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ūüďĘ Enfermedades raras en Bah√≠a Blanca: el trabajo de convivir con s√≠ntomas (y no ser invisible)

Vicky es bahiense, tiene 4 a√Īos y enfrenta una situaci√≥n muy poco frecuente. Su mam√° nos relata c√≥mo es el camino.

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¬°Feliz D√≠a del Trabajador! Esta es una edici√≥n especial de ‚ÄúVoces‚ÄĚ, el espacio de 8000 para que se hagan sentir distintos referentes y especialistas de nuestra Bah√≠a.


Por Silvina Molina

Aunque parezca mentira, a veces es m√°s dif√≠cil encontrar alguien que ponga manos a la obra que la posible soluci√≥n a una enfermedad rara. Y m√°s a√ļn cuando es muy rara.

Victoria, mi peque√Īa sonriente de 4 a√Īos y medio, le diagnosticaron la de Niemann-Pick tipo C (NPC) a los 24 meses de vida, despu√©s de 1 a√Īo de estudios.

Todo empez√≥ cuando vimos unos bultos en su cabeza y en su garganta.

Nos contactaron con el actual director del Hospital Penna, Gabriel Peluffo, y √©l y la doctora Jimena Gil se interiorizaron y supieron cu√°l era el problema. Pero al no haber casos recientes, no hay un protocolo de acci√≥n ni se sabe qu√© tratamiento seguir.

Buscamos por Google y vimos un video grabado por Diego Montes de Oca y Marina Szlago, donde figuraba un n√ļmero de tel√©fono. Decid√≠ llamar.

Me contacté con el doctor Diego, pero estaba de vacaciones. Me dijo que él se iba a comunicar.

Pensé que era mentira. Pero no: cuando volvió, me llamó y me avisó que me iban a dar un turno con una de las mejores especialistas en enfermedades raras.

As√≠, el 12 de febrero de 2020 viaj√© a Buenos Aires en busca del tratamiento para Victoria. Ni bien llegu√©, la doctora Marina Szlago, ¬°una genia, por cierto!, vio todos los estudios previos, me dio otros para hacer y me contact√≥ con una de las doctoras que trabaja en Neonatolog√≠a en el Penna: Marina Bolleta.

Desde entonces, ella sigue el caso de Victoria, acompa√Īada por 2 neur√≥logos, 1 neumon√≥logo y 1 oftalm√≥logo. La verdad, estoy muy c√≥moda con este grupo de m√©dicos porque la tratan s√ļper bien, son muy atentos con ella.

Bueno, ahora sí, cuento un poco de qué se trata.

La enfermedad de Niemann-Pick es hereditaria y poco frecuente. Afecta la capacidad del cuerpo para metabolizar las grasas dentro de las c√©lulas. Esas c√©lulas no funcionan bien y, a la larga, mueren. Esto puede afectar al cerebro, los nervios, el h√≠gado, el bazo, la m√©dula √≥sea y en casos graves, los pulmones. A Vicky le afect√≥ el bazo.

Las personas que tienen esta enfermedad presentan s√≠ntomas relacionados con la p√©rdida progresiva del funcionamiento de los nervios, el cerebro y otros √≥rganos, que Vicky a√ļn no tuvo.

Si bien la de Niemann-Pick puede aparecer a cualquier edad, afecta principalmente a los ni√Īos. Por ahora no se conoce la cura y a veces es mortal. El tratamiento se centra en ayudar a las personas a vivir con los s√≠ntomas.

En su momento, los s√≠ntomas m√°s frecuentes de Vicky fueron torpeza y dificultad para caminar y alteraciones del sue√Īo.

En 2020 empez√≥ con la medicaci√≥n. Es un tratamiento de por vida, que no puede cortar por nada. Y es muy costoso. Por suerte lo cubre la obra social: ella toma 2 dosis de Miglustat por d√≠a y la caja, que dura 45 d√≠as, cuesta unos $ 900.000.

A su vez, la medicaci√≥n tiene que ir acompa√Īada de una dieta estricta sin az√ļcares ni lactosa. Y son de mucha ayuda las terapias ocupacionales, de fonoaudiolog√≠a y psicolog√≠a.

Es importante el reconocimiento y la difusi√≥n de estas enfermedades para que el diagn√≥stico sea precoz, para que los pacientes no tengan que someterse a tantos estudios con la angustia que eso genera y para que cada familia reciba la informaci√≥n y la contenci√≥n necesarias.

Miles de familias en cada rinc√≥n del mundo esperan dejar de ser invisibles. La investigaci√≥n es nuestra √ļnica esperanza. Por eso, hay que sacarlas a la luz.

  • ūüĎČ En casos como este, la contenci√≥n es clave. Silvina pone a disposici√≥n su contacto para quienes viven situaciones similares: 2914491961.


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ūüĎ©‚ÄćūüĎß El camino de la adopci√≥n: deseo, preparaci√≥n, llamado y construcci√≥n

Otra edici√≥n de ‚ÄúVoces‚ÄĚ, el espacio de 8000 para que se hagan sentir distintos referentes y especialistas de nuestra Bah√≠a.

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Por Carolina Recalde / Presidenta del Movimiento de Ayuda a Matrimonios Adoptantes (MAMA)


A fines de 2007 llegu√© al Movimiento de Ayuda a Matrimonios Adoptantes (MAMA) por sugerencia del entonces Tribunal de Menores de Bah√≠a Blanca, y comenc√© a asistir a sus reuniones de manera entusiasta, permanente y comprometida, interioriz√°ndome y prepar√°ndome en la tem√°tica de la adopci√≥n y acompa√Īando a la diversidad de familias en sus diferentes procesos adoptivos.

Despu√©s de un tiempo, llegu√© a desempe√Īarme como secretaria y hoy soy presidente de dicho grupo autogestivo.

Foto: La Nueva.

¬ŅC√≥mo aparece el deseo de adoptar?

No fue un proceso fácil. Desde que éramos novios, con mi marido, sabíamos que tener un hijo biológico era casi imposible. Nunca hicimos tratamientos de fertilización asistida. Pensamos y masticamos la idea de la adopción desde siempre. El 10 de noviembre de 2007 nos presentamos ante el Tribunal de Menores para llevar todos los papeles y realizar las evaluaciones correspondientes.

¬ŅLa disponibilidad adoptiva fue cambiando con el paso del tiempo?

Claro que sí.

A medida que fueron pasando los meses y al conocer otras experiencias y vivencias, fuimos cambiando hasta llegar a aceptar ni√Īos/as hasta 8 o 9 a√Īos de edad.

¬ŅC√≥mo fue el d√≠a del ‚Äúllamado‚ÄĚ?

Es un día que jamás olvidaré.

Me acuerdo de que estaba de licencia por ART, en el comedor, y me llamó mi marido dándome la noticia de que nos habían convocado desde el juzgado. ¡No lo podía creer! Era el 7 de agosto de 2012.

Y despu√©s del llamado, ¬Ņc√≥mo sigui√≥ el proceso?

El 8 de agosto fuimos. Nos contaron acerca de la que iba a ser nuestra hija. Nos hicieron preguntas y preguntamos algunas cuestiones. Teníamos que volver al día siguiente.

Y al d√≠a siguiente, sucedi√≥ algo que no esper√°bamos: conocer a nuestra peque√Īa. Linda, p√≠cara, desenvuelta y charlatana. Con el permiso del juzgado, salimos a almorzar y quise sacar una foto. ¬°Sorpresa! Mi m√°quina no ten√≠a pilas. As√≠ que compramos unas en el kiosco y seguimos paseando.

Yo no pod√≠a de la emoci√≥n, iba caminando de la mano de una ni√Īa que ser√≠a a futuro mi hija. Mand√© mensajes a mi familia y a mis amigas. Todos desbordaban de emoci√≥n.

¬ŅQu√© ocurri√≥ despu√©s? ¬ŅAl otro d√≠a?

Nuestra hija estaba viviendo una situación muy particular, por eso se nos otorgó un permiso de pernocte para que estuviera en casa a partir del 10 de agosto. El 14 de agosto ya teníamos la guarda y todos comenzábamos un camino nuevo, una construcción familiar de nuevos vínculos.

¬ŅC√≥mo describir√≠a a esa construcci√≥n del v√≠nculo familiar?

El primer d√≠a que nos vimos, mi hija me dijo ‚Äúmamucha‚ÄĚ y gracias a la formaci√≥n, a la informaci√≥n y a la preparaci√≥n continua, entend√≠ que aunque me nominara de esa manera todav√≠a no era su madre en lo vincular. Hab√≠a que construir, de a poco, un v√≠nculo fuerte, sostenido, paciente: un v√≠nculo de madre e hija.

¬ŅEl v√≠nculo se construye f√°cilmente?

Para nada, en absoluto.

Lleva tiempo, paciencia, templanza, amor, resignificación de conductas: herramientas necesarias que debemos entrenar mientras hacemos una espera activa.

¬ŅCon el amor alcanza?

Mucha gente cree que solamente teniendo mucho amor se construyen los vínculos, se solucionan los problemas, se adopta. El amor es muy importante, pero tenemos que tener en cuenta otros condimentos que influyen en las relaciones personales.

¬ŅEs lo mismo ser familia por v√≠nculo adoptivo que por v√≠nculo biol√≥gico?

Por supuesto que no. Los hijos adoptivos llegan desde afuera con una historia de negligencia, maltrato, abandono o abuso.

Una historia muy dura en la que nosotros, los padres adoptivos, no estuvimos, no participamos.

Una historia donde nuestros hijos son sobrevivientes de una o varias vulneraciones de derechos.

Es imprescindible entrenarnos y fortalecernos para poder acompa√Īar y sostener a nuestros hijos.

¬ŅQu√© le dir√≠a a alguien que est√° pensando en adoptar?

Que la adopción trae desafíos constantes. Que la espera tiene que ser productiva, positiva, formativa e informativa. Que se acerque a los grupos autogestivos para escuchar las voces de otros que viven o están en la misma situación. Que cuando se sientan desesperados, desorientados o extenuados, busquen ayuda.


De qué se trata

Seg√ļn Eva Giberti, la adopci√≥n es ‚Äúla historia de un encuentro‚ÄĚ entre una pareja o monoparental que desea ejercer la paternidad y de un ni√Īo que necesita de alguien que ocupe el lugar de los padres, que de hecho o virtualmente perdi√≥.

Este encuentro encierra todo lo positivo, lo vital, lo afectivo que tiene la adopción, que reconoce como padre-madre-hijo al que se siente y ocupa el lugar de tal.

Porque hablar de adopción es hablar de un nuevo modo de dar a luz, es hablar de una unión entre un anhelo de amar y un anhelo de ser amado, de proteger y de ser protegido, de crecer y de ser conducido, de cuidar y de ser cuidado, de ser padres y de tener padres.

Los comienzos de MAMA

El Movimiento de Ayuda a Matrimonios Adoptantes es la ONG sobre adopci√≥n m√°s antigua del pa√≠s: naci√≥ en 1985 en Bah√≠a Blanca y el jueves pasado cumpli√≥ 37 a√Īos.

Al principio, se reunían solamente mujeres y de a poco, se fueron acercando los hombres.

Surgi√≥ a partir de las necesidades e inquietudes de un grupo que estaba en la etapa previa a la adopci√≥n y otro que ya hab√≠a adoptado. Los que esperaban iban con la intenci√≥n de nutrirse de la experiencia de los otros y quienes ya ten√≠an ni√Īos, para compartir sus dudas y sus vivencias.

Objetivos generales

ūüĎČ Fomentar la adopci√≥n de ni√Īos/as y adolescentes.

ūüĎČ Facilitar informaci√≥n.

ūüĎČ Intercambiar experiencias, dudas, temores y alegr√≠as entre los aspirantes a adoptar y los que ya son familia por adopci√≥n.

ūüĎČ Acompa√Īar en la espera, en la vinculaci√≥n y en la adopci√≥n propiamente dicha.

ūüĎČ Realizar seminarios, talleres, encuentros y jornadas abiertas a la comunidad para insertar la tem√°tica.

ūüĎČ Promover la lectura de material bibliogr√°fico referido a este modo de ser familia.

ūüĎČ Impulsar el conocimiento de pel√≠culas, documentales y p√°ginas web abocados a esta forma familiar.

ūüĎČ Auxiliar por medio del servicio SOS (disponible las 24 horas, los 365 d√≠as del a√Īo) a quienes deseen compartir lo que les preocupa, entristece o alegra.

Nuestras reuniones

Las hacemos los segundos y cuartos s√°bados de cada mes, de abril a noviembre, en el sal√≥n de prensa ‚ÄúEduardo Cenci‚ÄĚ de la Municipalidad (Alsina 65), de 15:30 a 17:30. En algunas oportunidades, realizamos actividades en la UNS.

Durante 2020 y 2021, debido a la pandemia, tuvimos talleres en forma virtual. Este a√Īo trabajaremos en forma virtual hasta el receso invernal y luego, en forma presencial.

Contacto

‚ėéÔłŹ Tel√©fonos: 2914261125 y 2916422422.

ūüĒó Facebook: Movimiento de Ayuda a Matrimonios Adoptantes Bah√≠a Blanca.


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La sociedad bahiense: evolución poblacional, movimientos inmigratorios y formas de sociabilidad (parte III)

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Por Mabel N. Cernadas | UNS-CONICET


En este art√≠culo se caracteriza el universo poblacional de Bah√≠a Blanca, desde su transici√≥n de enclave fronterizo a urbe modernizada entre fines del siglo XIX y principios del XX, hasta la consolidaci√≥n de su perfil como ciudad mediana y de intermediaci√≥n en la primera d√©cada del siglo XXI. 

En el desarrollo se da cuenta de las transformaciones operadas en la estructura y dinámica social, dos facetas aisladas con fines analíticos, pero que se presentan como interrelacionadas. Para su mejor comprensión se han establecido tres etapas.

La primera, entre 1828 y 1879, se inicia con la fundación de la Fortaleza Protectora Argentina junto al puerto natural sobre la ría denominado Puerto Esperanza, por el coronel Ramón Estomba, militar de la guerra de la independencia, hasta la expedición militar llevada a cabo por el Ministro de Guerra Julio A. Roca al Río Negro entre 1878 y 1879.

La segunda, entre 1880-1970, analiza la gradual incorporaci√≥n de Argentina y Bah√≠a Blanca y su regi√≥n al modelo agroexportador como proveedora de materias primas, potenciando las posibilidades de su puerto de aguas profundas. Se aborda aqu√≠ la sociabilidad de esa poblaci√≥n heterog√©nea y cosmopolita, hasta mediados de la d√©cada del setenta, cuando la crisis del modelo se produjo en el marco del r√©gimen de facto que se inici√≥ en 1976 que promovi√≥ el terrorismo de Estado y la violaci√≥n de las libertades p√ļblicas e individuales para eliminar la conflictividad social y remodelar ‚Äúdesde arriba‚ÄĚ la sociedad y el Estado.

La tercera etapa que queremos caracterizar abarca desde los primeros a√Īos de la d√©cada del setenta hasta 2010, fecha del √ļltimo Censo Nacional de Poblaci√≥n y Vivienda. La √ļltima dictadura c√≠vico-militar puso en marcha un conjunto de reformas de car√°cter neoliberal entre las cuales se incluyeron la reforma del Estado, la desregulaci√≥n econ√≥mica, la apertura comercial y la flexibilizaci√≥n laboral que ser√≠a concretada en los a√Īos noventa. Este proceso de hondas transformaciones estructurales agudiz√≥ la conflictividad social instalando en el espacio p√ļblico nuevas demandas. 

Bahía Blanca y la región bajo el signo del neoliberalismo: reestructuración económica, precarización laboral y aumento de la conflictividad social (1970-2010)

Daniel  James ha escrito que el per√≠odo que transcurre en Argentina entre 1966, fecha en que se inici√≥ un nuevo r√©gimen de facto presidido por el general Juan Carlos Ongan√≠a,  hasta el golpe militar que puso fin al tercer gobierno peronista en marzo de 1976 se caracteriz√≥ por el aumento de la conflictividad social y diversos problemas que ti√Īen esos a√Īos de violencia, proscripci√≥n y autoritarismo pero tambi√©n constituye una √©poca de sue√Īos e ideales, ya que los actores sociales y pol√≠ticos, a√ļn inmersos en conflictos y tensiones, estaban intentando construir un pa√≠s moderno y desarrollado (Daniel James, 2003).

A partir del proceso abierto del 24 de marzo de 1976, que instal√≥ una de las dictaduras c√≠vico-militares m√°s crueles y violentas de la historia argentina promoviendo el terrorismo de Estado y la violaci√≥n de las libertades p√ļblicas e individuales, se produjeron profundas transformaciones en el campo pol√≠tico, la econom√≠a y la sociedad. Desde ese momento se fueron abandonando las pol√≠ticas que privilegiaban la protecci√≥n de la industria sustitutiva, la demanda del mercado interno como factor de crecimiento y el papel del Estado como garante del bienestar de las personas mediante diferentes prestaciones sociales. La inclusi√≥n y la integraci√≥n social que hab√≠a caracterizado las d√©cadas anteriores, dio paso a la pobreza, la desocupaci√≥n, el achicamiento de la movilidad ascendente y el ensanchamiento de la brecha entre los que m√°s y menos tienen

Bah√≠a Blanca no fue ajena a este proceso. Si bien hasta mediados de la d√©cada del setenta pareci√≥ que la crisis era solo pol√≠tica, se hizo evidente que la globalizaci√≥n supuso una nueva divisi√≥n del trabajo internacional que conllevar√≠a la profundizaci√≥n de la transnacionalizaci√≥n de la econom√≠a y la subordinaci√≥n de la pol√≠tica a la econom√≠a, vinculada fuertemente a la reforma del aparato estatal. Al mismo tiempo que comenzaba a esbozarse un nuevo modelo de desarrollo de signo neoliberal se produc√≠a el aumento creciente de la conflictividad social. 

Durante esta etapa se habían incrementado los niveles de violencia tanto por el accionar de las organizaciones armadas como por la represión que a partir de 1975 inician las Fuerzas Armadas, con acuerdo del gobierno constitucional. Simultáneamente, bandas paramilitares de la Triple A, creada por José López Rega, secuestraban y asesinaban opositores, en su mayoría obreros, profesores o estudiantes universitarios vinculados al marxismo, que incluía tanto a militantes de las organizaciones del ERP como Montoneros. Una serie de atentados preanunciaron la escalada de violencia donde se multiplicaron los allanamientos de los domicilios y las detenciones de estudiantes.

Bah√≠a Blanca presenci√≥ por aquellos a√Īos los primeros actos del terrorismo de Estado, como los asesinatos de Jes√ļs ‚Äúel Negrito‚ÄĚ y del estudiante de ingenier√≠a David ‚ÄúWatu‚ÄĚ Cilleruelo, ultimado el 3 de abril de 1975 en los pasillos de la Universidad Nacional del Sur.  Esos sucesos en las calles afectaron profundamente la vida diaria de los bahienses, que se anoticiaban sobre esos hechos sangrientos a trav√©s de los medios de comunicaci√≥n. Adem√°s de impactar en el espacio p√ļblico, la violencia influ√≠a en los lugares de trabajo y obturaba espacios gremiales de acci√≥n.

En los a√Īos posteriores, la sociabilidad se vio condicionada por los diversos mecanismos de control y disciplinamiento en el marco de la estructura represiva militar implementada por el gobierno dictatorial entre 1976 y 1983. La propuesta militar buscaba eliminar la conflictividad y remodelar ‚Äúdesde arriba‚ÄĚ el Estado y la sociedad.

El aparato estatal se desdobl√≥, y mientras una parte actuaba de acuerdo con el orden jur√≠dico que ellos mismos hab√≠an creado, la otra operaba en la clandestinidad y al margen de toda regulaci√≥n posible, ejerciendo una violencia y represi√≥n feroz, sin m√°s control que el de sus propios ejecutores. As√≠ se inici√≥ un ciclo en el que imperaba el miedo, y en el cual el secuestro, la detenci√≥n, la tortura, el asesinato, la desaparici√≥n de personas adultas y menores de edad, las violaciones a los derechos humanos fueron parte del sistema que desarroll√≥ su accionar en la ilegalidad, bajo el amparo del poder del Estado. Esta experiencia no fue vivida por todos los habitantes de igual forma, ya que la represi√≥n tuvo un car√°cter selectivo que llev√≥ a que ciertos sectores de la sociedad, se√Īalados como ‚Äúsubversivos‚ÄĚ, sufrieran con mayor intensidad sus efectos. 

En el orden econ√≥mico, los miembros de las tres Fuerzas Armadas, con la complicidad de grupos civiles, en su mayor√≠a vinculados a los sectores m√°s concentrados de la econom√≠a, emprendieron acciones represivas y de disciplinamiento sobre las organizaciones sindicales y sus militantes, con el fin de evitar su reacci√≥n ante la implementaci√≥n de un modelo econ√≥mico de orientaci√≥n neoliberal, que afectaba la esfera productiva industrial y favorec√≠a al sector financiero y los grupos m√°s concentrados de la econom√≠a. 

Y si bien en la Iglesia Cat√≥lica hubo laicos, sacerdotes, religiosos y algunos obispos que se comprometieron en los organismos de derechos humanos; para un sector de la misma, la dictadura era bienvenida en virtud de su presunta defensa de la ‚Äúcivilizaci√≥n occidental y cristiana‚ÄĚ (Virginia L. Dominella , 2013). Por lo tanto, como bien indica Juan Suriano, hubo un amplio espectro social que prest√≥ de una u otra forma su cooperaci√≥n al r√©gimen militar y le otorg√≥ un consenso sin el cual no hubiera podido existir ni sobrevivir (Juan Suriano, 2005).

En la medida que el r√©gimen militar comenz√≥ a dar muestras de debilidad por el fracaso del plan econ√≥mico, el cuestionamiento de los organismos defensores de los derechos humanos ‚ÄĒcomo las Madres de Plaza de Mayo‚ÄĒ, las presiones de la prensa y de algunos gobiernos extranjeros, se inici√≥ la reorganizaci√≥n de los partidos pol√≠ticos.

La agitaci√≥n opositora se intensific√≥ en v√≠speras de la Guerra de Malvinas, para atenuarse durante los meses que dur√≥ el conflicto y profundizarse con posterioridad frente a un gobierno totalmente deslegitimado por la derrota militar. La salida electoral, la movilizaci√≥n social en favor de la democracia y el triunfo del radicalismo sobre el peronismo en 1983 constituy√≥ un punto de inflexi√≥n en la agitada vida pol√≠tica argentina. 

El presidente Ra√ļl Alfons√≠n clausuraba as√≠ uno de los per√≠odos m√°s dram√°ticos y sangrientos de la historia nacional, restituyendo la legitimidad a los partidos en su papel de organizadores del electorado y mediadores en el juego pol√≠tico entre la sociedad y el Estado. En los primeros a√Īos de la posdictadura, la sociedad en su conjunto vivi√≥ en los diferentes √°mbitos un in√©dito clima de libertad y de participaci√≥n, confiando en que una pol√≠tica cultural y educativa modernizadora podr√≠a desterrar los rasgos autoritarios presentes en instituciones, pr√°cticas y conciencias, favoreciendo la integraci√≥n.

 Sin embargo, el cambio en el modelo de desarrollo econ√≥mico de los a√Īos noventa de neto corte neoliberal producir√≠a fracturas y reacomodamientos de las distintas clases y grupos sociales, configur√°ndose una sociedad compleja y heterog√©nea con fuerte tendencia a las desigualdades, a la generaci√≥n de nuevas formas de pobreza y exclusi√≥n, que se expresaba a trav√©s de una intensa conflictividad social. 

Ante el incremento de la deuda externa, la alta inflación y la pauperización creciente, Carlos Menem, su sucesor, puso en marcha un plan de reformas estructurales que terminó produciendo profundos cambios en la economía y la reconversión de la sociedad. La reforma del Estado, la apertura comercial, la desregulación económica y la flexibilización laboral impactaron intensamente en la sociedad bahiense.

El Estado, que hasta el momento hab√≠a sido el garante del bienestar de la poblaci√≥n pas√≥ a tener un rol subsidiario del mercado. La reestructuraci√≥n del capitalismo a nivel global, que produjo la ‚Äúmodernizaci√≥n excluyente‚ÄĚ desemboc√≥ en una din√°mica de desindustrializaci√≥n que fue acompa√Īada por la concentraci√≥n creciente de la actividad econ√≥mica en manos de grupos privados y empresas multinacionales (Maristella Svampa, 2005).

A nivel local, la llegada de inversiones p√ļblicas y privadas en la industria gener√≥ transformaciones espaciales, vinculadas con la industria petroqu√≠mica y la presencia del complejo ferroportuario. En este marco, se produjo la instalaci√≥n de dos emprendimientos fundamentales para la organizaci√≥n del espacio industrial en este nuevo orden neoliberal: el Polo Petroqu√≠mico y el Parque Industrial

En 1973 se conform√≥ Petroqu√≠mica Bah√≠a Blanca (PPBB) con el 51 % de empresas estatales (Fabricaciones Militares, YPF y Gas del Estado) y el resto en manos privadas. En 1995, se complet√≥ la privatizaci√≥n del PPBB y el complejo industrial comenz√≥ a atravesar un proceso de importantes mutaciones de la mano de las grandes empresas transnacionales que tomaron su control. Al tiempo que Dow Chemical adquiri√≥ PBB Polisur y el Grupo Solvay hizo lo propio con Indupa, en los siguientes cinco a√Īos tuvo lugar el incremento de la capacidad productiva de las empresas existentes, la concreci√≥n del Proyecto Mega y la instalaci√≥n de la f√°brica de fertilizantes Profertil

En lo que respecta al Parque Industrial de Bah√≠a Blanca (PIBB), se ubica sobre la ruta de acceso sudoeste al puerto de Ingeniero White, a 5 km del centro de la ciudad. Su creaci√≥n comenz√≥ a concretarse en 1975, impulsada por un programa del gobierno de la provincia de Buenos Aires que preve√≠a la dotaci√≥n de infraestructura y equipamiento para promover el desarrollo de industrias de base y la exportaci√≥n de productos de las peque√Īas y medianas empresas. Si bien las acciones fueron desarroll√°ndose de manera progresiva y continua, fue a partir de la d√©cada de 1990 cuando el parque comenz√≥ a funcionar como tal, al instalarse las primeras empresas.

Al mismo tiempo, como parte del proceso de descentralizaci√≥n del sistema portuario, en 1993, se constituy√≥ el Consorcio de Gesti√≥n del Puerto de Bah√≠a Blanca (CGPBB), ocupando un lugar destacado una vez realizada las obras de dragado que llev√≥ el canal a 45 pies. A partir de la reforma de la regulaci√≥n portuaria, se radicaron  grandes empresas transnacionales, que adquirieron la concesi√≥n de las terminales portuarias existentes y/o realizaron inversiones en nuevas infraestructuras, entre ellas, Bunge Limited, Cargill, Oleaginosa Moreno, empresa de origen bahiense que operaba una terminal especializada en granos y subproductos en Puerto Galv√°n, y pas√≥ a tener participaci√≥n mayoritaria de Glencore de Suiza; y la Uni√≥n Transitoria de Empresas conformada por Glencore y Toepfer, con origen en Alemania, que adapt√≥ el muelle de la Central Termoel√©ctrica Luis Piedra Buena para la carga de cereales. 

Desde entonces, se fortaleci√≥ la especializaci√≥n de Ingeniero White como puerto agroexportador pampeano, incluyendo tambi√©n cargas de combustibles y una integraci√≥n marginal de productos petroqu√≠micos.  En efecto, el hinterland del puerto se estableci√≥ sobre el sur de la provincia de C√≥rdoba y norte y centro de Buenos Aires, desde donde se recib√≠an los granos, y las provincias de Neuqu√©n y R√≠o Negro, de donde llegaban los hidrocarburos.

Por otro lado, una ciudad que se hab√≠a destacado por su preponderancia sobre el mercado regional tuvo una paulatina p√©rdida de influencia con la desaparici√≥n de un n√ļmero importante de comercios mayoristas y minoristas como consecuencia de la crisis.

Los peque√Īos y medianos comerciantes barriales se vieron perjudicados tambi√©n por la construcci√≥n de grandes superficies de ventas como los hipermercados, supermercados y shoppings ( Walmart, Disco, Carrefour y Cooperativa Obrera, entre otros). 

Al igual que en el resto del pa√≠s, en el nuevo modelo econ√≥mico todas las clases sociales sufrieron transformaciones. As√≠ la sociedad argentina, que se hab√≠a caracterizado en las d√©cadas precedentes como un ejemplo de integraci√≥n se constituy√≥, seg√ļn Maristella Svampa, en una sociedad excluyente, estructurada sobre la base de la cristalizaci√≥n de las desigualdades tanto econ√≥micas como sociales y culturales (Maristella Svampa, 2005).

Este proceso de polarización social, fragmentación inestable y aumento de las desigualdades socio económicas manifestado durante la dictadura militar se acentuó en Bahía Blanca en la década del noventa, cuando se observó un crecimiento sin precedentes del desempleo abierto y de la precariedad laboral.

Las clases medias superiores mostraron un proceso de autosegregación a través de la expansión de un nuevo estilo residencial: las urbanizaciones cerradas, countries y barrios parque, como los de Pago Chico, Bosque Alto, Solares Norte y La Reserva, al que se sumaron la privatización de la seguridad, la salud y la educación

Pero fue en las clases medias empobrecidas y en los sectores populares donde se hizo m√°s evidente la vulnerabilidad y la transformaci√≥n de la movilidad social ascendente y descendente.  La reestructuraci√≥n del Estado y las privatizaciones impactaron sobre los empleados, t√©cnicos y profesionales del sector p√ļblico. En tanto las dependencias estatales ocupaban en Bah√≠a Blanca una proporci√≥n significativa de la poblaci√≥n, su privatizaci√≥n explic√≥, en buena medida, el aumento de la tasa de desocupaci√≥n que pas√≥ del 10 al 20 % entre 1991 y 1995, coloc√°ndose tres puntos por encima de la tasa nacional.

Los despidos, retiros voluntarios o jubilaciones afectaron al personal del trasporte ferroviario y a√©reo, tel√©fonos, correos, gas, agua, energ√≠a, entre otros, lo que supuso la fragmentaci√≥n y expulsi√≥n de los trabajadores asalariados integrados al mercado formal al incierto mundo de las actividades informales y la subocupaci√≥n. El empobrecimiento, la precarizaci√≥n laboral y la inestabilidad tambi√©n afect√≥ a numerosos trabajadores de firmas privadas que debieron cerrar sus puertas debido a las nuevas reglas econ√≥micas. 

La crisis de diciembre del 2001 llev√≥ a las clases afectadas a reformular nuevas estrategias tales como las redes comunitarias para la recomposici√≥n de los lazos sociales o el desarrollo de redes de sobrevivencia de las clases populares, que configur√≥ un nuevo tejido social caracterizado por la expansi√≥n de organizaciones de car√°cter territorial. Fueron las mujeres de estas clases, especialmente, quienes debieron asumir la responsabilidad de buscar recursos para asegurar la subsistencia de su familia mediante el trabajo dom√©stico o tareas comunitarias, comedores, roperos de iglesias evang√©licas o de C√°ritas, ante el desempleo de los hombres j√≥venes procedentes de sectores medios y populares y con escasa preparaci√≥n educativa. 

Las formas organizativas de estas nuevas estructuras y la extracci√≥n social de sus integrantes, atravesadas todas ellas por la asignaci√≥n de las cargas sociales de trabajo de cuidado en funci√≥n de su g√©nero, fueron heterog√©neas. A consecuencia de la crisis, surgi√≥ la ‚ÄúLiga de Mujeres por Bah√≠a‚ÄĚ, que luego pas√≥ a denominarse ‚ÄúMujeres por la Dignidad‚ÄĚ, en el barrio perif√©rico Villa Delfina, sector que recibi√≥ desde la d√©cada del sesenta inmigraci√≥n patag√≥nica, chilena y boliviana. Las preocupaciones de este n√ļcleo se centraron en la b√ļsqueda de estrategias para afrontar la pobreza, pero se extendieron tambi√©n a cuestiones como la criminalizaci√≥n de ni√Īos y j√≥venes, la trata de personas y la prostituci√≥n de ni√Īas y adolescentes. Desde los noventa se hab√≠a intensificado la explotaci√≥n sexual en la forma de prostituci√≥n en el √°mbito p√ļblico, as√≠ como tambi√©n en whisker√≠as, pubs y cabarets que funcionaban en muchos casos como prost√≠bulos.

Algunas de estas organizaciones, cuyas pr√°cticas delineaban un activismo desde la subalternidad, interactuaron de distintas maneras con pol√≠ticas gubernamentales destinadas a paliar ‚Äúla feminizaci√≥n de la pobreza‚ÄĚ y otras situaciones de vulnerabilidad que afectaban a las mujeres. A nivel municipal se puso en marcha el Programa Mam√°s Cuidadoras, a trav√©s del cual, mujeres-madres de distintos barrios se encargaban del cuidado de peque√Īos cuyas progenitoras deb√≠an ausentarse de su hogar para trabajar. Paralelamente, a nivel provincial, se estaba implementando el Plan Vida, que consist√≠a en el reparto de medio litro de leche diario y de una raci√≥n semanal de huevos y cereales a ni√Īos y embarazadas.

En los inicios del siglo XXI, el Plan Jefes y Jefas de Hogar, implementado por decreto del PEN en 2002, y la iniciativa Volver a Casa que desarticul√≥ algunos comedores comunitarios tuvieron como agentes a las ‚Äúmanzaneras‚ÄĚ, quienes eran referentes en sus respectivas cuadras. A su vez, por estar vinculadas a los gobiernos provincial y local, las manzaneras posibilitaban la articulaci√≥n de sus pol√≠ticas con las comunidades barriales. De estas y otras maneras se pretendi√≥ paliar el retroceso del Estado y proveer de ayudas sociales a sectores particularmente afectados. 

Otra expresi√≥n de la aguda conflictividad social suscitada por las transformaciones estructurales a nivel econ√≥mico y social fue a trav√©s del movimiento de desocupados.  Las primeras organizaciones surgieron en 1995 y estuvieron integradas principalmente por obreros que hab√≠an estado ligados a las empresas p√ļblicas. A trav√©s del trabajo asambleario, la participaci√≥n democr√°tica de las bases y los m√©todos de acci√≥n directa, dicho movimiento fue cobrando visibilidad en la ciudad y conformando una organizaci√≥n social m√°s amplia junto a sindicatos, estudiantes, estatales, jubilados y pensionados. 

En agosto de 2001, el descontento social tambi√©n se tradujo en Bah√≠a Blanca en dos manifestaciones masivas denominadas ‚ÄúEscuelazos‚ÄĚ. Centradas en la defensa de la educaci√≥n p√ļblica fueron convocadas inicialmente por los gremios docentes y tuvieron el apoyo de padres, madres, estudiantes y auxiliares de la educaci√≥n, a los que se adhirieron trabajadores de distintos gremios, desocupados, y diferentes organizaciones pol√≠ticas, reuniendo aproximadamente 15.000 personas.  

Entre fines del siglo XX y la primera d√©cada del siglo XXI la fisonom√≠a de la ciudad sufri√≥ una progresiva fragmentaci√≥n territorial, derivada de las desigualdades de la distribuci√≥n de los ingresos y el deterioro de las condiciones de vida de su poblaci√≥n, especialmente en lo atinente a la vivienda. Seg√ļn datos recabados por la municipalidad, en el primer semestre de 2005 el porcentaje de personas pobres era de 35,3 % de la poblaci√≥n total, y el de indigentes del 18,1 %.

La polarizaci√≥n de la estructura social fue productora de la segregaci√≥n urbana. En la periferia, particularmente en el sector sur, sudoeste y oeste de la ciudad se produjo la ocupaci√≥n informal de tierras, tanto p√ļblicas como privadas, por una poblaci√≥n de bajos recursos y la multiplicaci√≥n de asentamientos precarios y villas de emergencia. 

El Estado, por su parte, multiplicará las políticas asistencialistas a las clases populares, pero ya no se procurará la ampliación de los derechos o los beneficios que colectivamente pudieran pretender los ciudadanos, sino que se buscará identificar los posibles focos de conflicto y así otorgar alguna ayuda específica que los mantenga bajo control.

A inicios de la nueva centuria, si bien continu√≥ la movilizaci√≥n social y la acci√≥n colectiva de la clase trabajadora por diferente tipo de reclamaciones, se hicieron presentes diversos colectivos que instalaron en el espacio p√ļblico otro tipo de problem√°ticas tales como las de los vecinos en los barrios, las iniciativas asociadas a luchar por el reconocimiento de la diversidad √©tnica, aquellas vinculadas con los derechos de las mujeres y la diversidad sexual, las preocupaciones relacionadas con los derechos humanos o la degradaci√≥n ambiental

El repliegue sobre los barrios de las actividades políticas, sociales, económicas y culturales que sufrieron los sectores populares, se liga directamente a las políticas sociales desplegadas por el Estado frente a la crisis que produjeron las políticas económicas neoliberales. Salir a la calle, cortar calles y rutas o hacer piquetes para expresar demandas y reivindicaciones es un recurso legítimo para una proporción muy importante de los ciudadanos y, en líneas generales, las protestas están ligadas a la vulneración de derechos fundamentales como también a la falta de acceso al empleo, a la vivienda, a la educación y a la alimentación, entre otras.

Por otro lado, si bien exist√≠a una incipiente ‚ÄúAgrupaci√≥n Mapuche‚ÄĚ en la d√©cada anterior, fue desde el reinicio de la democracia y especialmente en los noventa que se conformaron agrupaciones que, militando desde el lugar de mapuche y de mapuche/tehuelche, se reivindicaban como pertenecientes a los ‚Äúpueblos originarios‚ÄĚ. Algunos de estos n√ļcleos estaban alineados con las luchas de organizaciones rurales de la zona patag√≥nica, centradas en reclamos por la tierra, derechos culturales, educaci√≥n intercultural/ biling√ľe y preservaci√≥n del medioambiente. En ocasiones, fueron mujeres las principales voceras de estos grupos comunitarios. Desde el punto de vista sociocultural, es destacable la tarea de la Casa Cultural Mapuche (Ruka Kimun Mapuche) iniciada a fines de la d√©cada de los ochenta, cuando cre√≥ en el a√Īo 2000 un espacio que estar√≠a destinado, entre otras cosas, a albergar estudiantes universitarios ind√≠genas e implement√≥ proyectos vinculados a la educaci√≥n biling√ľe, la difusi√≥n radial y la investigaci√≥n hist√≥rica, entre otras actividades.

La participaci√≥n femenina en la esfera p√ļblica bahiense se ven√≠a acrecentado desde la recuperaci√≥n democr√°tica con la realizaci√≥n de encuentros regionales de mujeres y la actividad de grupos de diversos perfiles como la Liga de Amas de Casa, Identidad, la Asociaci√≥n de Mujeres Universitarias y el nucleamiento de Mujeres M√©dicas de Bah√≠a Blanca, entre otros.   En el inicio del nuevo siglo, distintos colectivos instalaron en la agenda pol√≠tica una serie de demandas vinculadas con los derechos de las mujeres y el respeto por la diversidad sexual con perspectiva de g√©nero. La agrupaci√≥n femenina Mujeres por la Dignidad, por ejemplo, articul√≥ algunas iniciativas y comparti√≥ preocupaciones por cuestiones de derechos de las mujeres y g√©nero con otro colectivo, de car√°cter feminista, denominado Autoconvocatoria Mujeres. Este √ļltimo grupo se form√≥ en 2003 y estaba conformado mayoritariamente por profesionales y docentes. 

El a√Īo 2007 fue clave en la visibilizaci√≥n de las luchas por la diversidad sexual. En esa ocasi√≥n, Autoconvocatoria Mujeres colabor√≥ con MODIS (Movimiento por la diversidad sexual, conformado por gays) y Entramadas (entidad que nucleaba a lesbianas), para dar lugar a la semana y al mes de la diversidad, que enlaz√≥ facetas √©tnico-culturales y sexuales (Graciela Hern√°ndez, 2010).

As√≠, en el a√Īo 2010 se realiz√≥ por primera vez en la ciudad la marcha del Orgullo LGTB con la participaci√≥n de m√°s de 100 personas. La movilizaci√≥n fue convocada por organizaciones de mujeres, gays, lesbianas, bisexuales, travestis y trans para exigir que se votara la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo. Desde Pan y Rosas, en la Secretar√≠a de la Mujer del CEHum (Centro de Estudiantes de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur), j√≥venes universitarias participaron en esa oportunidad y llamaron a continuar con las movilizaciones para lograr el reconocimiento de ese y otros derechos sociales como el del aborto legal, seguro y gratuito.

Si bien las reclamaciones de los vecinos en los barrios han sido variadas y de diferente intensidad, no podemos dejar de citar el incidente ambiental y sanitario que afect√≥ a la poblaci√≥n de Ingeniero White y de los barrios cercanos al Polo Petroqu√≠mico de Bah√≠a Blanca. Durante agosto del a√Īo 2000, y con ocho d√≠as de diferencia, tuvieron lugar dos grandes escapes, de cloro primero y amon√≠aco despu√©s, en las plantas de Solvay Indupa y Profertil, respectivamente.

Dichos escapes constituyeron un acontecimiento trascendente en tanto que la poblaci√≥n de Ingeniero White reacciona frente a las intensas transformaciones que experimentaban sus condiciones de trabajo y de vida a partir de la privatizaci√≥n, extranjerizaci√≥n y expansi√≥n del polo ferroportuario e industrial bajo la aplicaci√≥n de las pol√≠ticas neoliberales. Estos hechos pusieron en alerta a la poblaci√≥n de que hab√≠a un peligro real muy cercano a sus hogares y que pon√≠a en riesgo su salud e integridad f√≠sica. Como consecuencia de la fuga t√≥xica, en el Hospital Menor de Ingeniero White, fueron asistidas ochenta personas. Adem√°s, los ni√Īos del Jard√≠n de Infantes N¬į 905 y de la Escuela N¬į 15 fueron evacuados.

Durante aquellos días, las fuerzas sociales de Ingeniero White irrumpieron con una multiplicidad de acciones colectivas, entre las que se destacaron las asambleas populares, las movilizaciones callejeras, los piquetes en los accesos de las plantas industriales, el pedido de puestos de trabajo, las innumerables reuniones, los diversos petitorios presentados ante las autoridades políticas, la solicitud de un mayor control sobre las industrias petroquímicas, la conformación de organizaciones ambientales, la demanda de indemnizaciones para los vecinos que deseaban abandonar la localidad, la oposición al asentamiento de una nueva planta en el área industrial, el inicio de juicios contra las empresas, el requerimiento de las instituciones educativas de ser reconocidas como escuelas de riesgo ambiental y el reclamo para la realización de un censo de salud (Emilce Heredia Chaz, 2022).

El 18 de mayo del 2022 se realizará el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas en todo el país, en un contexto en el que las consecuencias de la pandemia mundial se anudan en Bahía Blanca con un índice significativo de pobreza multidimensional (María Emma Santos, 2018, 2020).

Corresponder√° a los Cientistas Sociales, ‚ÄĒquienes estudian el comportamiento individual y colectivo de la sociedad, buscando comprender y explicar las caracter√≠sticas y permanencias que se exteriorizan en el conjunto de las instituciones humanas‚ÄĒ, comprender los procesos originados al demolerse una configuraci√≥n social integradora en la cual el Estado era un actor clave en la organizaci√≥n de varias dimensiones de la actividad social. 

Las pol√≠ticas neoliberales implementadas en Argentina durante las √ļltimas d√©cadas han tenido un impacto de una magnitud y una profundidad tan significativas sobre la estructura social y productiva, la cultura y la sociedad en su conjunto, que deben ser motivo de amplias investigaciones de las ciencias sociales y humanas para poder responder a situaciones problem√°ticas derivadas de la acentuaci√≥n de las desigualdades y el empobrecimiento de franjas importantes de la poblaci√≥n. Para todos nosotros, constituye una responsabilidad ineludible pensar juntos el presente, pasado y futuro, cooperando con los sujetos de la historia en la construcci√≥n de mundos posibles que garanticen a los hombres y mujeres una vida libre, pac√≠fica, plena y creativa


Sobre la etapa 1975-2022 puede consultarse: Becher, Pablo (2017). El movimiento de trabajadores desocupados en Bah√≠a Blanca: organizaci√≥n y conflictividad (1995-2003) (Tesis de maestr√≠a). UNS, Bah√≠a Blanca; Becher, Pablo y Klappenbach, Germ√°n. (2014). Mascarillas y piquetes en Ingeniero White. La conflictividad social asociada a la problem√°tica medioambiental de las empresas petroqu√≠micas durante el a√Īo 2000. NuestraAm√©rica,Recuperado de http://revistanuestramerica.cl/ojs/index.php/nuestramerica/article/view/87; Bracamonte, Luc√≠a y Mabel N. Cernadas, (coord.) (2019)  ‚ÄúLa sociedad bahiense: evoluci√≥n poblacional, movimientos inmigratorios y formas de sociabilidad‚ÄĚ Bah√≠a Blanca siglo XX: historia pol√≠tica, econ√≥mica y sociocultural, Bah√≠a Blanca, Ediuns,  Bustos Cara, Roberto y Tonelloto, Sandra (1997). Identidad e imaginario en torno a un proceso de reestructuraci√≥n portuaria: Bah√≠a Blanca. Caravelle; Costantini, Florencia y Heredia Chaz, Emilce. (2018). El progreso en cuesti√≥n: sectores productivos, pol√≠tica econ√≥mica y conflictividad social. En Mabel N. Cernadas y Jos√© Marcilese (Comps.), Bah√≠a Blanca Siglo XX. Historia pol√≠tica, econ√≥mica y sociocultural. Bah√≠a Blanca: EdiUNS; Dominella, Virginia Lorena (2013). ‚ÄúChicos comunes, militantes, m√°rtires. La rememoraci√≥n de v√≠ctimas cat√≥licas bahienses del terrorismo de Estado en los homenajes de 2011‚ÄĚ. Aletheia, vol. 4, n√ļm. 7; Feli√ļ, Marcelo. (2001). Zona Franca Bah√≠a Blanca – Coronel Rosales. Su inserci√≥n en el Mercosur. Algunas reflexiones. En M. Cernadas (Comp.), Historia, Pol√≠tica y Sociedad en el Sudoeste Bonaerense. Bah√≠a Blanca: EdiUNS;Gorenstein, Silvia. (1991). Rol del complejo petroqu√≠mico bahiense en el desarrollo urbano-regional. Bah√≠a Blanca: Departamento de Econom√≠a UNS; Gorenstein, Silvia. (1998). Las nuevas formas de declive urbano-regional en la Argentina de los a√Īos noventa. El caso de Bah√≠a Blanca en el Sudoeste Bonaerense. En C. De Mattos, D. Hiernaux y D. Restrepo (Comps.), Globalizaci√≥n y Territorio. Impactos y Perspectivas. Santiago de Chile: Pontificia Universidad Cat√≥lica de Chile – Fondo de Cultura Econ√≥mica; Gorenstein, S., Cerioli, Liliana. y Scudelati, Mariela (1999). Repercusiones laborales de los procesos de privatizaci√≥n en Bah√≠a Blanca. Estudios del Trabajo, 17, pp. 49-76. Recuperado de https://www.aset.org.ar/revista.php?rid=20; Hern√°ndez Graciela (2010). ‚ÄúDiversidad, desigualdad y pol√≠ticas culturales‚ÄĚ, Temas de Mujeres, A√Īo 6, n√ļm. 6, pp. 65-84; Hern√°ndez Graciela (2010). ‚ÄúDiversidad, desigualdad y pol√≠ticas culturales‚ÄĚ, Temas de Mujeres, A√Īo 6, n√ļm. 6, pp. 65-84; Hern√°ndez, Graciela, Juan P. Canoni y Laura Orsi. (2015) ‚ÄúLas migraciones desde Chile y Bolivia a Bah√≠a Blanca. Delimitar un campo e identificar las pr√°cticas en la historia oral (2007-2013)‚ÄĚ. Barelli, Ana In√©s y Patricia Dreidemie, dirs. Migraciones en la Patagonia. Subjetividades, Diversidad y Territorializaci√≥n. San Carlos de Bariloche: Editorial UNRN; Heredia Chaz, Emilce. (2014). De la Responsabilidad a la Contaminaci√≥n Social   Empresaria: la ingenier√≠a social del Polo Petroqu√≠mico de Bah√≠a Blanca (Tesina de licenciatura). UNS, Bah√≠a Blanca; Heredia Chaz, Emilce. (2022) Procesos extractivos, territorios urbanos y conflictos territoriales: Hacia una ecolog√≠a y econom√≠a pol√≠tica del desarrollo petroqu√≠mico de Bah√≠a Blanca. (Tesina de Doctorado). UNS, Bah√≠a Blanca; James, Daniel. (2003). Violencia, proscripci√≥n y autoritarismo (1955-1976). Buenos Aires. Sudamericana; Santos, Maria Emma (2018).  Informe: Pobreza en Bah√≠a Blanca 2004-2018. Documento de Trabajo N¬ļ 8. Bah√≠a Blanca, IIESS.  Recuperado de https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/92003; Santos, Mar√≠a Emma (2020). Pobreza Multidimensional en Argentina y Bah√≠a Blanca en tiempos del COVID-19. Documento de Trabajo N¬ļ 14, Bah√≠a Blanca: IIESS. Recuperado de https://iiess.conicet.gov.ar/images/DDT/doc-trabajo-Nro14.pdf;  Suriano, Juan. (2005) Dictadura y democracia (1976-2001). Buenos Aires. Sudamericana; Svampa, Maristella. (2005) La sociedad excluyente. La Argentina bajo el signo del neoliberalismo. Buenos Aires. Aguilar; Viego, V. (2004). El desarrollo industrial de los territorios perif√©ricos. El caso de Bah√≠a Blanca. Bah√≠a Blanca: EdiUNS;Zapata, B. (2014) Andamios de experiencias: Conflictividad obrera, vigilancia y represi√≥n en Argentina. Bah√≠a Blanca, 1966-1976 (Tesis doctoral). UNLP, La Plata. 

Agradecemos a los integrantes del Archivo de la Memoria de la Universidad Nacional del Sur (AMUNS), Dr.Jos√© Marcilese y Mg. Celeste Napal haber contribuido con el material fotogr√°fico con que cuenta la instituci√≥n. 

MABEL N√ČLIDA CERNADAS

Es profesora, licenciada, mag√≠ster y doctora en Historia. Se desempe√Īa como docente de posgrado en los Departamento de Humanidades y de Econom√≠a de la Universidad Nacional del Sur e investigadora principal del CONICET. Es asimismo directora de la carrera de doctorado en Historia e integra el Comit√© Acad√©mico de la maestr√≠a en Sociolog√≠a. En la formaci√≥n de recursos humanos se destaca su trayectoria en la direcci√≥n de proyectos acreditados, investigadores, tesistas, becarios y pasantes. Autora y coautora de varios libros y cap√≠tulos de libros, ha publicado numerosos art√≠culos y rese√Īas en revistas nacionales e internacionales, como tambi√©n en actas de congresos sobre temas vinculados a la historia pol√≠tica y social argentina. Cre√≥ el Archivo de la Memoria de la UNS y dirige el Centro de Estudios Regionales ¬ęProfesor F√©lix Weinberg¬Ľ del Departamento de Humanidades de la UNS. En 2017 fue distinguida con el t√≠tulo de Profesora Extraordinaria Consulta de la UNS. En 2018 fue reconocida como mujer destacada de la ciudad de Bah√≠a Blanca en Ciencia e Investigaci√≥n, por la UNS y el Honorable Concejo Deliberante de Bah√≠a Blanca por su aporte al conocimiento de la historia local.¬†


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La sociedad bahiense: evolución poblacional, movimientos inmigratorios y formas de sociabilidad (parte II)

La inmigración de masas hasta mediados del siglo XX: la conformación y transformación de la sociedad urbana (1880-1970).

Publicado

el

Por Mabel N. Cernadas | UNS-CONICET


En este art√≠culo se caracteriza el universo poblacional de Bah√≠a Blanca, desde su transici√≥n de enclave fronterizo a urbe modernizada entre fines del siglo XIX y principios del XX, hasta la consolidaci√≥n de su perfil como ciudad mediana y de intermediaci√≥n en la primera d√©cada del siglo XXI. 

En el desarrollo se da cuenta de las transformaciones operadas en la estructura y dinámica social, dos facetas aisladas con fines analíticos, pero que se presentan como interrelacionadas. Para su mejor comprensión se han establecido tres etapas.

La primera, entre 1828 y 1879, se inicia con la fundación de la Fortaleza Protectora Argentina junto al puerto natural sobre la ría denominado Puerto Esperanza, por el coronel Ramón Estomba, militar de la guerra de la independencia, hasta la expedición militar llevada a cabo por el Ministro de Guerra Julio A. Roca al Río Negro entre 1878 y 1879.

La segunda, entre 1880-1970, analiza la gradual incorporaci√≥n de Argentina y Bah√≠a Blanca y su regi√≥n al modelo agroexportador como proveedora de materias primas, potenciando las posibilidades de su puerto de aguas profundas. Se aborda aqu√≠ la sociabilidad de esa poblaci√≥n heterog√©nea y cosmopolita, hasta mediados de la d√©cada del setenta, cuando la crisis del modelo se produjo en el marco del r√©gimen de facto que se inici√≥ en 1976 que promovi√≥ el terrorismo de Estado y la violaci√≥n de las libertades p√ļblicas e individuales para eliminar la conflictividad social y remodelar ‚Äúdesde arriba‚ÄĚ la sociedad y el Estado.

La tercera etapa que queremos caracterizar abarca desde los primeros a√Īos de la d√©cada del setenta hasta 2010, fecha del √ļltimo Censo Nacional de Poblaci√≥n y Vivienda. La √ļltima dictadura c√≠vico-militar puso en marcha un conjunto de reformas de car√°cter neoliberal entre las cuales se incluyeron la reforma del Estado, la desregulaci√≥n econ√≥mica, la apertura comercial y la flexibilizaci√≥n laboral que ser√≠a concretada en los a√Īos noventa. Este proceso de hondas transformaciones estructurales agudiz√≥ la conflictividad social instalando en el espacio p√ļblico nuevas demandas.¬†

Foto panor√°mica de la manzana fundacional.

La inmigración de masas hasta mediados del siglo XX: la conformación y transformación de la sociedad urbana (1880-1970)

Las campa√Īas militares, iniciadas por Adolfo Alsina y continuadas por Julio A. Roca, finalizaron con la incorporaci√≥n de tierras v√≠rgenes y el sometimiento de las tribus ind√≠genas existentes en estos territorios.

La llegada del ferrocarril resultó fundamental en este proceso, ya que supuso una conexión y una circulación fluida de mercaderías y pasajeros con el resto del país. Del mismo modo, la infraestructura portuaria fue un elemento clave para la dinamización de la zona dado que, en articulación con el transporte terrestre, constituía la condición de posibilidad para la exportación de la producción de la región.

En 1884 la empresa Ferrocarril Sud inaugur√≥ la l√≠nea que uni√≥ Bah√≠a Blanca con la Capital Federal; en 1896, al crearse el Puerto Militar, se extendi√≥ su red desde Gr√ľmbein hasta Punta Alta; y en 1899, ante la posibilidad de un conflicto con Chile, ampli√≥ sus l√≠neas hasta Neuqu√©n.

La empresa del Ferrocarril Bah√≠a Blanca al Noroeste, por su parte, inici√≥ el enlace ferroviario hacia La Pampa y la regi√≥n cuyana en 1887 y, finalmente, el Ferrocarril Rosario-Puerto Belgrano fue librado al servicio p√ļblico en 1910.

A partir de su configuración como nodo ferroportuario, de las inversiones del capital inglés y en menor medida el francés, la expansión agrícola regional y la instalación de establecimientos industriales medianos, la localidad se convirtió en un centro comercial, financiero y de servicios de significativa gravitación en el sudoeste bonaerense, en La Pampa y en otros territorios patagónicos, al constituirse en la puerta de salida de los productos agropecuarios hacia el Atlántico.

El reposicionamiento del sudoeste de la provincia de Buenos Aires en la econom√≠a nacional a partir de la extensi√≥n de las v√≠as f√©rreas y de la fundaci√≥n del puerto de aguas profundas, fue precisamente lo que permiti√≥ a Benigno Lugones afirmar en el diario La Naci√≥n que Bah√≠a Blanca estaba protagonizando su ‚Äúsegunda fundaci√≥n‚ÄĚ, un proceso de car√°cter revolucionario que supon√≠a la abrupta transformaci√≥n de las estructuras productivas, del espacio urbano y de la vida social.

Entre 1869 y 1881 el poblado hab√≠a duplicado holgadamente su poblaci√≥n. De acuerdo al censo provincial realizado ese √ļltimo a√Īo, 2.213 habitantes (69,13 %) eran argentinos en tanto que 988 eran extranjeros. Estos √ļltimos representaban el 30,87 % de la poblaci√≥n total. 

La culminación del siglo XIX vino de la mano de una gradual incorporación de Argentina al mercado económico mundial como proveedora de materias primas, al tiempo que el Estado central en proceso de consolidación comenzaba a expandir sus esferas de influencia. La anhelada integración política, necesaria para el fortalecimiento del modelo agroexportador, determinó y condicionó políticas diferenciales hacia las distintas regiones, y en el sudoeste bonaerense, al igual que en el resto de la provincia de Buenos Aires.

La sanci√≥n de la Ley de Inmigraci√≥n y Colonizaci√≥n en 1876 junto con la expansi√≥n de la frontera agropecuaria y de las obras p√ļbicas promovi√≥ la irrupci√≥n de la llamada inmigraci√≥n de masas. Llegaron a la ciudad y la regi√≥n mayoritariamente personas de origen italiano y espa√Īol y, en menor medida, franceses, brit√°nicos, alemanes, ruso-alemanes, jud√≠os, sirios y libaneses.

En 1895 el componente extranjero conformaba el 45 % del total de la poblaci√≥n, llegando en 1914 al 48 %.  El flujo constante de extranjeros entre esas fechas redund√≥ tanto en el aumento como en el rejuvenecimiento de la poblaci√≥n, ya que predominaban los hombres j√≥venes, de origen rural, introducidos a trav√©s de cadenas familiares o de base lugare√Īa. Existi√≥ un gran inter√©s de los inmigrantes ya establecidos por impulsar la llegada de parientes y amigos, fundamentalmente enviando pasajes a sus lugares de origen.

Hotel de Inmigrantes.

La inmigraci√≥n contribuy√≥ a la expansi√≥n del mercado interno y del mercado laboral. Debido a que la explotaci√≥n agropecuaria requer√≠a cantidades reducidas de trabajadores, la mayor parte de los extranjeros engros√≥ la mano de obra ocupada en los sectores del comercio, la industria, los servicios p√ļblicos esenciales, el trazado de l√≠neas f√©rreas y las labores portuarias, entre otros.

El ámbito urbano presentaba atractivas ofertas laborales y posibilidades efectivas de ascenso económico y social. De manera paulatina, los inmigrantes se incorporaron a todas las ramas de las actividades económicas de Bahía Blanca y constituyeron diversas facetas generadoras de un rápido fenómeno de expansión.

Por otro lado, la necesidad de subsistir que agobiaba a los jefes de familia de los reci√©n llegados, especialmente en momentos que escaseaba el trabajo, obligaba la colaboraci√≥n de las mujeres y de las hijas para la integraci√≥n a la sociedad receptora. A fines del siglo XIX las casadas y las ni√Īas ten√≠an altos √≠ndices de penetraci√≥n en el mercado laboral, lo cual constitu√≠a una respuesta a situaciones cr√≠ticas desencadenadas en las primeras etapas de inserci√≥n.

El arribo de poblaci√≥n europea a gran escala desde fines del siglo XIX, adem√°s de incrementar el volumen de habitantes de Bah√≠a Blanca, contribuy√≥ a la extensi√≥n del radio poblado. Por ello, la peque√Īa ciudad vio desbordada su infraestructura, se fueron deteriorando las condiciones de habitabilidad y comenzaron a proliferar los conventillos, fondas, pensiones y casas de inquilinato, que albergaban a individuos y familias en condiciones de hacinamiento y de riesgo sanitario.

Los delitos, la vagancia y la mendicidad aumentaron, poniendo en juego la armon√≠a social. Las casas de bailes p√ļblicos, los prost√≠bulos y otros sitios donde se jugaba y beb√≠a eran a menudo escenarios de conflictos verbales y agresiones f√≠sicas.

Otro fen√≥meno, que se constat√≥ en per√≠odos de recuperaci√≥n econ√≥mica al iniciarse el siglo XX, fue la radicaci√≥n de los reci√©n llegados en zonas despobladas donde los loteos a precios m√≥dicos y financiados estaban a su alcance para acceder a la propiedad, aunque estas construcciones fueran muy modestas. As√≠ se conform√≥ un conjunto de barrios aleda√Īos al √°rea central de la ciudad que crecer√≠an ininterrumpidamente en los a√Īos posteriores, como los de Villa Mitre, Noroeste, Bella Vista, San Mart√≠n y Tiro Federal, entre otros.

Adem√°s de lo ya se√Īalado, el fen√≥meno inmigratorio produjo una importante modificaci√≥n de la estructura social.  En una sociedad relativamente nueva, con escasa poblaci√≥n, y sin una tradici√≥n colonial como, por ejemplo, Buenos Aires o C√≥rdoba, muchos inmigrantes pasaron a formar parte de la √©lite local compuesta por los herederos de los primeros pobladores. La ausencia de una elite tradicional que obstaculizara la movilidad social ascendente fue uno de los factores que posibilitaron la aceptaci√≥n de los reci√©n llegados y su incorporaci√≥n a las diferentes dimensiones de la vida urbana.

Dejemos que sea Estanislao Zeballos quien presente su penetrante observaci√≥n sobre la vida lugare√Īa de fines del siglo pasado:

La cultura general de Bah√≠a Blanca se advierte en dos s√≠ntomas palpitantes: la pol√≠tica y el gobierno local… Hay en Bah√≠a Blanca mayor pureza, desinter√©s y aptitudes pol√≠ticas que en la Capital de la Rep√ļblica‚ĶEn Bah√≠a Blanca, he visto a los vecinos m√°s id√≥neos y dignos dirigiendo y presidiendo todo: municipalidad, clubes, sociedad rural, asociaciones de cultura y de recreo, hospital, templos, centro comercial y empresas de capitales considerables. Este acierto para elegir los mandatarios es una aptitud pol√≠tica inestimable en la decadencia moral por que atraviesa la Rep√ļblica. (Estanislao S. Zeballos, ‚ÄúBah√≠a Blanca. Nota e impresiones en 1879 y 1891‚ÄĚ,  1901).

Al mismo tiempo, los recién llegados contribuyeron a la configuración de las franjas medias y bajas urbanas y rurales de la sociedad regional. Integrados, con mayor o menor éxito, a la dinámica económica, los inmigrantes fueron modificando las costumbres, la sociabilidad y la lengua.

Su asentamiento dio lugar a la conformaci√≥n de barrios obreros y a la formaci√≥n de asociaciones √©tnicas, recreativas, culturales, corporativas y/o pol√≠ticas. As√≠ el asociacionismo de base √©tnica que hab√≠a predominado en las √ļltimas d√©cadas del siglo XIX, combinando las funciones asistenciales con la conservaci√≥n de la identidad cultural y de las relaciones con la sociedad de origen dio paso a formas de agrupamientos diversos, en defensa de intereses sectoriales o corporativos.

En el cambio de un siglo a otro y con el aumento de la conflictividad laboral, junto a las agrupaciones patronales, empresariales o profesionales surgieron una multitud de organizaciones obreras, que en sus comienzos revistieron un carácter mutualista para luego transformarse en las asociaciones gremiales y otras instituciones que, en momentos de crisis, canalizaban los reclamos de las clases trabajadoras de la mano de la prédica de socialistas, anarquistas y sindicalistas.

Paulatinamente, fueron perfil√°ndose lazos asociativos de una vigorosa trama social sustentada en el florecimiento de un variado repertorio de asociaciones que, al participar en el espacio p√ļblico por carriles distintos de la pol√≠tica partidaria, estimularon las relaciones interpersonales, constituyeron liderazgos, definieron pr√°cticas de sociabilidad, formas culturales, valores y reflejaron los m√ļltiples sentidos de lo pol√≠tico.

De este modo, sociedades de socorros mutuos, bibliotecas populares, asociaciones de beneficencia, cooperadoras escolares, c√≠rculos parroquiales, logias mas√≥nicas, centros recreativos, sociales y culturales y sociedades de fomento, entre otras, en mayor o menor medida articularon a la sociedad civil e incidieron en la configuraci√≥n de las pol√≠ticas p√ļblicas.

El conjunto de esas asociaciones ocup√≥ un lugar destacado en la vida p√ļblica lugare√Īa de las tres primeras d√©cadas del siglo XX porque se constituyeron en entornos que favorec√≠an la relaci√≥n entre los distintos sectores y expresaban las nuevas formas de conflictividad por el poder. Sus dirigentes y miembros m√°s prominentes compart√≠an el espacio com√ļn en donde se generaban diferentes tipos de actividades e interacciones que inclu√≠an desde la asistencia a las fiestas patrias, banquetes, bailes y homenajes hasta la participaci√≥n en movilizaciones, mitines, manifestaciones o acontecimientos ligados a la sociabilidad cotidiana. 

En consecuencia, durante las primeras d√©cadas del siglo veinte la sociedad civil local se mostr√≥ din√°mica, vigorosa y capaz de configurar una esfera p√ļblica participativa, protagonizada por individuos y grupos que constitu√≠an un escenario plural donde se daban tanto los entendimientos y acuerdos como las controversias, los conflictos y los procesos de exclusi√≥n.

La crisis desatada en 1929 cambió las características y la orientación de la economía. El descenso de la demanda internacional de productos del agro y la retracción de la inversión de capital repercutieron negativamente sobre Bahía Blanca y su región circundante, al producirse un lento redireccionamiento de la economía argentina hacia el mercado interno y la industrialización por sustitución de importaciones.

La desocupación fue una de las implicaciones más evidentes de la crisis, tanto en el ámbito urbano como rural, ya que a la baja de precios de los productos agropecuarios se sumó, entre otras medidas, la aplicación por parte del gobierno conservador de disposiciones que buscaban frenar el ingreso de inmigrantes, lo cual produjo la retracción del flujo de europeos. Incluso, algunos de ellos retornaron a sus países de origen.

Esto no significó una mengua en el crecimiento poblacional de Bahía Blanca porque comenzaron a arribar a la ciudad argentinos provenientes de otras provincias y de la misma provincia de Buenos Aires, expulsados de las zonas afectadas por la falta de trabajo y los desalojos rurales.

El censo nacional de 1947 consign√≥ para el partido un 19,92 % de extranjeros. Como consecuencia de la finalizaci√≥n de la Guerra Civil Espa√Īola y luego de la Segunda Guerra Mundial se hab√≠a reactivado parcialmente la inmigraci√≥n europea, si bien ya no se trataba de un proceso de car√°cter masivo.

Durante el gobierno peronista se produjo el ingreso de trabajadores, refugiados y personas desplazadas provenientes de ultramar como consecuencia de pol√≠ticas de tutela de la emigraci√≥n, a trav√©s de acuerdos bilaterales entre gobiernos y con organismos internacionales como los firmados con Italia (1947 y 1948), Espa√Īa. (1948) y el Comit√© Intergubernamental para las Migraciones Europeas (1953).

Entre los reci√©n llegados hab√≠a artesanos y t√©cnicos italianos que pusieron en marcha peque√Īas industrias. Adem√°s, la presencia de las colectividades ya instaladas sigui√≥ siendo fuerte y se tradujo en actividades culturales y emprendimientos de diverso tipo como, por ejemplo, en el campo de la salud, la inauguraci√≥n del Hospital Regional Espa√Īol el 12 de octubre de 1946.

Puede decirse entonces, que en la década 1940-1950 continuó el flujo de individuos y grupos familiares de otros lugares del país estimulados por la oferta laboral, sanitaria y educativa de la ciudad.

El notable desarrollo de la educación primaria y secundaria propiciada desde el Estado y paralelamente del ámbito privado por medio de la orden salesiana incrementó el interés en la sociedad bahiense por establecer estudios superiores que estuvieran en consonancia con el desarrollo económico y cultural alcanzado por la ciudad. Fracasado los proyectos de la década del veinte y el treinta la aspiración se concretó en 1946 cuando se logró la creación del Instituto Tecnológico del Sur (ITS). En consonancia con el impulso que le dio el gobierno peronista a la educación técnica surgieron instituciones de nivel secundario y superior. Para promover la actividad industrial, en 1954 se creó la Facultad Regional Bahía Blanca de la Universidad Obrera Nacional.

En 1956, durante el gobierno de la llamada “Revoluci√≥n Libertadora”, se cre√≥ la Universidad Nacional del Sur. Por otra parte, en 1960 los salesianos establecieron el Instituto Cat√≥lico del profesorado Juan XXIII.  

Esos factores de atracción operaron también sobre personas de países limítrofes que se aventuraron a trasladarse a la zona desde esa época y, en mayor medida, durante las décadas posteriores.

Como consecuencia de la política redistributiva puesta en práctica por el gobierno peronista, que favoreció la expansión de los consumos, se produjo la elevación del nivel de vida de los sectores populares y un ascenso social generalizado.

La acci√≥n del Estado basada en la justicia social estableci√≥ salarios m√≠nimos, precios m√°ximos, mejoras en la salud p√ļblica, planes de vivienda, construcci√≥n de establecimientos educativos, organizaci√≥n del sistema de seguridad, jubilaciones, posibilidades de esparcimiento y turismo social, de tal forma que se expandieron las ocupaciones vinculadas a las clases medias y las clases trabajadoras urbanas.

Algunas familias resultaron favorecidas por las políticas habitacionales del gobierno provincial orientadas a paliar el déficit en la materia. Estas incluyeron la erección del barrio Obrero de Villa Mitre (a partir de 1948) junto con otros similares localizados en Punta Alta, General Cerri e Ingeniero White, como también la financiación para la construcción de viviendas familiares por parte del Banco Hipotecario en todos los barrios de la ciudad.

La pol√≠tica implementada por el peronismo capt√≥ el apoyo de los trabajadores urbanos y rurales y se extendi√≥ a los sectores medios, pero donde mayor gravitaci√≥n tuvo, fue en la poblaci√≥n femenina con el patrocinio de la figura de Eva Duarte de Per√≥n, quien en 1947 impuls√≥ el reconocimiento de la igualdad de derechos pol√≠ticos entre mujeres y hombres y estableci√≥ el sufragio universal que habilit√≥ la presencia femenina en el espacio p√ļblico.

Así, al mismo tiempo que se incrementaban notablemente las oportunidades laborales de las mujeres, aquellas con mayor educación formal pudieron ingresar en las tareas docentes, la atención de las comunicaciones, las tareas administrativas y el comercio.

Por otro lado, la mayor expansión formal de las mujeres impactó en la década siguiente cuando se incorporaron masivamente a la universidad, multiplicándose el fenómeno de la profesionalización femenina

Desde esa √©poca, la vida cotidiana se transform√≥ a trav√©s de un consumo que promov√≠a la idea de confort. Se difundieron nuevos aparatos tecnol√≥gicos para el hogar como heladeras, aspiradoras, enceradoras, radio fon√≥grafos y combinados, m√°quinas de coser el√©ctricas, cocinas a gas, batidoras y lavarropas. Otro elemento asociado al ‚Äúbuen vivir‚ÄĚ era el autom√≥vil, que se hab√≠a difundido masivamente en las capas medias de la poblaci√≥n junto a la posibilidad de disfrutar del turismo y las vacaciones.

La inmigración continuó siendo uno de los elementos definitorios del perfil poblacional de la ciudad, pero en la década del sesenta fue notoria la inmigración desde Chile y las provincias de la Patagonia y, posteriormente, la proveniente de Bolivia. Los arribos estuvieron impulsados por desajustes económicos y demográficos en los países emisores. En cuanto a las motivaciones personales, el traslado de los grupos de chilenos y bolivianos a la región estuvo muy relacionado con cuestiones laborales.

En esos movimientos tuvieron un rol importante las redes familiares, as√≠ como las vecinales e institucionales, generadas en torno a iglesias protestantes y peque√Īas iglesias evang√©licas ubicadas en √°reas urbanas perif√©ricas.

La mayoría de las personas de las comunidades inmigrantes de esta época, al igual que sus antecesoras, provenían de zonas empobrecidas, buscaban incrementar su calidad de vida en términos económicos y acceder a servicios sanitarios y educativos. Se incorporaron progresivamente a las diferentes dimensiones de la vida local y regional y si bien se distribuyeron en diferentes áreas de la ciudad, algunos sectores registraron una mayor concentración de inmigrantes de origen boliviano, entre ellos, los de Loma Paraguaya, Thompson, Villa Esperanza y Villa Italia. En Villa Harding Green se instalaron aquellos dedicados a la producción ladrillera.

Por otra parte, barrios como Villa Nocito y Villa Rosario se poblaron con numerosos habitantes de origen chileno. Por lo general, la baja capacitación de muchos de ellos los llevó a su inserción en segmentos del mercado laboral desechados por los nativos, con bajos salarios y condiciones de trabajo deficientes como el de la construcción o los servicios domésticos.

En otro orden de cosas, los avances tecnológicos en las comunicaciones que se produjeron a nivel mundial impactaron en la realidad argentina y Bahía Blanca no quedó ajena al cambio cultural en la moral, costumbres y vida cotidiana de los sectores medios, en especial los juveniles. La renovación de los medios de comunicación con la introducción de los televisores en la década del sesenta, aceleró y amplió la difusión de los cambios culturales.

Esta innovaci√≥n transform√≥ las interacciones familiares y la din√°mica dentro del espacio hogare√Īo y, adem√°s, quienes trabajaban en los medios de comunicaci√≥n audiovisual de la ciudad (conductores, actores, modelos, disc jockeys, columnistas, periodistas y t√©cnicos) se convirtieron en celebrities locales.

Se trataba de una ‚Äúnueva elite‚ÄĚ integrada por individuos j√≥venes que no pertenec√≠an a las clases acomodadas tradicionales, sino que proven√≠an de la clase media y de los sectores populares, que se hab√≠an convertido en protagonistas de las principales transformaciones socioculturales que ven√≠a atravesando la ciudad desde la posguerra.

A ellos se agregar√≠an, tambi√©n en el marco de la juvenilizaci√≥n de la cultura de masas, los m√ļsicos de la nueva ola ligada al rock and roll, las misses elegidas en concursos de belleza, la Reina de los carnavales y Miss Bah√≠a Blanca, y los deportistas m√°s renombrados, sobre todo en el campo del b√°squetbol.

Entre los a√Īos 1960 y 1970 se registr√≥ un aumento r√°pido de la poblaci√≥n, pero luego las tasas de crecimiento disminuyeron. Este proceso se desarroll√≥ con diferentes ritmos, que estuvieron relacionados con las transformaciones econ√≥micas y tecnol√≥gicas en los contextos nacional y regional y con su rol de nodo de comunicaciones, transporte y comercio regional.

Seg√ļn el Plan de Desarrollo de Bah√≠a Blanca publicado en 1971 la ciudad en su conjunto conten√≠a casi un 47 % de familias de clase media (empleados y peque√Īos comerciantes), un 35 % de familias de clase baja y un 12 % de clase media y alta (profesionales, jefes administrativos y empresarios).

La designaci√≥n de la ciudad como polo de desarrollo produjo trasformaciones en la fisonom√≠a urbana. Se destac√≥ el avance de la propiedad horizontal, los denominados ‚Äúrascacielos‚ÄĚ, la pavimentaci√≥n del radio c√©ntrico y la infraestructura de los servicios esenciales.

En este recorrido por la conformaci√≥n y transformaci√≥n de la sociedad urbana de Bah√≠a Blanca entre 1880 y los primeros a√Īos de la d√©cada del setenta se destaca el papel que tuvieron las pol√≠ticas estatales en las transformaciones estructurales a nivel econ√≥mico y social.  La inmigraci√≥n masiva y la llegada de capitales europeos junto con la Ley bonaerense de Educaci√≥n Com√ļn de 1875 y la Ley Nacional 1420, de 1884, que establec√≠a la educaci√≥n primaria universal, obligatoria y gratuita determinaron el perfil de una ciudad moderna.

Las posibilidades econ√≥micas, la oferta sanitaria y las numerosas propuestas culturales junto con el posterior desarrollo de la educaci√≥n secundaria y superior en la primera mitad del siglo XX constituyeron factores de atracci√≥n de migrantes argentinos y de los pa√≠ses vecinos, que se incorporaron a una sociedad compleja e inclusiva. 

Sin embargo, la inestabilidad institucional desatada por las intervenciones militares, la violencia pol√≠tica, las actividades represivas aplicadas por el terrorismo de Estado de la √ļltima dictadura y el nuevo orden neoliberal dieron paso a una sociedad caracterizada por la heterogeneidad y la exclusi√≥n que ser√° motivo de la tercera nota.


Sobre la etapa 1880-1970 puede consultarse, Luc√≠a Bracamonte, Mujeres y trabajo. Voces y representaciones en la prensa de Bah√≠a Blanca, 1880-1934, Bah√≠a Blanca, Universidad Nacional del Sur, 2006. [tesis doctoral in√©dita]; Luc√≠a Bracamonte y Mabel N, Cernadas ‚ÄúLa sociedad bahiense: evoluci√≥n poblacional, movimientos inmigratorios y formas de sociabilidad‚ÄĚ en Bah√≠a Blanca siglo XX:  historia pol√≠tica, econ√≥mica y sociocultural, Bah√≠a Blanca, Editorial de la Universidad Nacional del Sur, 2019; Mar√≠a Jorgelina Caviglia, Inmigraci√≥n ultramarina en Bah√≠a Blanca, Buenos Aires, CLACSO, 1984; Mabel N. Cernadas, ‚ÄúEstanislao Zeballos. Una visi√≥n optimista de la Bah√≠a Blanca de fines del siglo XIX‚ÄĚ, Res Gesta, N¬ļ 33, Buenos Aires, Universidad Cat√≥lica Argentina, enero-diciembre de 1994; Mabel N. Cernadas, ‚ÄúLa idea de progreso en la Bah√≠a Blanca de fines del siglo XIX‚ÄĚ, en Mabel N. Cernadas y Roberto Bustos Cara (comps.), Estudios Regionales Interdisciplinarios II, Bah√≠a Blanca, EdiUNS,2000; Mabel N. Cernadas, Bah√≠a Blanca en el Centenario de su fundaci√≥n: la sociedad civil y sus redes (1928), Buenos Aires, Academia Nacionalde la Historia, 2003; Mabel N. Cernadas y Roberto Bustos Cara, La cultura en cuesti√≥n. Estudios interdisciplinarios del Sudoeste Bonaerense, Bah√≠a Blanca, Ediuns, 2004; Mabel N. Cernadas de Bulnes y Jos√© Marcilese (Eds.), Pol√≠tica, sociedad y cultura en el Sudoeste Bonaerense. Actas de las V Jornadas Interdisciplinarias del Sudoeste Bonaerense, EdiUNS, Bah√≠a Blanca, 2009; Mabel N. Cernadas. y Jos√© Marcilese. Mundo de trabajo. Organizaciones sindicales y conflictividad. Bah√≠a Blanca: Ediuns, 2012; Mabel N. Cernadas, Luc√≠a Bracamonte, Mar√≠a de las Nieves Agesta y Yolanda de Paz Trueba, Escenarios de la sociabilidad en el sudoeste bonaerense durante la primera mitad del siglo XX, Bah√≠a Blanca, Ediuns, 2016, Libro digital, PDF; Mabel N. Cernadas, Juliana L√≥pez Pascual; Mar√≠a de las Nieves Agesta, Amalgama y distinci√≥n: culturas pol√≠ticas y sociabilidades en Bah√≠a Blanca, Bah√≠a Blanca, Ediuns, 2017; Mabel N. Cernadas y Jos√© B.  Marcilese (coord.) Bah√≠a Blanca siglo XX: historia pol√≠tica, econ√≥mica y sociocultural, Bah√≠a Blanca, Editorial de la Universidad Nacional del Sur, 2019; Mabel N. Cernadas, “De la pol√≠tica a lo pol√≠tico: vecinos y ciudadanos en la esfera p√ļblica bahiense durante los a√Īos treinta “, Nro. 26 de PolHis. Revista Bibliogr√°fica del Programa Interuniversitario de Historia Pol√≠tica; Mar del Plata; 2020; Marcela Diez, ‚ÄúInmigraci√≥n, identidad y religiosidad; la participaci√≥n de los inmigrantes chilenos residentes en Bah√≠a Blanca en las iglesias evang√©licas pentecostales (1950-1955)‚ÄĚ, en Mabel N. Cernadas, coord. Historia pol√≠tica y sociedad en el Sudoeste Bonaerense. Bah√≠a Blanca: Ediuns, 2001: Graciela Hern√°ndez Juan P. Canoni y Laura Orsi. ‚ÄúLas migraciones desde Chile y Bolivia a Bah√≠a Blanca. Delimitar un campo e identificar las pr√°cticas en la historia oral (2007-2013)‚ÄĚ. Barelli, Ana In√©s y Patricia Dreidemie, dirs. Migraciones en la Patagonia. Subjetividades, Diversidad y Territorializaci√≥n. San Carlos de Bariloche: Editorial UNRN, 2015; F√©lix Weinberg y Norma Buffa, ‚ÄúEl aporte inmigratorio en la conformaci√≥n de las clases medias de la ciudad de Bah√≠a Blanca‚ÄĚ, Cuadernos del Sur n¬į 15, Bah√≠a Blanca, UNS, 1982; F√©lix Weinberg (Dir)  Historia del sudoeste bonaerense, Plus Ultra, Buenos Aires, 1988.

Agradecemos a los integrantes del Archivo de la Memoria de la Universidad Nacional del Sur (AMUNS), Dr. José Marcilese y Mg. Celeste Napal haber contribuido con el material fotográfico con que cuenta la institución.

MABEL N√ČLIDA CERNADAS

Es profesora, licenciada, mag√≠ster y doctora en Historia. Se desempe√Īa como docente de posgrado en los Departamento de Humanidades y de Econom√≠a de la Universidad Nacional del Sur e investigadora principal del CONICET. Es asimismo directora de la carrera de doctorado en Historia e integra el Comit√© Acad√©mico de la maestr√≠a en Sociolog√≠a.

En la formaci√≥n de recursos humanos se destaca su trayectoria en la direcci√≥n de proyectos acreditados, investigadores, tesistas, becarios y pasantes. Autora y coautora de varios libros y cap√≠tulos de libros, ha publicado numerosos art√≠culos y rese√Īas en revistas nacionales e internacionales, como tambi√©n en actas de congresos sobre temas vinculados a la historia pol√≠tica y social argentina.

Cre√≥ el Archivo de la Memoria de la UNS y dirige el Centro de Estudios Regionales ¬ęProfesor F√©lix Weinberg¬Ľ del Departamento de Humanidades de la UNS. En 2017 fue distinguida con el t√≠tulo de Profesora Extraordinaria Consulta de la UNS. En 2018 fue reconocida como mujer destacada de la ciudad de Bah√≠a Blanca en Ciencia e Investigaci√≥n, por la UNS y el Honorable Concejo Deliberante de Bah√≠a Blanca por su aporte al conocimiento de la historia local. 


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