificar nada, pero son cosas que suceden efectivamente.

—¿Te parece importante que ahora haya espacios para hablar y denunciar estos casos? 

—Desde ya, que sea un tema que se hable. Las capacitaciones son importantes y te pueden pasar varias cosas: que alguien denuncie a otro dirigente, sacerdote, acompañante; o que venga a denunciar una situación que le pasó en otro lado porque te tiene confianza.

—¿En esas capacitaciones no hubo ninguna denuncia? 

—Tengo conocimiento de un caso pero no dentro de la Iglesia, es una situación familiar o escolar que tenés que acompañar también, no podés mirar para el otro lado. Lo que me parece es que el sistema (judicial) no va acompañando en velocidad de respuesta esta nueva formación que les brindamos a los niños y jóvenes de poner en palabras.

😔 El abuso acá

Si bien no hay denuncias vinculadas a Bahía Blanca ni en la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina, ni en la Iglesia (y en la Justicia es tan difícil averiguar…), a veces se filtran hechos y nos enteramos por su mediatización

El caso más resonante de los últimos años es el del padre Mauro de San Roque, que se conoció en 2019.

  • La denunciante (cuyo nombre real no se dio a conocer) acusó al cura de haberla obligado a practicarle sexo oral.
  • Al tiempo, otra mujer que asistía a la iglesia y se confesaba con Mauro lo denunció por abuso y amenazas: “Me regaló bombachas y me pedía fotos”, contó.

La abogada María Fernanda Petersen le confirmó a 8000 que la causa fue archivada recientemente

  • El informe judicial, al que accedimos, dice que “ha quedado acreditado que existió contacto sexual entre las partes”, pero no se puede probar el abuso sexual.

Entre las razones para archivar el caso se menciona que:

  • el cuadro probatorio no reúne el grado de probabilidad requerido para avanzar hacia una imputación; 
  • no se hallaron elementos de interés en las pericias informáticas;
  • obtenido el resultado de la pericia psicológica practicada (a la denunciante), no ha sido posible validar su relato por fallas en la capacidad de diferenciar representaciones provenientes del mundo externo e interno. Es decir, hay ciertas incongruencias.

Otros casos que hicieron ruido acá

👉 Juan Matías Bongiovanni, un catequista denunciado por abusar sexualmente de exalumnas de colegios privados bahienses. El año pasado fue condenado a 10 años de prisión.

👉 José Luis Andersen, un expolicía y laico de la parroquia San Roque (allegado al cura Mauro), fue acusado por violar a un chico de 8 años en 2017 y le dieron 20 años de cárcel.


Textos y edición general: Abel Escudero Zadrayec

Producción, entrevistas y textos: Belén Uriarte

Producción y edición: Tato Vallejos

Fotos: Eugenio V.


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